Feijóo y el arte de vender soluciones a problemas que no existen
A veces, en política, no se trata de arreglar lo que está roto, sino de convencer a la gente de que algo funciona fatal para venderle el parche. Es lo que en marketing se llama "crear la necesidad". El último ejemplo de Alberto Núñez Feijóo con el tema de los suplicatorios en el Congreso es de manual de primero de demagogia.
Feijóo ha salido a la palestra proponiendo una reforma urgente para que el Congreso no pueda "bloquear" a la justicia y proteger a los aforados. Suena bien, ¿verdad? Suena a regeneración. El problema es que, como suele pasar con el líder del PP, el producto tiene truco.
La realidad frente al relato
Los datos son demoledores: el Congreso de los Diputados no ha rechazado un suplicatorio desde hace 37 años. Desde 1988, cada vez que un juez ha pedido investigar a un diputado, la Cámara ha dicho que sí. No hay bloqueo, no hay muros de impunidad, no hay conflicto.
Entonces, ¿por qué reformar algo que funciona con una precisión de reloj suizo? Porque la estrategia no es legislativa, es puramente mediática. Al proponer esta "solución", Feijóo lanza dos mensajes tóxicos:
- Que el sistema actual es corrupto (aunque los datos digan lo contrario).
- Que él es el único capaz de "limpiar" una casa que, en este aspecto concreto, ya está limpia.
Este "buhonero" de la política ya nos ha intentado vender otras pócimas similares: leyes de ocupación para problemas que ya resuelve el Código Penal o planes de independencia judicial que sus propios antecesores nunca quisieron tocar. Al final, la constante siempre es la misma: mucho ruido, pocas nueces y una preocupante tendencia a tratar al electorado como si no tuviera memoria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario