martes, 3 de noviembre de 2026

El dinero, la toga y la noticia: preguntas sin respuestas


El hilo rojo entre determinados sectores del Partido Popular, el poder mediático y el ámbito judicial

El Rincón de Kurro | 3 de noviembre de 2026


Hay noticias que sorprenden. Otras que indignan. Y algunas que, cuando se colocan unas junto a otras, comienzan a dibujar un panorama que merece algo más que una lectura apresurada.

Durante años hemos asistido a un espectáculo político y mediático en el que las sospechas se convierten en titulares, las investigaciones en condenas anticipadas y determinadas acusaciones adquieren apariencia de verdades incontestables antes de que los tribunales se pronuncien.

Todo ello en nombre de la transparencia, la lucha contra la corrupción y el derecho de los ciudadanos a conocer la verdad.

Pues bien, resulta que ahora la transparencia llama a otra puerta.

La de OKDiario, el periódico dirigido por Eduardo Inda.

Y parece que tiene bastantes preguntas que hacer.

Porque detrás de unas facturas por 242.000 euros aparecen contratos públicos millonarios, jornadas jurídicas con magistrados y fiscales, relaciones políticas y un procedimiento judicial afectado por un error procesal del juez Juan Carlos Peinado.

¿Estamos ante episodios independientes o ante manifestaciones de un sistema de relaciones e intereses que merece ser examinado?

Ese es el hilo rojo que intentaremos seguir.

No para dictar condenas, sino para distinguir los hechos acreditados de las sospechas.

Porque una democracia debería exigir transparencia a todos sus poderes, incluidos aquellos que acostumbran a fiscalizar a los demás.


I. EL DINERO

1. Buscaban el dinero en Ferraz y apareció en OKDiario

La Cadena SER adelantó una información que posteriormente recogieron RTVE y otros medios.

Dos Mil Palabras S. L., empresa editora de OKDiario, había abonado 242.000 euros, IVA incluido, a una sociedad que facturó servicios relacionados con la defensa jurídica de Koldo García.

No hablamos de rumores.

Hablamos de dos facturas y sus correspondientes justificantes bancarios, aportados a la Audiencia Nacional por la abogada Leticia de la Hoz.

La primera, de 181.500 euros, fue emitida y abonada el 27 de noviembre de 2025.

La segunda, de 60.500 euros, el 23 de enero de 2026.

Ambas identificaban como concepto honorarios, aranceles y gastos relacionados con el asesoramiento jurídico y los procedimientos de Koldo García.

La documentación se presentó en el contexto de unas pesquisas en las que se había cuestionado si el PSOE había financiado la defensa del antiguo asesor de José Luis Ábalos.

Pero los justificantes aportados no señalaban a Ferraz.

Señalaban a la empresa editora de OKDiario.

Eso no resuelve todas las cuestiones económicas investigadas ni permite descartar otras operaciones.

Pero sí acredita quién efectuó esas dos transferencias.

Y obliga a cambiar algunas preguntas de destinatario.

2. Una entrevista, una factura y 181.500 euros

El 27 de noviembre de 2025, coincidiendo con el primer pago, OKDiario publicó una entrevista exclusiva a Koldo García.

Una entrevista periodística es perfectamente legítima.

También puede serlo adquirir derechos editoriales o audiovisuales de una persona de interés informativo.

Pero cuando el medio que publica determinadas declaraciones mantiene simultáneamente una relación económica de esa magnitud con el protagonista de sus exclusivas, surge una pregunta inevitable:

¿Qué relación existía entre el dinero y la información?

¿Se estaban adquiriendo derechos de explotación?

¿Existía un acuerdo de exclusividad?

¿Podrían las contraprestaciones económicas haber influido en el contenido o la oportunidad de las declaraciones?

No afirmamos que se compraran acusaciones contra Pedro Sánchez.

No tenemos pruebas para sostenerlo.

Pero tampoco resulta irrelevante que una empresa periodística mantenga relaciones económicas importantes con sus fuentes.

Porque la independencia informativa no consiste únicamente en publicar hechos verdaderos.

También exige transparencia sobre los intereses que podrían condicionar su selección, presentación o difusión.

3. Un libro, una docuserie y unas facturas que dicen otra cosa

OKDiario ofreció posteriormente su explicación.

Según el periódico, los pagos respondían a un acuerdo comercial para adquirir derechos destinados a elaborar un libro, una docuserie y otros contenidos audiovisuales sobre Koldo García.

El medio publicó fragmentos de un contrato fechado el 26 de noviembre de 2025.

Esa explicación debe recogerse.

Pero también contrastarse.

Porque las facturas presentadas ante la Audiencia Nacional identificaban servicios jurídicos.

¿Por qué?

¿Por qué se transfirió el dinero a la sociedad que facturaba esos servicios?

¿Existe un contrato definitivo firmado por ambas partes?

¿Qué obligaciones concretas asumía Koldo García?

¿Qué contenidos se han producido o entregado?

¿Y por qué no se informó expresamente a los lectores de aquella relación económica cuando se publicaron las entrevistas?

No corresponde afirmar que el contrato sea ficticio sin demostrarlo.

Pero tampoco basta con exhibir determinados fragmentos para despejar todas las dudas.

Cuando la explicación es un contrato, lo razonable es pedir el contrato completo.

Especialmente a quienes acostumbran a exigir facturas, justificantes y documentos a los demás.

4. Más de cuatro millones de euros: el hilo rojo empieza a tener cifras

Y aquí aparece uno de los datos más relevantes de esta investigación.

Según el trabajo publicado por El Salto el 30 de octubre de 2026, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de la capital y Canal de Isabel II destinaron a OKDiario más de 3,4 millones de euros sin IVA durante el periodo 2020-2025.

Con impuestos incluidos, la cifra se aproxima a los 4,12 millones de euros.

No hablamos de una subvención única.

Hablamos de publicidad institucional, contratos publicitarios y adjudicaciones para patrocinios y actividades.

El desglose publicado resulta revelador:

  • Comunidad de Madrid: aproximadamente 2.075.000 euros en publicidad institucional.
  • Ayuntamiento de Madrid: unos 980.000 euros.
  • Canal de Isabel II: aproximadamente 277.000 euros.
  • Seis contratos menores adicionales de la Comunidad: 78.450 euros.

La suma supera los 3,4 millones de euros antes de impuestos.

Y existe otro dato significativo.

La publicidad institucional de la Comunidad de Madrid destinada a OKDiario pasó de unos 148.000 euros en 2020 a 474.317 euros en 2024.

Más del triple.

¿Es ilegal contratar publicidad institucional con un periódico conservador?

Naturalmente que no, siempre que se respeten las normas aplicables.

¿Demuestra esa financiación que Isabel Díaz Ayuso o José Luis Martínez-Almeida compraron voluntades periodísticas?

Tampoco.

Pero ¿puede una relación económica de semejante magnitud generar riesgos de dependencia, trato preferente o conflictos de intereses?

Esa es precisamente la pregunta que debemos hacernos.

Porque el dinero público no pertenece al partido que gobierna.

Pertenece a los ciudadanos.

Y los ciudadanos tienen derecho a conocer cuánto se paga, por qué se paga, a quién se adjudica y qué contraprestación recibe la Administración.

5. Los contratos menores y la publicidad institucional

La investigación de El Salto identifica también seis contratos menores concedidos por la Comunidad de Madrid a Dos Mil Palabras S. L.

Entre ellos aparecen patrocinios relacionados con OKGreen, OKSalud y OKTurismo, además de una actividad sobre movilidad que incluía una entrevista a un consejero autonómico.

Varios contratos se situaban cerca del límite económico aplicable a los contratos menores de servicios.

Esto merece una precisión.

El contrato menor es una modalidad legal de contratación pública.

Que una adjudicación se aproxime a su límite económico no demuestra por sí mismo fraccionamiento indebido, favoritismo ni ilegalidad.

Pero cuando existen encargos sucesivos a una misma empresa, corresponde examinar si cada uno responde a necesidades autónomas y si se respetaron los requisitos legales.

¿Se justificó adecuadamente el interés público?

¿Existían alternativas?

¿Se valoraron criterios objetivos de audiencia y difusión?

¿Se compararon las prestaciones con las de otros medios?

¿Se respetaron los límites legales y la prohibición de fraccionamiento indebido?

Son preguntas de control del gasto público.

Y deberían formularse con idéntico rigor gobierne quien gobierne.

6. La EMT de Almeida: 72.600 euros y un procedimiento archivado

Existe otro antecedente especialmente significativo.

En diciembre de 2022, la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, dependiente del Ayuntamiento presidido por José Luis Martínez-Almeida, contrató a Dos Mil Palabras S. L. para organizar unas jornadas sobre movilidad sostenible.

El importe ascendió a 72.600 euros, IVA incluido.

La adjudicación se realizó mediante un procedimiento negociado sin publicidad.

Podemos denunció un posible sobreprecio al compararlo con otro encuentro que había recibido de la EMT una aportación inferior.

Posteriormente, Más Madrid participó en la acusación.

Durante la investigación se pusieron de manifiesto diferencias entre ambos eventos, incluidos otros ingresos y aportaciones en especie recibidos por la entidad organizadora del encuentro más económico.

El juez consideró que esas diferencias y la mayor capacidad de difusión de OKDiario podían justificar parte del distinto coste.

Finalmente, archivó la investigación por insuficiencia de indicios de malversación.

Pero durante la instrucción ocurrió algo que merece atención.

El juez Juan Carlos Peinado acordó una prórroga fuera del plazo legal.

La Audiencia Provincial anuló aquella decisión.

Y determinadas diligencias solicitadas por las acusaciones quedaron sin practicar.

El archivo no se produjo exclusivamente por el error procesal, porque también existieron razones de fondo.

Pero el error tuvo consecuencias.

Y aquí surge una pregunta inevitable.

¿Cómo pudo dejarse transcurrir el plazo legal de una investigación que afectaba a un alto cargo municipal y a la empresa editora de un influyente periódico?

¿Fue una negligencia?

¿Una deficiencia de gestión?

¿Un error sin intencionalidad?

No tenemos elementos para atribuir al magistrado voluntad de favorecer a nadie.

Pero sí existe una actuación procesal concreta, anulada por la Audiencia Provincial, que limitó la continuidad de determinadas diligencias.

Y eso merece explicaciones.

Especialmente cuando hablamos del mismo juez que ha instruido el procedimiento contra Begoña Gómez.

7. Otros 60.000 euros para abogados

El episodio de la EMT tuvo una derivación adicional.

En junio de 2026 se conoció la existencia de otro procedimiento relacionado con la contratación de un despacho externo para la defensa jurídica de la empresa municipal.

El importe ascendía a 60.000 euros más IVA.

La denuncia cuestionaba la necesidad de aquella contratación cuando la EMT ya disponía de servicios jurídicos propios.

Se trata de un procedimiento diferente.

No podemos presentar como delictiva una contratación por el simple hecho de haber sido denunciada.

Pero sí preguntar por su necesidad, proporcionalidad y justificación.

¿Por qué se externalizó la defensa?

¿Qué servicios se prestaron?

¿Se motivó suficientemente el gasto?

¿Se respetaron las reglas de contratación?

Otra vez dinero público.

Otra vez abogados.

Y otra vez la necesidad de transparencia.


II. LA TOGA

8. Las jornadas jurídicas de OKDiario

El siguiente vértice de nuestro análisis nos lleva a Marbella.

OKDiario ha organizado jornadas jurídicas en las que participan magistrados, fiscales, abogados, representantes de asociaciones profesionales y responsables políticos.

La primera edición se celebró en enero de 2025.

La segunda, en noviembre de ese mismo año.

Para los días 12 y 13 de noviembre de 2026 está anunciada una tercera edición.

Estos encuentros han contado, en distintas ediciones, con respaldo o financiación de instituciones públicas gobernadas por el Partido Popular.

Conviene distinguir los patrocinios de cada convocatoria: no todas las ediciones tuvieron necesariamente los mismos financiadores.

¿Es irregular que un juez participe en unas jornadas jurídicas?

No.

¿Es irregular que un periódico organice debates sobre Justicia?

Tampoco.

Pero cuando coinciden financiación institucional, influencia mediática, responsables políticos y profesionales judiciales, las exigencias de transparencia adquieren especial importancia.

Y aquí el hilo rojo empieza a adquirir nombres propios.

9. Los magistrados y fiscales que participaron

Entre los participantes en las primeras Jornadas Jurídicas de OKDiario, celebradas los días 23 y 24 de enero de 2025, figuraban:

Manuel García-Castellón, magistrado conocido por su trayectoria en la Audiencia Nacional.

Eloy Velasco, magistrado de la Audiencia Nacional.

Enrique López, magistrado y antiguo consejero de Justicia del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.

Javier Zaragoza, fiscal del Tribunal Supremo.

José Carlos Orga, vocal del Consejo General del Poder Judicial.

También participaron Fernando Portillo, Miguel del Castillo y Javier Borrego, entre otros profesionales del ámbito jurídico.

En el programa figuraban asimismo abogados y representantes de distintas sensibilidades políticas, incluida Marta Castro, vinculada a los servicios jurídicos de Vox.

La participación de cualquiera de estas personas en unas jornadas académicas no demuestra parcialidad, afinidad partidista ni actuación irregular.

Pero sí permite identificar espacios de relación profesional entre responsables políticos, una empresa mediática y miembros de instituciones judiciales.

Y eso es relevante para nuestro análisis.

10. ¿Quién pagó a quién?

Diversas informaciones periodísticas han señalado que algunos participantes en las jornadas habrían recibido ofertas de remuneración por sus intervenciones.

En enero de 2025, Diario Red publicó que varios magistrados habrían recibido propuestas de aproximadamente 1.000 euros por intervenciones breves.

Debemos ser rigurosos.

Esa información no equivale a disponer de justificantes individuales de pago.

Tampoco permite afirmar que todos los participantes cobraran honorarios.

Ni mucho menos que una eventual remuneración constituyera una contraprestación judicial.

Pero sí justifica preguntar:

¿Quién abonó los gastos de organización?

¿Qué parte procedía de patrocinios públicos?

¿Qué participantes recibieron honorarios?

¿Qué cantidades se pagaron?

¿Se observaron las reglas de autorización y compatibilidad aplicables?

¿Se publicaron suficientemente los patrocinadores y las condiciones económicas?

La independencia judicial no se protege ocultando las relaciones profesionales legítimas, sino garantizando que sean transparentes y no comprometan la imparcialidad.

11. Peinado y la apariencia de imparcialidad

El caso de la EMT introduce una cuestión distinta, pero relacionada con la confianza pública en la Justicia.

El juez Peinado acordó fuera de plazo una prórroga de instrucción que la Audiencia Provincial anuló.

El procedimiento terminó archivado, aunque también por razones sustantivas relativas a la insuficiencia de indicios.

¿Demuestra ese error que el magistrado pretendía favorecer a la empresa editora de OKDiario?

No.

¿Permite afirmar que existió coordinación con dirigentes del PP?

Tampoco.

Pero sería igualmente incorrecto pretender que el error carece de relevancia.

Porque la diligencia procesal no es una cuestión secundaria.

Puede determinar qué pruebas llegan a practicarse y cuáles quedan fuera de una investigación.

Y cuando un mismo magistrado protagoniza procedimientos de enorme repercusión política, la ciudadanía tiene derecho a examinar críticamente sus decisiones.

No para sustituir a los tribunales.

Sino para exigir que los mecanismos de control judicial funcionen.

La Justicia debe ser independiente, pero también diligente, transparente y sometida a las garantías procesales que ella misma debe preservar.


III. EL HILO ROJO

12. Política, medios y Justicia: tres vértices de poder

Llegados a este punto, aparece la pregunta central de nuestro artículo.

¿Estamos ante una sucesión de relaciones independientes o ante un sistema de intereses que podría conectar determinados sectores del Partido Popular, del poder mediático y del ámbito judicial?

No hablamos necesariamente de una conspiración organizada desde un despacho.

Ni de instrucciones escritas.

Ni de reuniones clandestinas para decidir quién debe ser investigado y quién no.

Las redes informales de poder pueden funcionar de manera mucho más sutil.

Mediante relaciones profesionales, afinidades ideológicas, financiación institucional, acceso a fuentes, reconocimiento público y coincidencias de intereses.

Y aquí conviene examinar los tres vértices.

El poder político

Las administraciones públicas manejan recursos económicos, adjudican contratos, financian campañas y patrocinan actividades.

Esas decisiones pueden ser completamente legítimas.

Pero también pueden generar relaciones de dependencia económica o favorecer la consolidación de determinados actores mediáticos.

Cuando un medio recibe durante años importantes cantidades de administraciones gobernadas por un mismo partido, resulta razonable examinar si existen riesgos para su independencia editorial.

No significa que necesariamente exista una dependencia.

Significa que merece comprobarse.

El poder mediático

Los medios no dictan sentencias ni gobiernan administraciones.

Pero poseen una herramienta extraordinariamente poderosa.

La capacidad de decidir qué hechos se convierten en noticia, cómo se presentan y qué relevancia adquieren ante la opinión pública.

Pueden investigar legítimamente la corrupción.

Pero también pueden amplificar determinadas acusaciones, relegar otras o construir relatos mediante una selección interesada de informaciones.

Y cuando un medio mantiene relaciones económicas relevantes con protagonistas de sus propias exclusivas, la cuestión deja de ser exclusivamente empresarial.

Pasa a afectar a la credibilidad de la información.

El ámbito judicial

Aquí debemos extremar el rigor.

La judicatura no es un bloque ideológico homogéneo.

Tampoco la participación de un magistrado en unas jornadas organizadas por un periódico acredita parcialidad.

Pero los jueces y fiscales forman parte de la sociedad, mantienen relaciones profesionales y participan en espacios de debate público.

Esos encuentros pueden ser legítimos y útiles.

El problema potencial aparece cuando no se conocen suficientemente las fuentes de financiación, las contraprestaciones o los mecanismos destinados a evitar conflictos de intereses.

La independencia judicial debe protegerse tanto frente a presiones efectivas como frente a dependencias incompatibles con su función.

13. ¿Y qué une los tres vértices?

Aquí aparece nuestro hilo rojo.

Una administración contrata publicidad o patrocina actividades.

Un medio obtiene ingresos económicos, organiza encuentros y establece relaciones con responsables políticos y profesionales jurídicos.

Esos encuentros proporcionan visibilidad, contactos y oportunidades profesionales.

Y el medio dispone, a su vez, de capacidad para influir en la agenda pública mediante la selección y el tratamiento de las noticias.

No estamos describiendo un circuito delictivo demostrado.

Estamos identificando un posible sistema de influencias recíprocas cuyo funcionamiento concreto merece investigación.

No es necesario que todos sus participantes compartan una estrategia.

Ni siquiera que sean conscientes de formar parte de una red.

Basta con que existan relaciones estables y beneficios convergentes para que puedan surgir riesgos de dependencia, trato preferente o pérdida de independencia.

Pero una cosa es identificar esos riesgos y otra acreditar que se hayan materializado.

Y ahí está la frontera que no debemos cruzar sin pruebas.

14. ¿Una estrategia contra Pedro Sánchez?

Llegamos a la hipótesis más delicada.

¿Podría haber existido una estrategia de intereses cruzados destinada a perjudicar políticamente a Pedro Sánchez?

Es una pregunta.

No una conclusión demostrada.

¿Podrían determinadas contraprestaciones económicas haber favorecido declaraciones especialmente perjudiciales para el Gobierno?

Es otra hipótesis que exigiría pruebas sobre la finalidad de los pagos y las condiciones de los acuerdos.

¿Podría la financiación institucional haber generado dependencias editoriales?

Es una cuestión que debe examinarse mediante contratos, expedientes y datos económicos.

¿Podrían algunos espacios de relación entre política, medios y profesionales judiciales favorecer influencias indebidas?

Es un riesgo general que merece controles, pero no una conducta acreditada de los participantes mencionados.

Lo que no podemos hacer es afirmar que todas estas operaciones constituyeron un complot organizado por el PP.

No tenemos pruebas suficientes para ello.

Pero tampoco estamos obligados a renunciar a las preguntas porque sus posibles respuestas resulten incómodas.

El hilo rojo no es todavía la prueba de una trama. Es la hipótesis de unas relaciones de poder cuya transparencia resulta imprescindible.

Y esa distinción es fundamental.

15. La ley del embudo

Hay algo especialmente revelador en esta historia.

Cuando las sospechas apuntaban a Ferraz, determinados sectores políticos y mediáticos parecían tener muy pocas dudas sobre las conclusiones.

Ahora que la documentación bancaria identifica a una empresa editora ajena al PSOE como ordenante de las transferencias, el debate adquiere otros matices.

Y está bien que los adquiera.

Lo que no está bien es aplicar criterios distintos según a quién perjudique la información.

Si los pagos proceden del entorno socialista, sospecha inmediata.

Si proceden de una empresa periodística conservadora, prudencia y explicaciones comerciales.

No.

La presunción de inocencia, el rigor informativo y la exigencia de pruebas deben ser exactamente los mismos para todos.

También para Pedro Sánchez.

También para Isabel Díaz Ayuso.

También para José Luis Martínez-Almeida.

También para Eduardo Inda.

Y también para cualquier magistrado, fiscal o persona investigada.

No necesitamos sustituir una acusación sin pruebas contra unos por otra acusación sin pruebas contra los demás.

Eso sería practicar precisamente aquello que criticamos.


IV. PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

16. El pato sigue caminando

En nuestro anterior artículo recurríamos a una conocida comparación.

Si algo tiene pico de pato, camina como un pato y grazna como un pato, resulta razonable preguntarse si estamos ante un pato.

Pero una sospecha, por razonable que parezca, no es una prueba.

Y cuanto más grave sea la acusación, mayor debe ser la exigencia probatoria.

Ahora bien, tampoco podemos convertir esa exigencia en una excusa para no investigar.

Porque lo que tenemos delante no es una única coincidencia aislada.

Son varias operaciones económicas, procedimientos judiciales y relaciones institucionales que, examinadas conjuntamente, plantean cuestiones de interés público.

Algunas podrán tener explicaciones perfectamente legítimas.

Otras quizá merezcan un examen más profundo.

Lo que corresponde es conocer los documentos, contrastar las versiones y determinar las responsabilidades que, en su caso, pudieran existir.

Sin condenas anticipadas.

Pero también sin ingenuidades interesadas.

17. Las preguntas que permanecen

¿Por qué la empresa editora de OKDiario pagó 242.000 euros a la sociedad que facturó servicios jurídicos relacionados con Koldo García?

¿Por qué las facturas describen asesoramiento jurídico mientras el periódico sostiene que adquiría derechos para un libro y una docuserie?

¿Qué documentación completa respalda esa operación?

¿Qué criterios justificaron los más de 3,4 millones de euros de contratos publicitarios y otras adjudicaciones identificados por El Salto?

¿Qué procedimientos se utilizaron?

¿Qué contraprestaciones recibieron las administraciones?

¿Por qué la EMT contrató por 72.600 euros unas jornadas organizadas por la empresa editora de OKDiario?

¿Cómo pudo el juez Peinado acordar fuera de plazo una prórroga solicitada oportunamente por las acusaciones?

¿Qué diligencias quedaron sin practicar y qué consecuencias tuvo esa circunstancia?

¿Por qué se contrataron servicios jurídicos externos por otros 60.000 euros más IVA?

¿Cómo se financiaron las jornadas jurídicas de OKDiario?

¿Qué gastos y honorarios recibieron sus participantes?

¿Qué mecanismos garantizan que ninguna relación económica comprometa la independencia informativa o judicial?

Y, finalmente, ¿existen conexiones entre estas operaciones más allá de las relaciones económicas y profesionales que ya conocemos?

No son sentencias.

Son preguntas.

Y algunas necesitan explicaciones documentadas.

18. Una reflexión final

Tal vez no debamos buscar una conspiración perfectamente organizada.

Tal vez debamos preguntarnos si determinadas relaciones entre política, medios y profesionales de la Justicia pueden generar un entorno en el que los intereses convergentes se refuercen mutuamente.

Un entorno donde unos aporten financiación, otros capacidad de influencia informativa y otros prestigio institucional, sin que eso implique necesariamente actuaciones ilegales.

Y donde el riesgo más grave no sea siempre la comisión de un delito, sino la erosión progresiva de la confianza ciudadana en la independencia de las instituciones.

Porque el poder no siempre necesita dar órdenes.

A veces le basta con establecer relaciones.

Pero para afirmar que esas relaciones condicionaron decisiones concretas hacen falta pruebas.

Y esa es precisamente la razón por la que debemos exigir transparencia.

No para condenar anticipadamente.

Sino para poder distinguir las relaciones legítimas de las que pudieran comprometer el interés público.

La libertad de prensa no concede inmunidad frente al escrutinio ciudadano.

Como tampoco la independencia judicial exime de explicar los errores procesales que afectan al desarrollo de una investigación.

Ni la legalidad de un contrato público elimina el derecho a conocer por qué se adjudicó, cuánto costó y qué recibió la ciudadanía a cambio.

Quizá todas las piezas tengan una explicación legítima.

Quizá algunas merezcan ser investigadas con mayor profundidad.

Pero lo que no resulta aceptable es exigir pruebas hasta el último céntimo cuando se investiga al adversario y conformarse con explicaciones incompletas cuando las preguntas apuntan hacia el propio entorno.

Porque la transparencia no debería depender de quién formule las preguntas.

Y mucho menos de quién tenga que responderlas.


El Rincón de Kurro — 2 de noviembre de 2026

Artículo de opinión y análisis elaborado a partir de informaciones periodísticas y actuaciones judiciales publicadas. Las hipótesis planteadas no constituyen imputaciones de hechos delictivos ni sustituyen las conclusiones de los tribunales.


FUENTES Y REFERENCIAS DOCUMENTALES

Artículo: «El dinero, la toga y la noticia: preguntas sin respuestas»

1. RTVE — 29 de octubre de 2026.
La defensa de Koldo García aporta facturas por 242.000 euros y sostiene que el PSOE no pagó sus honorarios.

https://www.rtve.es/noticias/20261029/defensa-koldo-garcia-facturas-242000-euros-psoe-no-pago-honorarios/17287985.shtml

2. El Salto — 30 de octubre de 2026.
Así financia el PP a Eduardo Inda: Ayuso y Almeida inyectan cuatro millones de euros a OKDiario en seis años.

https://www.elsaltodiario.com/comunidad-madrid/asi-financia-pp-eduardo-inda-ayuso-almeida-han-inyectado-4-millones-euros-okdiario-seis-anos

3. OKDiario — 30 de octubre de 2026.
El documento que prueba que OKDiario pagó a Koldo García por los derechos para la realización de un libro y una docuserie.

Versión de la empresa editora sobre el objeto contractual de los pagos.

https://okdiario.com/espana/documento-que-prueba-que-okdiario-pago-koldo-garcia-derechos-realizacion-libro-docuserie-20664103

4. El País — 9 de julio de 2025.
El juez Peinado archiva el caso contra un alto cargo de Almeida, semanas después del fin de la instrucción por culpa de su error.

https://elpais.com/espana/madrid/2025-07-09/el-juez-peinado-archiva-el-caso-contra-un-alto-cargo-de-almeida-semanas-despues-del-fin-de-la-instruccion-por-culpa-de-su-error.html

5. Newtral — 5 de julio de 2025.
Qué sabemos de la investigación del juez Peinado sobre la EMT en Madrid y el error al solicitar una prórroga.

https://www.newtral.es/investigacion-peinado-emt-madrid-okdiario/20250705/

6. Cadena SER — 11 de julio de 2024.
El Ayuntamiento de Madrid gasta 60.000 euros en un bufete privado para defender a la EMT en el caso del contrato a dedo a OKDiario.

https://cadenaser.com/cmadrid/2024/07/11/el-ayuntamiento-de-madrid-gasta-60000-euros-en-un-bufete-privado-para-defender-a-la-emt-en-el-caso-del-contrato-a-dedo-a-ok-diario-radio-madrid/

7. Público — 18 de junio de 2026.
Imputado un alto cargo de Almeida por destinar 60.000 euros en la causa que archivó Peinado y benefició a la editora de OKDiario.

https://www.publico.es/politica/tribunales/imputado-alto-cargo-almeida-destinar-60-000-euros-defenderse-denuncia-editora-okdiario-archivo-peinado.amp.html

8. El Plural — 1 de noviembre de 2026.
Los fichajes de Inda: estos son los jueces y fiscales reclutados por OKDiario.

https://www.elplural.com/politica/espana/fichajes-inda-jueces-fiscales-reclutados-okdiario_802937102

9. Diario Red — 22 de enero de 2025.
Exclusiva: Eduardo Inda pagará 1.000 euros a varios magistrados por hablar 15 minutos.

Información atribuida a fuentes judiciales sobre posibles remuneraciones. No constituye comprobación individual de los pagos.

https://www.diario-red.com/articulo/espana/exclusiva-eduardo-inda-pagara-1000-euros-varios-magistrados-hablar-15-minutos/20250122084106041563.html

10. OKDiario — 14 de julio de 2025.
La justicia archiva una denuncia de Podemos contra OKDiario y el Ayuntamiento de Madrid.

https://okdiario.com/espana/justicia-archiva-denuncia-podemos-contra-okdiario-ayuntamiento-madrid-15110218/

11. OKDiario — 11 de enero de 2026.
La Audiencia de Madrid archiva la denuncia de Podemos y Más Madrid contra OKDiario por un patrocinio.

Información del propio medio sobre la confirmación judicial del archivo.

https://okdiario.com/espana/audiencia-madrid-archiva-denuncia-podemos-mas-madrid-contra-okdiario-patrocinio-16047793


Nota metodológica

Este artículo distingue entre hechos documentados, informaciones periodísticas atribuidas e hipótesis de análisis. La existencia de contratos públicos, pagos o participaciones en jornadas jurídicas no demuestra por sí misma actuaciones delictivas ni coordinación entre los protagonistas.

La información sobre posibles remuneraciones individuales de magistrados procede de Diario Red y no ha sido corroborada mediante justificantes bancarios.

El procedimiento relativo al contrato de la EMT fue archivado y, según la información publicada en enero de 2026, el archivo fue confirmado por la Audiencia Provincial. El error procesal relativo a la prórroga de instrucción debe valorarse junto con las razones de fondo del sobreseimiento.

sábado, 31 de octubre de 2026

LA OPERACIÓN PERSPECTIVA


Crónica de una conspiración que nunca existió. ¿O quizá sí?

Un relato de ficción política sobre el dinero, el poder, los fabricantes de verdades y el lucrativo negocio de la indignación.

ADVERTENCIA AL LECTOR

Esta es una obra de ficción satírica. Sus personajes, organizaciones, conversaciones y acontecimientos son imaginarios. Cualquier parecido con personas o hechos reales es pura coincidencia.

Aunque, bien mirado, a veces la realidad no solo supera a la ficción, sino que parece empeñada en dejar sin trabajo a los novelistas.



I. UN REINO EN ESTADO DE AGITACIÓN PERMANENTE

El Reino de Valdoria era una monarquía parlamentaria.

Tenía su rey, su Congreso de los Diputados, su Senado y una Constitución que algunos invocaban con fervor mientras procuraban olvidar aquellos artículos que no les resultaban especialmente convenientes.

Gobernaba una coalición progresista surgida de las urnas y de los acuerdos parlamentarios.

Y aquello constituía, para determinados sectores del reino y para los autoproclamados «valdaríanos de bien», una anomalía intolerable.

No porque el Gobierno hubiera abolido la propiedad privada, nacionalizado los bancos o enviado a los empresarios a trabajar en las minas.

Nada de eso.

El problema era bastante más prosaico.

Había subido el salario mínimo, reforzado determinados derechos laborales, establecido nuevos gravámenes sobre beneficios extraordinarios y anunciado medidas destinadas a reducir algunos privilegios fiscales.

Para la inmensa mayoría de los ciudadanos, aquellas decisiones podían ser discutibles, acertadas o insuficientes.

Para una parte de las élites económicas, en cambio, constituían poco menos que una declaración de guerra.

La oposición conservadora había decidido que aquel Gobierno no merecía un solo día de tranquilidad.

Su ala más radical reclamaba diariamente la dimisión del presidente, mientras la extrema derecha anunciaba, con una regularidad casi meteorológica, el inminente derrumbe de la nación.

En las redes sociales, las huestes digitales de ambos sectores libraban una batalla sin descanso.

«¡GOBIERNO BOLCHEVIQUE!»

«¡COMUNISTAS AL SERVICIO DE POTENCIAS EXTRANJERAS!»

«¡LA MAYOR CORRUPCIÓN DE NUESTRA HISTORIA!»

El presidente del Ejecutivo, Adrián Laredo, era acusado simultáneamente de destruir el capitalismo, servir a los grandes bancos y conspirar para instaurar una dictadura.

Nadie parecía advertir las contradicciones.

En Valdoria, la indignación no necesitaba coherencia.

Solo necesitaba audiencia.

Y había quienes habían aprendido a vivir extraordinariamente bien de ella.

II. DAMIÁN BARRENA, EL MERCADER DE CERTEZAS

Damián Barrena dirigía La Verdad Revelada, un periódico digital especializado en descubrir escándalos que, por una extraordinaria casualidad estadística, siempre afectaban a los mismos adversarios políticos.

Barrena era un periodista de convicciones ultraconservadoras, aunque prefería definirse como un profesional independiente.

Independiente de los hechos que contrariaban sus opiniones, según bromeaban sus críticos.

Había convertido su periódico en una formidable máquina de producir titulares.

No necesitaba demostrar que el presidente hubiera cometido un delito.

Bastaba con preguntar:

«¿Hasta dónde llega la presunta red criminal del presidente?»

Si alguien protestaba, Barrena respondía indignado:

—¡Nosotros solo hacemos preguntas!

Y era cierto.

Hacía muchas preguntas.

Lo que no siempre hacía era esperar las respuestas.

Su empresa mantenía excelentes relaciones comerciales con grandes anunciantes y administraciones conservadoras, algunas de las cuales contrataban generosas campañas institucionales en sus páginas.

Barrena sostenía que aquello no condicionaba su independencia.

Y probablemente tenía razón en un sentido muy particular: nadie necesitaba presionarlo para defender aquello en lo que ya creía.

Una mañana recibió una llamada.

Al otro lado estaba un intermediario que le ofrecía acceso a Bruno Salcedo, antiguo asesor de un ministro, investigado por una compleja trama de adjudicaciones irregulares.

Salcedo conocía los entresijos del poder.

Había participado en reuniones comprometidas.

Conservaba mensajes, agendas y recuerdos de conversaciones que podían resultar extraordinariamente incómodas para el Gobierno.

Pero tenía un problema.

Su defensa jurídica estaba consumiendo sus recursos.

Y necesitaba dinero.

III. EL PRECIO DE LA MEMORIA

La reunión se celebró en un despacho discreto.

Barrena escuchó atentamente las condiciones.

—Bruno está dispuesto a contar su historia —explicó el intermediario—. Pero necesita garantías.

—¿Qué garantías?

—Una defensa jurídica de primer nivel.

—¿Y cuánto cuesta eso?

—Trescientos veinte mil euros.

Barrena permaneció unos segundos en silencio.

Era una cantidad importante.

Pero sabía que una exclusiva capaz de desestabilizar al Gobierno podía generar una repercusión extraordinaria.

—¿Qué recibimos a cambio?

—Los derechos de sus memorias, acceso preferente a sus declaraciones y la posibilidad de producir una serie documental.

—¿Y qué sabe realmente?

El intermediario sonrió.

—Sabe muchas cosas.

—¿Puede demostrarlas?

—Algunas.

—¿Y las demás?

—Dependerá de cómo se cuenten.

Aquella última respuesta debería haber provocado alguna inquietud.

Pero Barrena era un hombre de negocios.

Y en los negocios, como en determinados géneros periodísticos, la rentabilidad suele tener una relación complicada con la prudencia.

El acuerdo se cerró.

La empresa editora de La Verdad Revelada comprometió 320.000 euros en una operación presentada internamente como adquisición de derechos editoriales.

Una parte importante del dinero terminó destinada a sufragar la defensa jurídica de Salcedo.

El contrato, redactado con una ambigüedad casi artística, mezclaba derechos audiovisuales, asesoramiento, exclusividad y futuras colaboraciones.

Nadie parecía tener demasiado interés en precisar dónde terminaba el periodismo y dónde comenzaba el negocio.

IV. EL GRAN ENIGMA

En los estudios de Imperium Media, uno de los mayores grupos privados de comunicación de Valdoria, Néstor Valcárcel preparaba una nueva emisión de El Gran Enigma.

El programa había comenzado explorando lo arcano y lo inexplicable.

Civilizaciones desaparecidas.

Misteriosos objetos voladores.

Profecías medievales.

Apariciones fantasmales.

Conspiraciones históricas.

Durante años, Valcárcel había conseguido que miles de espectadores se preguntaran si determinados monumentos antiguos podían haber sido construidos con ayuda extraterrestre.

Pero un día descubrió algo fascinante.

La política ofrecía misterios mucho más rentables.

Los extraterrestres no concedían entrevistas.

Los fantasmas no comparecían ante los tribunales.

Y las momias egipcias raramente protagonizaban escándalos parlamentarios.

Los políticos, en cambio, proporcionaban material inagotable.

Su copresentadora, Clara Montesinos, había desarrollado una habilidad extraordinaria para introducir preguntas inquietantes.

—Néstor, ¿y si lo que estamos viendo es solo la punta del iceberg?

Era una frase perfecta.

Servía para una pirámide egipcia, un supuesto ovni o una acusación de corrupción.

Aquella noche, el invitado estrella era Damián Barrena.

—Tenemos una revelación extraordinaria —anunció Valcárcel.

La música aumentó de intensidad.

Las cámaras enfocaron al periodista.

—Bruno Salcedo está dispuesto a contar lo que sabe sobre las entrañas del poder —explicó Barrena.

—¿Podría hacer caer al Gobierno? —preguntó Clara.

—No descartaría absolutamente nada.

El silencio posterior fue magnífico.

En televisión, pocas frases resultaban tan rentables como aquella.

No afirmaba nada.

Pero permitía imaginarlo todo.

V. LAS HUESTES DE LA INDIGNACIÓN

La entrevista fue un éxito.

Antes de terminar la emisión, las redes sociales ya estaban inundadas de mensajes.

«¡EL PRESIDENTE DEBE DIMITIR!»

«¡SE ACABÓ LA FARSA PROGRESISTA!»

«¡LA JUSTICIA DEBE ACTUAR!»

Los fragmentos más escandalosos circularon acompañados de música dramática, fotografías manipuladas y titulares redactados en mayúsculas.

Algunas cuentas publicaban mensajes idénticos con segundos de diferencia.

Otras incorporaban acusaciones que Salcedo ni siquiera había formulado.

Y las más entusiastas reclamaban responsabilidades penales por delitos cuya existencia todavía nadie había demostrado.

En pocas horas, una declaración ambigua se había transformado en una certeza colectiva para miles de usuarios.

La mecánica era sencilla.

Primero se difundía una sospecha.

Después se repetía.

A continuación, alguien aseguraba que todo el mundo hablaba de ella.

Y finalmente se utilizaba esa repercusión como demostración de su importancia.

La cantidad de personas que repetían una acusación terminaba sustituyendo a la calidad de las pruebas que la sustentaban.

El fenómeno no era exclusivo de la derecha.

Pero en aquel reino, las organizaciones más radicalizadas habían convertido su utilización sistemática en una auténtica especialidad.

VI. EL PARLAMENTO COMO CAJA DE RESONANCIA

Al día siguiente, los dirigentes conservadores comparecieron ante los medios.

El portavoz del principal partido de la oposición exigió explicaciones.

Su aliado ultraderechista reclamó la dimisión inmediata del presidente.

Un diputado anunció que llevaría el asunto al Congreso.

Otro solicitó una comisión de investigación.

Y un senador prometió llegar hasta las últimas consecuencias.

Las declaraciones fueron recogidas por La Verdad Revelada.

«La oposición exige responsabilidades por las gravísimas revelaciones de Salcedo».

Horas después, El Gran Enigma abrió su tertulia con un nuevo interrogante:

«¿Puede sobrevivir el Gobierno al escándalo que ya ha llegado al Parlamento?»

Nadie parecía advertir que el escándalo había llegado al Parlamento porque determinados diputados habían decidido repetir los titulares de un periódico.

Y que aquellos titulares procedían de unas declaraciones cuya veracidad todavía estaba pendiente de contrastar.

Era un circuito de retroalimentación perfecto.

El periódico proporcionaba la acusación.

La oposición le confería relevancia institucional.

La televisión amplificaba ambas cosas.

Y el periódico regresaba al día siguiente informando de la enorme repercusión política de su propia exclusiva.

La serpiente se mordía la cola.

Y, por alguna extraña razón, siempre terminaba culpando al Gobierno de la mordedura.

VII. DON AURELIO Y EL PODER INVISIBLE

Don Aurelio llevaba muchos años retirado oficialmente de la política.

Había dirigido una poderosa organización conservadora y conservaba relaciones privilegiadas con empresarios, banqueros, antiguos ministros y responsables de grandes grupos de comunicación.

No necesitaba ocupar ningún cargo público.

Su agenda telefónica era más influyente que muchos consejos de ministros.

Aquella tarde recibió a un joven empresario preocupado por las reformas económicas del Gobierno.

—Están poniendo en peligro la libertad de empresa —protestó el visitante.

—¿Qué libertad? —preguntó Don Aurelio.

—La nuestra.

—Ah. Esa.

El anciano sonrió.

—No te preocupes. Los gobiernos pasan. Los intereses permanecen.

—Pero están aumentando las obligaciones fiscales, fortaleciendo la negociación colectiva y limitando algunos beneficios empresariales.

—Entonces habrá que convencer a los ciudadanos de que el verdadero problema no son sus salarios, sus alquileres o sus servicios públicos.

—¿Cuál es?

—El Gobierno.

El empresario guardó silencio.

—¿Y cómo se consigue eso?

Don Aurelio señaló el televisor.

En la pantalla, El Gran Enigma anunciaba una nueva exclusiva sobre el presidente.

—No siempre hace falta inventar un escándalo. A veces basta con encontrar uno, exagerarlo y conseguir que ocupe todo el espacio disponible.

—¿Y si no hay pruebas suficientes?

—Entonces se habla de indicios.

—¿Y si tampoco hay indicios?

—Se formulan preguntas.

—¿Y si las preguntas no tienen respuesta?

Don Aurelio sonrió.

—Mucho mejor. Un misterio resuelto deja de producir audiencia.

El empresario comprendió que estaba recibiendo una lección sobre el poder.

Lo que no sabía era si Don Aurelio describía una estrategia que realmente dirigía o si simplemente disfrutaba imaginándose como el cerebro de acontecimientos que se desarrollaban sin su intervención.

VIII. LA FACTURA QUE NADIE ESPERABA

Elena Robles trabajaba en un pequeño periódico independiente.

No disponía de grandes recursos.

Tampoco de un programa de televisión.

Pero tenía una virtud poco espectacular: le gustaba comprobar los documentos antes de escribir los titulares.

Una fuente le hizo llegar información sobre los pagos realizados por la empresa editora de La Verdad Revelada.

Las cantidades eran importantes.

Los conceptos, ambiguos.

Y el beneficiario final de buena parte de los fondos era la defensa jurídica de Bruno Salcedo.

Elena comenzó a investigar.

Comprobó los movimientos económicos.

Analizó las fechas.

Estudió las relaciones contractuales.

Y descubrió que la operación editorial anunciada por el periódico todavía no había producido ninguna obra conocida.

Aquello no demostraba que existiera una irregularidad.

Un proyecto editorial podía fracasar, retrasarse o modificarse.

Pero había preguntas legítimas.

¿Por qué una empresa periodística financiaba la defensa de una fuente investigada por corrupción?

¿Existía alguna obligación de proporcionar declaraciones o entrevistas?

¿Había influido el acuerdo económico en la selección de las informaciones publicadas?

¿Conocían los responsables de El Gran Enigma la relación económica entre el periodista y su fuente?

Y, sobre todo:

¿Se había informado al público de un posible conflicto de intereses?

Elena contactó con Barrena.

—Estamos investigando los pagos realizados a la defensa de Bruno Salcedo.

—Es una operación editorial absolutamente legítima.

—¿Podrían facilitarnos el contrato?

—Es confidencial.

—¿Y explicar la relación entre los pagos y las entrevistas?

—Está usted participando en una campaña contra la libertad de prensa.

—No estoy cuestionando su derecho a publicar.

—Entonces, ¿qué pretende?

—Saber quién paga, por qué paga y qué recibe a cambio.

La conversación terminó abruptamente.

IX. CUANDO EL CAZADOR SE CONVIERTE EN PRESA

La publicación del reportaje provocó una reacción inmediata.

Damián Barrena convocó a sus colaboradores.

—¡Nos están atacando!

—¿Quiénes?

—¡Las cloacas del poder!

—¿Tenemos pruebas?

—¡Tenemos indicios!

—¿Cuáles?

—¡Que están investigando nuestras cuentas!

Uno de los redactores intervino tímidamente.

—Director, ¿no es eso lo que hacemos nosotros cuando investigamos las cuentas de otras personas?

Barrena lo miró con indignación.

—¡No confundas las cosas!

—¿Cuál es la diferencia?

—¡Que nosotros defendemos la verdad!

—¿Y ellos?

—¡Ellos pretenden destruirnos!

La reunión concluyó con una decisión editorial.

Al día siguiente, La Verdad Revelada abrió su portada con un titular:

«¿QUIÉN FINANCIA LA OSCURA CAMPAÑA CONTRA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE?»

La información citaba fuentes anónimas.

Hablaba de coincidencias sospechosas.

Y sugería la existencia de una operación clandestina.

Nadie identificó a sus responsables.

Tampoco se aportaron documentos que demostraran la conspiración.

Pero el titular funcionó extraordinariamente bien.

Aquella noche, Néstor Valcárcel abordó el asunto en El Gran Enigma.

—No queremos alimentar teorías conspirativas —comenzó.

Clara Montesinos intervino:

—Pero hay demasiadas coincidencias.

Y el programa dedicó noventa minutos a analizar una conspiración cuya existencia acababan de reconocer que no podían demostrar.

X. LA OPERACIÓN PERSPECTIVA

Elena Robles contempló los documentos reunidos sobre su mesa.

Las facturas.

Las entrevistas.

Los titulares.

Las declaraciones parlamentarias.

Las campañas digitales.

Las relaciones empresariales.

Las fotografías de Don Aurelio con algunos de los protagonistas.

Todo parecía encajar.

Podía construir una historia extraordinaria.

Una operación destinada a derribar al Gobierno.

Un antiguo asesor investigado por corrupción.

Un periódico que financiaba su defensa.

Una televisión que amplificaba sus declaraciones.

Una oposición que convertía las exclusivas en acusaciones parlamentarias.

Y poderosos intereses económicos deseosos de recuperar una influencia que consideraban amenazada.

Su compañero de redacción estaba entusiasmado.

—Tenemos la mayor conspiración de la historia de Valdoria.

—¿Podemos demostrarla?

—Tenemos las facturas.

—Demuestran los pagos.

—Tenemos las entrevistas.

—Demuestran que se realizaron.

—Tenemos las acusaciones parlamentarias.

—Demuestran que los diputados las formularon.

—Tenemos a Don Aurelio.

—¿Tenemos pruebas de que dirigiera alguna operación?

El compañero guardó silencio.

—Entonces tenemos hechos que merecen ser investigados y una hipótesis que todavía no podemos demostrar.

—Podríamos publicarlo como una gran conspiración.

—¿Y convertirnos en aquello que estamos criticando?

El joven no respondió.

Elena tomó una hoja de papel y escribió:

OPERACIÓN PERSPECTIVA.

Debajo añadió:

Hipótesis de trabajo. No acreditada.

Y comprendió que aquella distinción era la frontera que separaba una investigación de una novela.

XI. EL OBJETIVO FINAL

En la residencia de Don Aurelio, el joven empresario regresó con noticias.

—El Gobierno sigue resistiendo.

—Naturalmente —respondió el anciano.

—Pero las encuestas muestran desgaste.

—Eso era previsible.

—¿Cree que caerá?

Don Aurelio se sirvió una copa de agua.

—No necesariamente.

—Entonces, ¿de qué sirve todo esto?

El anciano lo miró con cierta impaciencia.

—Sigues pensando que el único objetivo es derribar al Gobierno.

—¿No lo es?

—Hay otros resultados igualmente interesantes.

—¿Cuáles?

—Que dedique más tiempo a defenderse que a gobernar. Que cada reforma se convierta en una batalla. Que cualquier decisión económica se interprete como una amenaza. Que la ciudadanía termine agotada de tanta confrontación.

—¿Y después?

—Después aparecerá alguien prometiendo orden, estabilidad y tranquilidad.

—¿Y los intereses empresariales?

Don Aurelio sonrió.

—Volverán a encontrar un entorno más favorable.

El joven permaneció pensativo.

—¿Y todo esto forma parte de un plan?

El anciano se levantó lentamente.

—Eso es lo fascinante del poder. A veces no hace falta que exista un plan. Basta con que muchas personas persigan intereses compatibles.

—Entonces, ¿no existe ninguna conspiración?

—Quizá sí. Quizá no.

Se acercó a la ventana.

—Pero si algún día alguien nos acusa de organizarla, siempre podremos exigirle que lo demuestre.

XII. EL GRAN GIRO

Semanas después, Elena recibió un sobre anónimo.

Contenía una copia de un documento titulado:

OPERACIÓN PERSPECTIVA. PLAN DE DESGASTE INSTITUCIONAL.

El texto describía una estrategia de influencia política y mediática.

Enumeraba fases.

Identificaba objetivos.

Y mencionaba la utilización de exclusivas periodísticas para erosionar la credibilidad del Gobierno.

Su compañero estaba eufórico.

—¡Ahora sí! ¡Tenemos la prueba!

Elena examinó el documento.

No tenía firma.

No tenía registro.

No había forma de acreditar su procedencia.

Y contenía expresiones sospechosamente parecidas a las utilizadas en varias publicaciones recientes.

Solicitó un análisis técnico.

El resultado fue sorprendente.

El documento había sido elaborado apenas unos días antes.

No era el plan original de ninguna conspiración.

Era una falsificación.

Alguien pretendía que el periódico publicara una exclusiva espectacular basada en una prueba falsa.

¿Quién?

No lo sabían.

Quizá un adversario político.

Quizá un provocador.

Quizá alguien interesado en desacreditar la investigación.

O quizá un bromista con demasiado tiempo libre.

Elena decidió no publicarlo.

Su compañero protestó.

—¡Pero es una historia extraordinaria!

—Precisamente por eso debemos comprobarla.

—¡Perderemos la exclusiva!

—Prefiero perder una exclusiva que publicar una mentira.

Aquella noche, Elena comprendió que había estado a punto de caer en la misma trampa que llevaba meses denunciando.

La conspiración más peligrosa no era necesariamente la que alguien había organizado.

Era aquella que uno deseaba tanto encontrar que terminaba dispuesto a creer cualquier prueba que pareciera confirmarla.

EPÍLOGO. LA VERDAD NO NECESITA HILOS ROJOS

La Operación Perspectiva nunca fue demostrada.

Los pagos de la empresa periodística existían en aquella historia.

También las entrevistas, los titulares, las acusaciones parlamentarias y las campañas digitales.

Pero nadie consiguió acreditar que todos aquellos acontecimientos obedecieran a una dirección única.

Quizá había existido una conspiración.

Quizá solamente una convergencia de intereses económicos, políticos y mediáticos.

Quizá una mezcla de oportunismo, negocios y militancia ideológica.

O quizá la realidad era bastante menos sofisticada que las teorías construidas para explicarla.

Damián Barrena continuó denunciando conspiraciones.

Néstor Valcárcel siguió explorando los misterios del poder.

Bruno Salcedo fue finalmente condenado por delitos de corrupción, aunque aquella sentencia no demostró que sus declaraciones periodísticas hubieran sido compradas ni que existiera la supuesta operación de desestabilización.

Don Aurelio continuó recibiendo visitas de empresarios preocupados por el futuro del reino.

Y el Gobierno progresista siguió intentando gobernar en medio de una oposición sin cuartel.

Elena Robles publicó finalmente su investigación.

No acusó a nadie de dirigir una organización clandestina.

No atribuyó delitos sin pruebas.

No inventó conversaciones secretas.

Simplemente expuso los documentos, señaló las contradicciones y formuló las preguntas que consideraba necesarias.

Su reportaje no provocó un terremoto político.

Pero dejó una reflexión incómoda:

Una factura puede demostrar un pago. Una entrevista puede demostrar unas declaraciones. Una coincidencia puede justificar una investigación. Pero ninguna de esas cosas, por sí sola, demuestra una conspiración.

Y, sin embargo, bastaría con reunirlas sobre un tablero, unirlas mediante hilos rojos, añadir una música inquietante y preguntar «¿quién está realmente detrás de todo esto?» para construir una historia capaz de convencer a miles de personas.

Porque el gran negocio de los fabricantes de sospechas no consiste necesariamente en demostrar la existencia de conspiraciones.

Consiste en conseguir que una parte del público deje de exigir pruebas.

Elena cerró su ordenador.

Y recordó una frase que había escuchado a un viejo periodista:

«Cuando los hechos no bastan para sostener una acusación, siempre queda la tentación de fabricar una historia que los haga parecer suficientes».

Sonrió.

Quizá aquella era la verdadera Operación Perspectiva.

No una conspiración contra un Gobierno.

Sino una conspiración contra la propia idea de verdad.

Y, como toda buena historia, terminaba con una pregunta:

¿Qué ocurriría si aplicáramos a los grandes fabricantes de conspiraciones los mismos métodos que ellos han utilizado durante años contra sus adversarios?

La respuesta, naturalmente, sería escandalosa.

Aunque solo fuera una novela.


NOTA FINAL DEL AUTOR

La Operación Perspectiva es una obra de ficción y sátira política. Sus personajes, relaciones económicas, conversaciones y supuestas operaciones clandestinas son imaginarios.

La historia no pretende demostrar la existencia de ninguna conspiración real.

Su propósito es reflexionar sobre las relaciones entre dinero, periodismo, poder político y opinión pública, y sobre la facilidad con la que una sucesión de hechos, coincidencias e insinuaciones puede convertirse en un relato aparentemente irrefutable.

La libertad de expresión permite imaginar conspiraciones. El rigor periodístico exige demostrar aquellas que se presentan como verdaderas.

Porque la diferencia entre una investigación y una novela no está en lo apasionante que resulte la historia.

Está en las pruebas que la sostienen.

El Rincón de Kurro

LAS TRAGEDIAS NO TIENEN SIGLAS; LA DOBLE MORAL, SÍ

LAS TRAGEDIAS NO TIENEN SIGLAS; LA DOBLE MORAL, SÍ

De Angrois a la DANA y los accidentes ferroviarios de 2026: hechos, declaraciones y responsabilidades políticas en la España democrática.

El Rincón de Kurro | 30 de octubre de 2026


Las tragedias, la memoria y las responsabilidades

Cada vez que España sufre una gran tragedia, junto al dolor de las víctimas y sus familias aparece inevitablemente el debate sobre las responsabilidades.

Es lógico que así sea. Las administraciones públicas tienen obligaciones de prevención, vigilancia, protección y respuesta. Cuando se produce una catástrofe, corresponde investigar si esas obligaciones se cumplieron y qué consecuencias deben derivarse de las actuaciones u omisiones acreditadas.

Sin embargo, la historia reciente de España ofrece una circunstancia que merece examinarse: las exigencias políticas formuladas ante distintas tragedias no siempre han seguido los mismos criterios.

Para comprobarlo, conviene acudir a los hechos: qué ocurrió, quién gobernaba, qué competencias tenía cada administración, qué revelaron las investigaciones, qué dijeron los responsables políticos y qué consecuencias asumieron.

Especialmente interesante resulta comparar las declaraciones de Alberto Núñez Feijóo cuando presidía la Xunta de Galicia durante la investigación del accidente de Angrois, su defensa de Ana Pastor, su actitud ante Carlos Mazón tras la DANA valenciana y sus actuales exigencias de responsabilidades al Gobierno de Pedro Sánchez por los accidentes ferroviarios de 2026.

No se trata de equiparar tragedias diferentes ni de atribuir responsabilidades por el mero hecho de ocupar un cargo público. Tampoco de eximir a nadie de ellas.

Se trata de examinar hechos documentados, distinguir las responsabilidades políticas de las penales y observar cómo han reaccionado nuestros dirigentes cuando las tragedias afectaban a gobiernos propios o ajenos.

Angrois: la prudencia que reclamaba Feijóo

El 24 de julio de 2013, un tren Alvia descarriló en las proximidades de Santiago de Compostela. Murieron 80 personas.

Mariano Rajoy presidía el Gobierno de España, Ana Pastor era ministra de Fomento y Alberto Núñez Feijóo presidía la Xunta de Galicia. Los tres pertenecían al Partido Popular.

La investigación identificó el exceso de velocidad del maquinista, pero también suscitó cuestiones sobre la evaluación de riesgos, la señalización y los mecanismos de seguridad de la infraestructura.

Las asociaciones de víctimas reclamaron durante años que se investigaran todas las circunstancias del accidente.

En enero de 2014, Feijóo rechazó una comisión parlamentaria de investigación en Galicia y defendió que debía dejarse trabajar a la Justicia. Cuestionó, además, que la tragedia pudiera utilizarse para atribuir responsabilidades políticas al Gobierno socialista que había impulsado la infraestructura.

Dos años después, en julio de 2016, cuando la Agencia Ferroviaria Europea cuestionó la independencia de la investigación técnica española, Feijóo salió nuevamente en defensa de Ana Pastor.

Su argumento fue que la ministra no había construido ni inaugurado la línea ferroviaria, puesto que cuando se ejecutó era diputada de la oposición.

Ana Pastor no dimitió a consecuencia del accidente.

En enero de 2026, la Audiencia Provincial de A Coruña confirmó la condena al maquinista y absolvió al antiguo director de Seguridad en la Circulación de Adif, con un voto particular discrepante.

La resolución penal no impide examinar las obligaciones de supervisión, mantenimiento y prevención desde una perspectiva técnica o política.

El argumento utilizado entonces por Feijóo plantea una cuestión que conserva toda su actualidad: ¿hasta dónde alcanza la responsabilidad de un ministro sobre una infraestructura construida antes de su llegada al cargo?

La DANA: El Ventorro, los WhatsApp y la continuidad de Mazón

El 29 de octubre de 2024, unas inundaciones devastadoras causaron centenares de víctimas mortales en la Comunidad Valenciana.

Pedro Sánchez presidía el Gobierno de España y Carlos Mazón, del Partido Popular, la Generalitat Valenciana.

AEMET había emitido avisos rojos y existían mecanismos de vigilancia hidrológica. Sin embargo, la alerta masiva ES-Alert no se remitió a los teléfonos móviles hasta las 20:11, cuando numerosas localidades ya estaban gravemente afectadas.

Durante parte de aquella tarde, Mazón permaneció en el restaurante El Ventorro, donde había acudido a comer con la periodista Maribel Vilaplana.

La reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI) comenzó a las 17:00.

A las 17:37, la entonces consellera de Emergencias, Salomé Pradas, informó telefónicamente a Mazón sobre las inundaciones en Utiel.

Según las declaraciones conocidas durante la investigación, el presidente valenciano abandonó el restaurante aproximadamente entre las 18:30 y las 19:00.

La cuestión no es simplemente que estuviera comiendo, sino su disponibilidad, la información que recibió y cómo ejerció sus responsabilidades institucionales mientras la emergencia se agravaba.

Los mensajes entre Feijóo y Mazón

Los WhatsApp intercambiados entre ambos dirigentes durante aquella jornada, posteriormente aportados al juzgado de Catarroja, permiten conocer parte de sus comunicaciones.

A las 19:59, Feijóo ofreció su solidaridad y ayuda a Mazón.

A las 20:09, el presidente valenciano le comunicó que la situación empeoraba rápidamente.

A las 20:26, Feijóo le recomendó que liderara la comunicación pública, como había hecho durante el incendio de Campanar.

Posteriormente, preguntó por la existencia de muertos, desaparecidos y daños materiales.

A las 23:25, Mazón le comunicó que estaban apareciendo víctimas mortales en Utiel.

Los mensajes muestran que Feijóo se interesó por la emergencia, ofreció ayuda y formuló recomendaciones sobre la comunicación institucional (El Relato).

No demuestran por sí solos que participara en las decisiones operativas de protección civil. Pero sí constituyen documentación relevante sobre su actuación política durante aquellas horas.

La dimisión que Feijóo no exigió

Feijóo no reclamó públicamente la dimisión inmediata de Carlos Mazón.

Posteriormente explicó que había considerado necesario mantener la dirección de la emergencia durante sus primeros días.

Mazón permaneció al frente de la Generalitat durante más de un año, hasta anunciar su dimisión el 3 de noviembre de 2025.

Según fuentes de la dirección nacional del PP citadas entonces por distintos medios, Feijóo no había previsto exigirle directamente que abandonara la presidencia, sino comunicarle que no volvería a ser candidato.

En febrero de 2026, Feijóo compareció ante la comisión de investigación de la DANA del Congreso. Defendió su actuación, sostuvo que el Gobierno central debería haber declarado la emergencia de interés nacional y reconoció que las administraciones no habían estado a la altura, incluida la Generalitat Valenciana.

La investigación judicial sobre la gestión de la emergencia continúa abierta.

En marzo de 2026, el Tribunal Superior de Justicia valenciano rechazó abrir una causa penal contra Mazón en los términos entonces planteados.

Esa decisión no supone una declaración judicial de que su gestión política fuera correcta. Del mismo modo, cuestionar esa gestión tampoco equivale a atribuirle un delito.

Adamuz y Urda: las exigencias de responsabilidades en 2026

En enero y octubre de 2026, España ha sufrido dos graves tragedias ferroviarias.

El accidente de Adamuz, ocurrido el 18 de enero, causó 46 fallecidos.

El de Urda, ocurrido el 28 de octubre, presenta un balance provisional de 69 víctimas mortales, según la información disponible a fecha de publicación.

Las investigaciones deben esclarecer las causas de ambos accidentes, las condiciones de seguridad de las infraestructuras y las posibles responsabilidades.

En el caso de Urda se examinan cuestiones relacionadas con los sistemas de supervisión ferroviaria, las comunicaciones y las decisiones de circulación, sin que puedan darse por establecidas conclusiones técnicas definitivas.

Alberto Núñez Feijóo ha reclamado responsabilidades políticas al Gobierno de Pedro Sánchez y al ministro de Transportes, Óscar Puente.

Vox también ha formulado graves acusaciones contra el Ejecutivo y ha acudido a los tribunales.

Conviene recordar que la presentación de una querella no acredita por sí misma los hechos denunciados.

Óscar Puente ha reconocido el deterioro de la confianza ciudadana en la seguridad ferroviaria y ha defendido su actuación. Según las informaciones publicadas el 30 de octubre, puso su cargo a disposición del presidente del Gobierno, quien le pidió continuar.

La investigación deberá determinar qué riesgos eran conocidos, qué medidas preventivas existían, qué decisiones se adoptaron y cuáles eran las competencias de cada responsable.

Tres situaciones, distintas respuestas

En Angrois, Feijóo defendió a Ana Pastor y argumentó que la ministra no había construido ni inaugurado la infraestructura.

Durante la DANA, no exigió públicamente la dimisión inmediata de Carlos Mazón, pese a la controversia sobre su actuación durante las horas decisivas de la emergencia.

Ante los accidentes ferroviarios de 2026, ha reclamado responsabilidades políticas al Gobierno central y al ministro Óscar Puente.

Las circunstancias y competencias son diferentes.

También lo son las posiciones políticas documentadas.

La comparación permite examinar qué criterios se aplicaron en cada caso.

Despolitizar Renfe y Adif: una propuesta que merece atención

El 30 de octubre de 2026, elDiario.es publicó una información sobre las propuestas de varios antiguos responsables de Renfe y del Ministerio de Fomento nombrados durante gobiernos del Partido Popular.

Juan Alfaro, Julio Gómez-Pomar y Berta Barrero defendieron, con distintos matices, una mayor independencia institucional de Renfe y Adif, la profesionalización de sus órganos directivos y una menor dependencia de los cambios políticos.

Entre ellos figura Julio Gómez-Pomar, que presidía Renfe cuando se produjo el accidente de Angrois en julio de 2013 y posteriormente fue secretario de Estado de Infraestructuras durante el Gobierno de Mariano Rajoy.

Berta Barrero, por su parte, figura entre los expertos a los que Feijóo ha recurrido para analizar la situación ferroviaria tras la tragedia de Urda.

La propuesta plantea una cuestión que trasciende a los partidos: cómo garantizar la continuidad de las políticas de seguridad, mantenimiento e inversión con independencia de quién gobierne.

También invita a examinar cómo se nombraban los responsables de estas empresas públicas durante los distintos gobiernos y qué autonomía tenían sus órganos de dirección.

La independencia técnica y la responsabilidad política no son incompatibles.

Una empresa pública puede disponer de directivos profesionales y autonomía de gestión sin que desaparezcan las obligaciones de supervisión y control de la Administración.

La cuestión resulta especialmente pertinente cuando quienes ahora defienden esa profesionalización desempeñaron anteriormente responsabilidades en las mismas estructuras institucionales.

Otras tragedias, otros gobiernos

El examen de las responsabilidades no puede limitarse a los accidentes ferroviarios recientes ni a las administraciones del Partido Popular.

La historia democrática española ofrece ejemplos bajo gobiernos de distinto signo.

Spanair: 154 fallecidos bajo un Gobierno socialista

El 20 de agosto de 2008, un avión de Spanair se estrelló durante el despegue en Madrid-Barajas. Murieron 154 personas.

Gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero y Magdalena Álvarez era ministra de Fomento.

La investigación técnica identificó errores de la tripulación y deficiencias relacionadas con los procedimientos y mecanismos de seguridad.

La causa penal contra los técnicos de mantenimiento investigados fue archivada.

Años después, una comisión parlamentaria señaló responsabilidades políticas y de gestión, incluida la de la ministra.

En su Sentencia 108/2025, el Tribunal Constitucional desestimó un recurso relacionado con las conclusiones de aquella comisión.

La resolución no constituye una condena penal de Magdalena Álvarez ni acredita judicialmente todas las conclusiones del dictamen parlamentario.

La ministra no dimitió inmediatamente a consecuencia del accidente.

Metro de Valencia: 43 fallecidos

El 3 de julio de 2006, el descarrilamiento de un convoy del metro de Valencia causó 43 muertos.

La Generalitat estaba presidida por Francisco Camps, del Partido Popular, mientras que el Gobierno central correspondía al PSOE.

Durante años, la explicación se concentró en el exceso de velocidad del maquinista fallecido.

Las asociaciones de víctimas reclamaron investigaciones más amplias sobre las condiciones de seguridad y las decisiones de gestión.

En 2020, cuatro antiguos directivos de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana aceptaron condenas mediante un acuerdo de conformidad.

Yak-42: 62 militares fallecidos

El 26 de mayo de 2003, 62 militares españoles murieron al estrellarse en Turquía el avión Yak-42 que los trasladaba desde Afganistán.

Gobernaba José María Aznar y Federico Trillo era ministro de Defensa.

A las controversias sobre las condiciones del transporte se añadió la identificación errónea de los restos de 30 militares, que dio lugar a condenas penales.

En 2017, catorce años después, el Ministerio de Defensa reconoció la responsabilidad patrimonial de la Administración.

Trillo no dimitió como ministro a consecuencia del accidente.

Prestige: las decisiones de una emergencia

En noviembre de 2002, el petrolero Prestige sufrió una avería y terminó hundiéndose frente a las costas gallegas.

Gobernaba José María Aznar.

La decisión de alejar el buque, la coordinación de la emergencia y la información pública ofrecida provocaron una intensa controversia política.

El movimiento Nunca Máis expresó la indignación de numerosos ciudadanos.

Las consecuencias ambientales y los litigios derivados del desastre se prolongaron durante décadas.

El 28 de octubre de 2026, el Tribunal Supremo del Reino Unido dictó una nueva resolución relacionada con el conflicto entre España, Francia y la aseguradora del petrolero.

El 11-M: terrorismo, prevención e información pública

El 11 de marzo de 2004, España sufrió los atentados terroristas de Madrid.

La autoría criminal correspondió al terrorismo yihadista.

La Comisión de Investigación del Congreso examinó también el funcionamiento de los servicios de inteligencia, la coordinación policial y la información ofrecida por el Gobierno de José María Aznar durante los días posteriores.

El Ejecutivo mantuvo inicialmente la hipótesis de ETA mientras aparecían indicios de autoría yihadista.

La responsabilidad de los terroristas no excluye el examen de la prevención, la coordinación institucional y la comunicación pública.

Una mirada a toda la etapa democrática

Las grandes tragedias españolas no pertenecen a un único periodo político.

Durante los gobiernos de UCD se produjeron, entre otros, los accidentes aéreos de Dan-Air en Tenerife y Spantax en Málaga.

Durante gobiernos socialistas ocurrieron las tragedias aéreas de Avianca, la colisión de Barajas, el accidente de monte Oiz y el de Spanair.

Durante gobiernos del Partido Popular se produjeron, entre otros, el accidente de Pauknair, el desastre del Prestige, el Yak-42, Chinchilla y Angrois.

El metro de Valencia ocurrió bajo una Generalitat del PP y un Gobierno central socialista.

La DANA valenciana de 2024 también afectó a administraciones gobernadas por partidos diferentes.

Los accidentes de Adamuz y Urda se han producido bajo el actual Gobierno socialista.

Esta relación no pretende ser exhaustiva.

Tampoco sería riguroso sumar fallecidos y atribuir el resultado a unas siglas.

Las causas de los accidentes son diferentes, los periodos de gobierno tienen distinta duración y las competencias administrativas no siempre corresponden al Ejecutivo central.

Lo que sí puede compararse es la respuesta institucional y política ante cada tragedia.

Qué se investigó.

Qué información se ofreció.

Qué decisiones se adoptaron.

Qué responsabilidades se reconocieron.

Y qué criterios utilizaron nuestros dirigentes cuando esas responsabilidades afectaban a sus compañeros o a sus adversarios.


Responsabilidad política no es responsabilidad penal

La responsabilidad penal exige acreditar la comisión de un delito y la participación de las personas investigadas.

La responsabilidad política puede derivarse de decisiones, omisiones, deficiencias de gestión o incumplimientos de las obligaciones de supervisión, aunque no exista una condena penal.

Pero tampoco debe presumirse automáticamente por ocupar un cargo público cuando ocurre un accidente.

Es necesario examinar las competencias, la información disponible, las decisiones adoptadas y las medidas preventivas que razonablemente podían exigirse.

La ausencia de condena penal no demuestra necesariamente que una gestión fuera adecuada.

Y una acusación política tampoco demuestra que existiera una negligencia.

Una dimisión, por otra parte, no sustituye a la investigación de las causas ni a la corrección de los problemas detectados.

Las mismas preguntas

La historia de las grandes tragedias españolas ofrece abundante documentación para estudiar cómo han reaccionado los responsables públicos ante situaciones de enorme gravedad.

En Angrois, Feijóo defendió a Ana Pastor frente a las peticiones de dimisión.

Durante la DANA, intercambió mensajes con Carlos Mazón, le ofreció ayuda y recomendaciones sobre la comunicación pública y no exigió su salida inmediata.

Ante los accidentes ferroviarios de 2026, ha reclamado responsabilidades políticas al Gobierno central y al ministro Óscar Puente.

También existen antecedentes bajo gobiernos socialistas en los que se formularon exigencias de responsabilidad política que no desembocaron en dimisiones inmediatas.

Cada episodio tiene circunstancias propias y exige una investigación individualizada.

Pero las declaraciones públicas, las decisiones institucionales y las consecuencias políticas también forman parte de los hechos.

¿Se han aplicado siempre los mismos criterios para exigir responsabilidades?

Las fechas, las declaraciones y las decisiones están documentadas.

Las tragedias no tienen siglas.

Las responsabilidades deben investigarse y exigirse cuando correspondan, con independencia de quién gobierne.

Y las conclusiones sobre la coherencia de nuestros dirigentes pertenecen a cada lector.


Fuentes documentales y periodísticas

  • El País, 23 de enero de 2014. Feijóo rechaza investigar Angrois para no cargar las responsabilidades sobre el PSOE.
  • Europa Press, 8 de julio de 2016. Declaraciones de Feijóo en defensa de Ana Pastor.
  • El País, 14 de julio de 2016. Posición de Feijóo sobre la repetición de la investigación de Angrois.
  • Audiencia Provincial de A Coruña. Resolución de enero de 2026 sobre el accidente de Angrois.
  • RTVE, enero de 2026. Publicación de los mensajes entre Feijóo y Mazón durante la DANA.
  • Congreso de los Diputados. Comparecencia de Alberto Núñez Feijóo ante la comisión de investigación de la DANA, 2 de febrero de 2026.
  • AEMET. Documentación técnica de la DANA del 29 de octubre de 2024.
  • Tribunal Constitucional. Sentencia 108/2025, ECLI:ES:TC:2025:108.
  • Ministerio de Defensa, 4 de mayo de 2017. Reconocimiento de responsabilidad patrimonial por el Yak-42.
  • Consejo de Estado. Dictamen 481/2016, relativo al Yak-42.
  • Tribunal Supremo del Reino Unido. Procedimiento sobre el Prestige.
  • Congreso de los Diputados. Comisión de Investigación del 11-M, julio de 2005.
  • elDiario.es, 30 de octubre de 2026. Ex altos cargos del PP que dirigieron Renfe piden despolitizar Adif.
  • RTVE y Europa Press. Informaciones sobre Adamuz, Urda y las declaraciones políticas de octubre de 2026.

El Rincón de Kurro

viernes, 30 de octubre de 2026

Pongamos que hablo de Madrid


De la venta de 1.860 viviendas públicas por 128,5 millones de euros a una operación inmobiliaria de 1.050 millones. Trece años de decisiones políticas, controversias judiciales y negocios financieros.


Hay historias que explican un modelo de sociedad mucho mejor que los discursos políticos. Historias que comienzan con una decisión administrativa, continúan en los balances de grandes fondos de inversión y terminan afectando a personas para quienes una vivienda no es un activo financiero, sino su hogar.

Esta historia comienza en Madrid, en 2013.

Ana Botella, del Partido Popular, ocupaba entonces la Alcaldía. La Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) atravesaba dificultades económicas y su dirección decidió desprenderse de una parte significativa de su patrimonio residencial.

El 31 de octubre de aquel año se formalizó la venta de 18 promociones, integradas por 1.860 viviendas protegidas, junto con garajes, trasteros y otros inmuebles, a las sociedades Fidere Vivienda y Fidere Gestión, vinculadas al fondo estadounidense Blackstone.

Precio total: 128,5 millones de euros.

Trece años después, aquellas viviendas figuran dentro de una cartera inmobiliaria mucho mayor, transmitida por Blackstone a la gestora canadiense Brookfield.

Y aquí comienza una reflexión que no debería agotarse en los tribunales.

1. El precio de vender patrimonio público

La operación de 2013 comprendió 5.315 inmuebles y elementos registrales, de los cuales 1.860 eran viviendas.

Si dividimos los 128,5 millones de euros entre esas viviendas, obtenemos aproximadamente 69.086 euros por piso. Pero sería incorrecto presentar esa cantidad como precio individual de cada vivienda, porque la operación incluía también otros bienes.

El Ayuntamiento justificó la venta dentro de las medidas destinadas a afrontar la situación financiera de la EMVS.

Sus defensores sostuvieron que era necesario obtener liquidez, atender las exigencias del plan de viabilidad y evitar consecuencias más graves para la empresa municipal.

Es un argumento que merece ser recogido.

Pero también merece una pregunta: ¿era la venta de aquellas viviendas la única alternativa posible para garantizar la continuidad de la empresa?

Porque cuando una administración vende patrimonio destinado a atender necesidades sociales, no está realizando una operación inmobiliaria cualquiera.

Está renunciando a la titularidad de bienes que podrían continuar cumpliendo una función pública durante décadas.

2. Lo que dijeron los órganos fiscalizadores

La Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid examinó las enajenaciones inmobiliarias realizadas por la EMVS durante 2012 y 2013.

Su informe, aprobado el 30 de junio de 2016, identificó importantes deficiencias en la preparación y tramitación de las operaciones.

Entre las cuestiones señaladas figuraban la ausencia de determinadas valoraciones previas, las deficiencias de procedimiento y la insuficiente justificación económica y administrativa de la venta.

Posteriormente, en abril de 2018, una comisión de investigación del Ayuntamiento de Madrid aprobó un dictamen especialmente crítico.

Según sus conclusiones, la operación había supuesto una pérdida contable de 31 millones de euros y un perjuicio patrimonial estimado en más de 162 millones, tomando como referencia determinados valores oficiales aplicables a las viviendas protegidas y sus anejos.

Estas cantidades no deben confundirse con el perjuicio finalmente reconocido por los tribunales, ni presentarse como una deuda judicialmente establecida.

Pero tampoco conviene hacer desaparecer los informes fiscalizadores del relato histórico.

Que una determinada responsabilidad no termine siendo declarada judicialmente no convierte automáticamente en irrelevantes las deficiencias de gestión documentadas.

3. Ana Botella y los tribunales: una precisión necesaria

Este asunto exige especial rigor.

En diciembre de 2018, el Tribunal de Cuentas dictó una sentencia que condenaba inicialmente a Ana Botella y otros responsables municipales al reintegro de cantidades millonarias por responsabilidad contable.

Sin embargo, aquella resolución fue revocada.

La Sentencia 13/2019, de 17 de julio, de la Sala de Justicia del Tribunal de Cuentas, estimó los recursos de los demandados y concluyó que no concurrían los presupuestos legales necesarios para declarar responsabilidad contable por alcance.

La Sala cuestionó la existencia de un perjuicio real, efectivo y determinado en los términos exigidos por esa modalidad de responsabilidad.

En 2020, el Tribunal Supremo rechazó el recurso promovido contra aquella decisión, que quedó firme.

También concluyó sin condenas la vía penal seguida por estos hechos.

Por tanto, debe quedar absolutamente claro: Ana Botella no fue condenada mediante sentencia firme por aquella venta.

Y precisamente porque eso es cierto, conviene distinguir dos planos.

Uno es la responsabilidad jurídica personal, que exige acreditar determinados presupuestos legales.

Otro es la responsabilidad política, que permite valorar si una decisión fue oportuna, si existían alternativas y si respondió adecuadamente al interés general.

No son conceptos intercambiables.

La absolución judicial debe respetarse. Pero no impide debatir las consecuencias económicas y sociales de una decisión pública.

4. Trece años después: de Blackstone a Brookfield

El 31 de marzo de 2026 se anunció la venta de la cartera residencial de Fidere a Brookfield.

La operación, completada posteriormente, comprendía alrededor de 5.000 viviendas distribuidas en 47 edificios, por un importe neto de aproximadamente 1.050 millones de euros.

Entre esos inmuebles se encontraban las antiguas viviendas protegidas adquiridas al Ayuntamiento de Madrid en 2013.

Pero debemos precisar algo fundamental.

Blackstone no vendió exclusivamente las 1.860 viviendas municipales por 1.050 millones.

La cartera comprendía otras adquisiciones realizadas durante años, así como inmuebles con distintas características y situaciones jurídicas.

Por tanto, no podemos atribuir a las antiguas viviendas municipales toda la revalorización de la cartera ni calcular un beneficio concreto restando simplemente los precios de ambas operaciones.

Lo que sí sabemos es que aquellas viviendas pasaron del patrimonio público a integrarse en una estructura de inversión inmobiliaria internacional.

Y que, trece años después, formaban parte de otra gran operación financiera.

Hay otro dato revelador.

Según la información publicada por Cinco Días en mayo de 2026, Blackstone había recibido aproximadamente 724,8 millones de euros en dividendos de Fidere desde 2016, según los cálculos del periódico a partir de las cuentas de la sociedad.

La cifra corresponde al conjunto de su actividad y no exclusivamente a las viviendas procedentes de la EMVS. Tampoco equivale al beneficio neto de la inversión.

Pero permite comprender la dimensión económica que alcanzó el negocio residencial de Fidere.

5. ¿Y los inquilinos?

En medio de balances, valoraciones, sociedades mercantiles y resoluciones judiciales existe una realidad que no debería quedar relegada.

Las personas que vivían en aquellas viviendas.

Algunas promociones estaban destinadas al alquiler y otras al arrendamiento con opción a compra.

Los cambios de titularidad dieron lugar a controversias sobre los derechos de determinados arrendatarios, especialmente en relación con sus posibilidades de adquirir las viviendas.

Esos litigios siguieron trayectorias propias y no pueden confundirse con el procedimiento de responsabilidad contable de Ana Botella.

Además, las resoluciones judiciales sobre derechos de adquisición no han sido uniformes para todos los colectivos afectados.

Por ello, tampoco sería correcto afirmar que todos los inquilinos perdieron sus derechos o que todos obtuvieron finalmente reconocimiento judicial.

Lo que resulta indiscutible es que el destino de unas viviendas inicialmente públicas terminó dependiendo también de decisiones empresariales adoptadas por sus sucesivos propietarios.

Y eso plantea una cuestión política de primer orden.

¿Qué capacidad conserva una administración para garantizar la función social de unas viviendas cuando deja de ser su propietaria?

6. El artículo 47 de la Constitución no es un adorno

Nuestra Constitución reconoce el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada y encomienda a los poderes públicos promover las condiciones necesarias para hacerlo efectivo.

No prohíbe la propiedad privada ni la inversión inmobiliaria.

Pero tampoco contempla la vivienda exclusivamente como una mercancía.

La política pública de vivienda debe encontrar instrumentos para responder a necesidades que el mercado, por sí solo, no siempre satisface.

Entre esos instrumentos se encuentra disponer de un parque público de viviendas suficiente, estable y asequible.

Cuando una administración vende parte de ese patrimonio, puede obtener ingresos inmediatos. Pero pierde también la titularidad de unos bienes y la capacidad de gestionarlos directamente para cumplir sus objetivos sociales.

Ese coste de oportunidad merece ser evaluado.

Y no basta con conocer el precio obtenido en el momento de la venta.

También sería necesario estudiar qué ingresos por alquiler podrían haberse mantenido, qué gastos habría exigido conservar las viviendas y cuánto costaría hoy disponer de un patrimonio equivalente.

Sin ese análisis, cualquier afirmación rotunda sobre el beneficio o el perjuicio económico total sería incompleta.

7. Pongamos que hablo de Madrid

Madrid es una gran capital europea, con un mercado inmobiliario de enorme atractivo para los inversores.

Pero Madrid también es la ciudad de quienes trabajan, estudian, forman familias, envejecen y necesitan estabilidad residencial.

Para un fondo de inversión, una vivienda puede representar rentabilidad, flujos de caja y expectativas de revalorización.

Para quienes viven en ella, representa algo mucho más elemental: seguridad, arraigo y un proyecto de vida.

No se trata de negar la existencia del mercado inmobiliario ni de atribuir automáticamente comportamientos ilícitos a quienes participan en él.

Se trata de preguntarnos qué papel deben desempeñar las administraciones públicas cuando están en juego bienes destinados a satisfacer necesidades sociales.

La venta de las 1.860 viviendas de Madrid es un buen ejemplo de por qué esa discusión resulta necesaria.

Los tribunales resolvieron las responsabilidades jurídicas sometidas a su consideración.

Los órganos fiscalizadores y la comisión municipal documentaron y denunciaron deficiencias que forman parte de la historia de aquella operación.

Y los fondos de inversión continuaron desarrollando su actividad inmobiliaria.

Mientras tanto, aquellas 1.860 viviendas dejaron de formar parte del patrimonio municipal.

No sabemos cuánto habría costado mantenerlas ni qué resultados económicos y sociales habría producido su conservación.

Pero sí sabemos que una administración pública ya no dispone de ellas para desarrollar directamente su política de vivienda.

Y eso, con independencia del resultado de los procedimientos judiciales, merece una reflexión política.

Porque una vivienda tiene un precio en el mercado.

Pero el valor social de un patrimonio público no puede medirse únicamente por lo que alguien está dispuesto a pagar por él.

Pongamos que hablo de Madrid.

Aunque, en realidad, podríamos estar hablando de algo mucho más amplio: de cómo entendemos los servicios públicos, el patrimonio colectivo y las responsabilidades de quienes lo administran.


Fuentes documentales y periodísticas consultadas

1. Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid (2016). Informe de fiscalización de las enajenaciones inmobiliarias de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid, ejercicios 2012 y 2013. Aprobado el 30 de junio de 2016.

Consultar informes oficiales de la Cámara de Cuentas

2. Ayuntamiento de Madrid (2017). Información institucional sobre la demanda presentada por la venta de inmuebles de la EMVS.

El Ayuntamiento presenta demanda por la venta de inmuebles de la EMVS

3. Ayuntamiento de Madrid (2018). Dictamen de la comisión municipal de investigación sobre la venta de viviendas sociales, aprobado el 24 de abril de 2018.

Consultar información sobre el dictamen municipal

4. Tribunal de Cuentas (2019). Sentencia 13/2019, de 17 de julio, Sala de Justicia, recurso de apelación 20/19, procedimiento de reintegro por alcance A-124/17. Revocación de la condena contable inicial.

Buscador oficial de resoluciones del Tribunal de Cuentas

5. RTVE (2020). Información sobre la resolución del Tribunal Supremo que dejó firme la revocación de la condena.

El Supremo confirma la absolución de Ana Botella por la venta de viviendas sociales

6. Cinco Días (31 de marzo de 2026). Información económica sobre la venta de la cartera residencial de Fidere a Brookfield.

Blackstone cierra la venta de 5.000 viviendas de Fidere a Brookfield por 1.050 millones

7. Cinco Días (16 de mayo de 2026). Información sobre los dividendos distribuidos por Fidere desde 2016, a partir de las cuentas de la sociedad.

Blackstone se embolsa 725 millones en dividendos desde 2016 por el negocio de Fidere

8. Constitución española (1978). Artículo 47, derecho a una vivienda digna y adecuada.

Consultar el texto oficial de la Constitución en el BOE


Nota sobre las fuentes: las conclusiones de los órganos fiscalizadores, los pronunciamientos judiciales y las informaciones económicas de prensa tienen distinta naturaleza y alcance. Se citan separadamente para facilitar su comprobación. Los enlaces a los repositorios institucionales no sustituyen la lectura de las resoluciones originales.


El Rincón de Kurro · 29 de octubre de 2026