sábado, 17 de enero de 2026

La mano que mece la toga

"Aznar, la sombra que oscurece la Justicia"

En el teatro de la política española, sombras siniestras se ciernen sobre nuestra democracia con más fuerza que los propios protagonistas, pero hay una sombra que destaca sobre todas: la de José María Aznar. Lo que hemos vivido este enero de 2026 no es una crisis judicial espontánea; es la ejecución de una orden dictada desde la nostalgia de una sociedad pre-constitucional. Como ya hemos analizado en este blog, el PP parece estar ante su propio diablo, utilizando las togas para librar una batalla que perdieron en las urnas. Cuando el expresidente sentenció aquello de "el que pueda hacer, que haga", activó los hilos de una estructura judicial que se niega a reflejar la realidad del país.

​El reciente varapalo del Tribunal Constitucional al Supremo al restituir a Eduardo Esteban Rincón, es la prueba de que el TS se ha convertido en ese espejo roto que mencionábamos anteriormente. El Constitucional ha tenido que cortar los hilos de una marioneta togada que, conectada por tales vínculos espurios, acataba puntualmente los sutiles tirones de los dedos del titiritero que, cegado de cinismo, se cree con poder para decidir quién es o no apto, dejando a los togados poner el atrezo de la "exigencia técnica". Seguramente el caso del Fiscal General del Estado seguirá el mismo camino pero, para entonces, la misión estará cumplida.

​Sin embargo, el "Amo del Calabozo" ya ha logrado su gran trofeo. Los hilos de Aznar han transmitido las vibraciones precisas a los jueces fosilizados para conseguir la dimisión de Álvaro García Ortiz (12 de enero de 2026). Tras un asedio constante y la anulación de nombramientos clave como el de Dolores Delgado, el sistema ha terminado por estallar.

​Estamos ante un "Gobierno en la sombra", una quinta columna metida en la médula institucional que carcome el sistema. Un tribunal que se niega a renovarse para seguir siendo el último baluarte de una derecha que no acepta el pluralismo. Cuando el espejo estalla, lo que vemos es el rostro de una manipulación que utiliza la ley para asfixiar a la democracia. No es justicia; es el eco de una España pasada que ha encontrado en las togas el mejor escondite para sus marionetas.

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