Tras la manifestación de ayer en la capital gaditana, he leído hoy con atención todos los comentarios, así como lo que
va cayendo en mis manos y que hablan sobre el sindicato, entendiendo sindicato
como el definido de clase porque no suelen referirse al sindicalismo amarillista que crece bajo alas empresariales.
La campaña es tan torticera e interesada como eficaz
a juzgar por lo que en los comentarios de prensa se escribe y en otros lugares escriben los propios
trabajadores y desempleados.
¡¡ABAJO LOS SINDICATOS!!, vienen a decir casi de forma unánime los comentaristas trabajadores y desempleados ciertos, presuntos, o comentaristas que simplemente llevan piel de aquellos.
¡¡ABAJO LOS SINDICATOS!! dicen con mas o menos vehemencia escondiendo en realidad el no al
sindicalismo de clase como instrumento de defensa de los derechos de los
trabajadores, en activo y en paro. Que conveniente consigna para los dueños del
dinero, para los especuladores financieros y para los mercaderes del trabajo precario que
trafican con la necesidad vital de hombres y mujeres, a los que ofrecen contratos cada vez mas precarios y cercanos a la esclavitud, que
muchos aceptan porque ven a esos millones en paro.
Ese es el arma disuasoria para que los trabajadores/as traguemos lo que nos
pongan y, encima, arremetamos contra el sindicalismo como responsable de nuestros males.
Que bien les está saliendo el juego a los que nos explotan y
se enriquecen a nuestra costa y, de alguna forma, con nuestra complicidad, activa u omisa, pero complicidad.
¿Que hay manzanas podridas? SI ¿Que hay individuos en los sindicatos que hay que quitar de
enmedio? SI. Pero no dejemos que los árboles nos impidan ver el bosque.
¿Lo que se ha logrado en cuanto a estado de bienestar y
condiciones laborales ha sido entonces un regalo de los empresarios o el
resultado de décadas de lucha sindical?
Imaginaros este país sin sindicalismo,... un paraíso si,
pero,.. ¿Para quién?
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