martes, 6 de enero de 2026

El precio del silencio y la factoría de distracción

​El precio del silencio y la factoría de distracción

Se ha vuelto a un recurso manido que aún parece funcionar: la derecha convencional y la plus derecha han perfeccionado el arte de la distracción hasta niveles cegadores. Ya no se trata solo de política; es ingeniería de la confusión. Mientras una mano señala un escándalo ensordecedor para indignar a su parroquia, la otra intenta ocultar en un juzgado de Catarroja las pruebas que podrían hundir a una cúpula entera.

Porque si algo está quedando claro a la luz de los últimos WhatsApps conocidos, es que la estrategia del engaño no fue un error de cálculo de una tarde, sino un plan sostenido: Alberto Núñez Feijóo ha mentido de forma sistemática durante, al menos, 14 meses.

​Una institución como factoría de distracción

​Se ha vuelto la norma: el Senado ya no es una cámara de representación territorial, sino el búnker desde donde se lanza el fuego de cobertura para proteger a los suyos. El próximo 8 de enero asistiremos a una jugada artera por la que, nuevamente, se usa una institución como factoría de distracción al servicio partidista. Traer al exministro José Luis Ábalos desde la cárcel de Soto del Real es la carnaza perfecta para que los plumillas del gremio hagan correr ríos de tinta que disimulen los de sangre y lágrimas que la incompetencia y el cálculo político vertieron sobre Valencia. La imagen está diseñada para saturar cada minuto de televisión, ofreciendo el morbo necesario para que el estruendo mediático silencie el goteo de los WhatsApps de la DANA que hoy queman en las manos de Génova. Es una táctica de manual: vaciar de contenido una institución del Estado para convertirla en una maquinaria de propaganda y ocultación.

​El día de la verdad: 9 de enero

​¿Por qué este despliegue de artillería justo ahora? Porque el día 9, Alberto Núñez Feijóo tiene que declarar ante la jueza de Catarroja. Los mensajes publicados por El País son la prueba de que, mientras las familias perdían todo, la preocupación de la derecha y s1u prioridad absoluta era construir un "relato" que no les ahogase y que pudieran volver contra el Ejecutivo central. El chat no miente:

  • 20:26: Feijóo a Mazón: "Lidera informativamente". (La consigna: dominar la narrativa antes que salvar vidas).
  • 23:25: Mazón admite: "Ya están apareciendo muertos... un puto desastre".

​No buscaban soluciones; buscaban culpables ajenos mientras el lodo les llegaba al cuello.Y, para sostener esa huida hacia adelante, no han dudado en estirar una mentira durante más de un año, confiando en que el ruido de su "factoría" fuera siempre más fuerte que la verdad de los hechos.

​El precio del silencio y la paradoja del voto

​Aquí es donde la estrategia choca con la realidad. Carlos Mazón ya ha "cobrado". Se le mantuvo en el cargo lo justo para salvar el orgullo del bloque y, tras su salida, se le ha buscado acomodo en una institución pública vacía; un retiro dorado para garantizarle un sueldo por su silencio. Es el pago por "comerse el marrón".

​Sin embargo, lo más inquietante no es solo la jugada artera desde las instituciones, sino su éxito. A pesar del lodo, de los chats y de la evidencia de una gestión negligente, los valencianos —a tenor de las últimas encuestas— parecen dispuestos a seguir confiando en las derechas para ser gestionados. Es el triunfo definitivo de la factoría de distracción: lograr que el ciudadano olvide el dolor propio para centrarse en el ruido contra el adversario.

​El 9 de enero veremos si el sueldo es suficiente para que Mazón siga aceptando el papel de pararrayos, o si la verdad rompe el dique de la conveniencia. Porque en esta historia de lodo y ambición, la conclusión es tan amarga como evidente: la muerte tenía un precio, el silencio otro, la mentira de 14 meses tiene responsables, y el olvido parece no tener ninguno. 

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