viernes, 16 de enero de 2026

Flores en el ático

​La Torre de Marfil de la política madrileña

​En una España donde el acceso a un techo se ha convertido en una carrera de obstáculos, los detalles sobre cómo viven nuestros representantes políticos ya no son solo anécdotas, sino una cuestión de ética pública. El caso de Alberto Núñez Feijóo y su particular situación habitacional en Madrid pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿Existe una desconexión total entre la clase política y la realidad del mercado inmobiliario?

​1. El contraste: El Viso frente a la calle

​Mientras el precio del alquiler en Madrid ha subido un 17,5% en el último año, la situación del líder del PP resulta, cuanto menos, curiosa. Según reveló una investigación de infoLibre, Feijóo es propietario de un ático de 121 metros cuadrados cerca de la Castellana. Sin embargo, no vive en él; reside en un inmueble de 244 m² en El Viso, el barrio con la renta más alta de España según el INE. En esta zona, alquileres similares superan los 4.300 euros mensuales.

​2. El "sobresueldo" y la paradoja del propietario

​La polémica no es solo dónde vive, sino quién lo sufraga. La actualización de su Declaración de Bienes en el Senado confirmó que percibe del Partido Popular unos 39.260 euros anuales brutos en concepto de "gastos de representación". Cobrar una asignación para vivienda teniendo casa propia en la misma ciudad plantea un debate de ejemplaridad que va más allá de lo legal.

​3. "Flores en el ático": El refugio del privilegio

​No es difícil trazar un paralelismo con la famosa novela de V.C. Andrews. Como en la ficción, parece existir una necesidad de vivir "refugiado en un ático" mientras se espera el legado del poder. Es la imagen de quien mantiene un estatus privilegiado, oculto del escrutinio cotidiano de los precios reales, para no poner en peligro su futura herencia política.

​Esta Torre de Marfil inmobiliaria permite observar la crisis de la vivienda desde una altura cómoda. Desde los 244 metros cuadrados en El Viso, el drama de las familias que destinan más del 40% de su sueldo al alquiler se percibe como una estadística lejana. El ático no es solo una propiedad; es un símbolo de la distancia física y emocional que separa a la calle de los despachos de poder.

​4. Conclusión: El ático como fetiche

​Parece que el concepto de "ático" y "pagos por terceros" es una sombra recurrente en Génova: desde el ático de Ignacio González hasta la estancia de Ayuso en el apartahotel de lujo durante la pandemia.

​Cuando un político cobra más de 110.000 euros anuales y vive blindado por asignaciones, su discurso sobre la "España precaria" se desvanece. En la Torre de Marfil de El Viso, las flores en el ático crecen con una subvención que el resto de los españoles, simplemente, no pueden permitirse.

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