martes, 27 de enero de 2026

Una patria no es una bandera, ni una pension un cacho de pan

La patada al Gobierno en el culo de los pensionistas

​Hoy escribo desde el enfado. Un enfado profundo, de esos que se te instalan en el estómago cuando ves que, tras casi 50 años cotizando, la dignidad de tu jubilación se convierte en el juguete de unos desalmados. Me jubilé en marzo de 2025. Esta, la de enero de 2026, era la primera subida de mi pensión. Y ahora resulta que es posible que tenga que devolverla.

​No es porque la economía se haya hundido. No es porque no haya fondos. Es, pura y llanamente, por la ambición política de unos personajes que han decidido que mi pan es su moneda de cambio.

​El Congreso ha ofrecido un espectáculo bochornoso. La derecha plus (PP), la ultra (Vox) y la derecha indepe (Junts) han perpetrado una pinza de manual. Pero que nadie se engañe: no le han dado una lección al Gobierno, le han pegado una patada al bolsillo de nuestros mayores. Se envuelven en banderas de dimensiones ridículas, pero una patria no es un trozo de tela; una patria son sus personas, especialmente aquellas que, como yo, la han levantado trabajando década tras década.

​¿Cómo se explica que tengamos que devolver lo cobrado por sus juegos de tronos?

​Ahí tenemos al pelele de Feijóo, ese que dice que no es presidente porque no quiere, pero que suspira por el cargo a toda costa, aunque tenga que pisotear a los pensionistas para desgastar al rival. Al lado, el bárbaro de Abascal, ese profesional de la pulserita que vive en una cruzada personal contra Pedro Sánchez y que no ha dado un palo al agua fuera de los chiringuitos públicos en su vida. Es el colmo: un tipo que no sabe lo que es cotizar de verdad votando para que los que sí lo hicimos perdamos poder adquisitivo.

​Y para cerrar el círculo del despropósito, el mesianismo de Puigdemont. Resulta paradójico que estos tres sean hoy compañeros de cama. Puigdemont exige que se legisle para él, en sentido literal, para librarse de la cárcel, y no le importa sacrificar la subida de las pensiones de un millón y medio de catalanes, y de paso del Estado que tanto odia, si con eso presiona para su beneficio personal.

​Han tumbado el decreto, se han cargado el escudo social y han dejado en el aire el bono eléctrico y la rebaja del IVA. Todo por el "cuanto peor, mejor".

​Hoy, el patriotismo de unos y el soberanismo de otros es solo munición para sus cañones a costa de la nevera de los más vulnerables. No tienen vergüenza. En sus banderas no cabe la dignidad de los patriotas de verdad, los que cotizamos durante 50 años para construir esta patria que ellos hoy pisotean.

No hay comentarios:

Publicar un comentario