jueves, 15 de enero de 2026

¿Truhán o Señor?

¿Truhán o Señor? Entre el "Papachulo" de revista y el banquillo de la Audiencia Nacional

​El estupor es la palabra que recorre España. Nos hemos despertado con la imagen del "Papachulo" nacional, ese D. Julio que lo tenía todo, bajo una luz que no es la de los focos del escenario, sino la de las diligencias previas de la Fiscalía.

​Es difícil asimilarlo. Para muchos, Julio Iglesias es el eterno "señor" de las mansiones de lujo, pero la denuncia presentada por elDiario.es —con el peso de Amnistía Internacional detrás— nos habla de una realidad mucho más denigrante: violencia sexual, explotación laboral y trata de seres humanos.

​Podemos sentir incredulidad, podemos aferrarnos al recuerdo de sus canciones, pero hay una línea roja que el carisma no puede cruzar. Nadie, por muy "Don" que se considere, está por encima de los derechos fundamentales de una trabajadora. El estatus de mito no es un salvoconducto para la impunidad.

​Si el sistema de su mansión funcionaba como una red de captación y abuso, el "Truhán" deja de ser una letra simpática para convertirse en una calificación penal. El estupor no debe paralizarnos; debe exigirnos que la justicia actúe. Porque los derechos de las personas no entienden de autógrafos ni de leyendas.

​Si la vida sigue igual, que sea porque la ley se aplica a todos, se apelliden como se apelliden.

Etiquetas: #JulioIglesias #TruhánOSeñor #Justicia #DerechosHumanos #Sociedad #Impunidad #España #Actualidad

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