viernes, 27 de febrero de 2026

Matrioska: El 23-F o el arte de la estafa institucional


El rompecabezas de la desclasificación se cierra por ahora con una última pieza: la confirmación de que Juan Carlos I prohibió a Armada personarse en la Zarzuela aquella tarde. Es el dato que la derecha utiliza ahora para sacar pecho, pero que, si se mira de cerca, revela la profundidad del engaño.

1. El "No" que salvó al sistema, pero no la verdad

Que el Rey frenara a Armada en la puerta de palacio confirma que el golpe fue, ante todo, una estafa de despacho. Armada quería entrar en la Zarzuela para que los capitanes, que ya estaban en la calle "engañados" por los bulos de la trama, creyeran que el apoyo era total. Al denegarle la entrada, el Rey abortó la puesta en escena, pero no borró la existencia de esa "Operación Mixta" que llevaba meses cocinándose en la sombra.

2. La sobreactuación de Feijóo.

Aquí es donde entra el "patriotismo de cebolla" que comentábamos. Feijóo aprovecha este dato para inflar el pecho de "buen español". Pero hay que ser claros: a Feijóo ni le toca ni le compete gestionar la vuelta del Emérito. Intentar usar este "No" de 1981 como un salvoconducto para blanquear un regreso en 2026 es una pirueta oportunista.

Juan Carlos I no está fuera por lo que hizo o dejó de hacer esa noche —un relato que el sistema ya blindó hace décadas—, sino por su conducta dudosa en otros ámbitos económicos y éticos posteriores. Mezclar el éxito militar de aquella noche con la impunidad ética de hoy es engañar al lector.

3. La Matrioska sigue abierta

Respiran tranquilos porque el "No" de la Zarzuela sirve de tapa perfecta para la matrioska. "El Rey dijo no, fin de la historia", parecen decir. Pero nosotros sabemos, por los documentos y el manuscrito de 1980, que debajo de esa tapa hay capas mucho más incómodas:

  • ​¿Quiénes convencieron a Armada de que el Rey sí le recibiría?
  • ​¿Qué civiles estaban en la lista del gobierno de concentración que Armada llevaba en el maletín y que el Rey se negó a validar?

Conclusión:

La muerte de Tejero y estos archivos nos dejan un panorama agridulce. Tenemos la confirmación del "No" real, pero seguimos sin los nombres de los que susurraban al oído de Armada. El patriotismo de superficie de Feijóo busca que nos quedemos en la anécdota heroica para no entrar en la miseria política de la trama civil.

​En "El Rincón de Kurro" celebramos la luz, pero denunciamos el blanqueamiento. Porque una democracia que necesita usar hitos de hace 45 años para tapar vergüenzas actuales, es una democracia que todavía tiene miedo de pelar la cebolla hasta el final.

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