− Bienvenido José Mari, y enhorabuena, lo primero es reconocerlo.
Así podría comenzar una reunión del partido de la gaviota para preparar la ley de protección del consumo de alcohol entre los jóvenes, en la que se pasaran de frenada.
Con la nueva Ley no se podrá consumir bebidas de más de 1,5º en las playas de nuestro litoral y eso tiene a los lateros de la Playa de la Victoria y de la Caleta que trinan, y a los chiringuiteros entusiasmados, pues quien quiera una cervecita fría tendrá que caminar sobre las ardientes arenas del mediodía hasta llegar al sombrajo donde le cobraran más de dos eurazos por una caña o por un tinto de verano fresquito. En este santuario podrás beber hasta que tus hijos empiecen a estar borrosos.
Vaya por delante que no trato de hacer apología etílica dado que el consumo de alcohol, y también de tabaco, puede crear adicción y dependencia, ocasionando graves consecuencias en la salud y en la calidad de vida de los consumidores, lo que aconseja la abstinencia o, caso contrario, un consumo responsable.
Dicho esto, añado que me parece bien que se elaboren medidas para proteger a los más jóvenes del consumo de alcohol y, creo, esas medidas han de ser pedagógicas, que a la postre, se mostraran más eficaces que las represoras, que persiguen la disuasión, no la educación, haciendo caja.
Sé que el cambio educacional en el consumo de bebidas alcohólicas puede ser complicado en un país en el que el Soberano “era cosa de hombres”; nuestro carácter y bondadosa meteorología invita a salir y alternar; nuestro clima y horas de sol hacen posible elaborar y criar excelentes caldos que son sustento económico de las zonas vinícolas. Sé que el cambio cultural exige un esfuerzo constante pues los mayores sirven de ejemplo a los jóvenes y los administradores a los administrados.
Y es que claro, cuando todo un expresidente de gobierno, con la naturalidad y sinceridad que permiten las copas de buen reserva que han regado una opulenta comida culminada con un caro habano y, probablemente, unos chupitos de orujo gallego casero, cuestiona, acaso por ser socialista, una ley sobre el consumo de alcohol preguntando retóricamente y con voz nasal: “¿Quién te ha dicho a ti las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber? Déjame que las beba tranquilo mientras no corra riesgo nadie ni haga daño a los demás”
Y es que la política pequeña, como diría nuestro ilustre gallego, adolece de demagogia irresponsable, busca el bien partidario por encima del general y busca el voto fácil. No importa si para ello se pone en pie de guerra al sector vitivinícola o se promueve el consumo de jóvenes y no tan jóvenes. Interesa, solo interesa, zurrar al adversario político por encima incluso de la razonabilidad.
Está demostrado que buenas comidas y tapeos con cervecitas, chupitos y gintonices, en compañía de amigos o correligionarios son un coctel de explosiva potencia. Los José Mari tienen un problema con la bebida y ya son muchos/as a los/as que se les ha dicho cuántas copas no pueden beber.
María Pilar Araque Leal, concejal del PP de Alcorcón (Madrid), que atropelló en 2013 a una señora de 78 años; Tomás Mesa Díaz, alcalde del PP en el municipio tinerfeño San Juan de Rambla, que provocó un accidente en el que resultaron heridas tres personas; Miguel Ángel Rodríguez, portavoz del Gobierno con José María Aznar en 2013, fue pillado mientras cuadruplicaba la tasa de alcohol permitida; Nacho Uriarte diputado del PP cazado siendo vocal en la Comisión de Seguridad Vial del Congreso; Adolfo Martín, concejal de Tráfico y Hacienda del PP en Huércal (Almería);Vicente Ferrer, diputado por Valencia; Ángel Espadas, concejal del PP en Santiago, a quién los 0,79 mg de alcohol en sangre le dejaron dormido, con el motor encendido delante de un semáforo; La exalcaldesa de Alfarp (Valencia) Carmen Añó; el segundo teniente de alcalde de Arganda del Rey (Madrid), Manuel Cercadillo; el concejal de Puerto de la Cruz (Tenerife), Luis Miguel Rodríguez; el exdiputado del PP por Murcia Arsenio Pacheco Atienza; Jesús Neira, que fue nombrado presidente del Consejo Asesor del Observatorio contra la Violencia de Género de Madrid por la expresidenta Esperanza Aguirre, …
No me veas la que se va a liar cuando pongan controles en la entrada de las playas, te hagan vaciar la nevera en busca de alguna latita de Cruzcampo, de un brick de Don Simón o de una botella de kalimocho. Menudo papelón cuando las patrullas antialcohol inspeccionen que se consume bajo las sombrillas de indocumentados nudistas.
Todo un reto.
F. Sánchez
11/06/2014

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