domingo, 28 de diciembre de 2025

Cuando el "pantallazo" hizo indecente a la decencia


​Estamos asistiendo a un espectáculo bochornoso que insulta la memoria de las 238 víctimas mortales que la DANA dejó a su paso por Valencia, Castilla-La Mancha y Andalucía. La noticia estos días no es la reconstrucción, sino que el Partido Popular ha decidido que su mejor estrategia es el "trilerismo" digital: un contraataque de capturas de pantalla para demostrar que, si ellos fueron negligentes, el Gobierno de Sánchez lo fue más.

​Exigir los WhatsApps del rival para tapar los propios no es transparencia; es una confesión de parte. Es admitir que el Estado ha sido sustituido por un grupo de chat y que la gestión pública se ha reducido a ver quién tiene el mensaje más incriminatorio guardado en la recámara.

Lo más deplorable de esta crisis es cómo se ha pervertido el concepto de autonomía. El autogobierno nació para acercar la gestión al ciudadano, no para que un dirigente se encierre en su castillo de competencias mientras el agua le llega al cuello. En un ecosistema político tan enrarecido y descarnado como el actual, reivindicar la competencia en medio de una tragedia no es defender el Estatuto: es jugar a la ruleta rusa con la vida de la gente.

​Las CCAA tienen la obligación legal y moral de pedir ayuda estatal en cuanto se ven desbordadas. Lo vemos cada verano con los incendios forestales: cuando el fuego supera los medios regionales, nadie duda en llamar a la UME o al Ministerio. ¿Por qué aquí se prefirió el cálculo electoral al auxilio masivo? Porque pedir ayuda se ha interpretado, estúpidamente, como una rendición ante el adversario.

No podemos permitir que las tragedias se conviertan en material de campaña. Una democracia donde los líderes se comunican como adolescentes enrabietados mientras gestionan catástrofes es una democracia que ha fallado. Necesitamos políticos que entiendan que el Estado no es un enemigo y que una autonomía no es un búnker de impunidad. Menos "checks" azules y más lealtad institucional. Por respeto a los 238 que ya no están.


F. Sánchez

28/12/2025

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