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miércoles, 25 de febrero de 2026

Maniobras Orquestales (y salvajes) en la Oscuridad

Lo advertimos aquí primero! Como os comentaba hace apenas unos días en mi entrada "El karaoke de Génova: ¡Cállate niña!", en la sede central del PP no solo estaban eligiendo la lista de reproducción, sino que estaban deseando quitarle el micrófono a los solistas regionales para que nadie desafinara.

​Pero el 25 de febrero de 2026, la realidad ha dado un golpe de plato que ha dejado a todos sordos: El PP ha intentado domar a Vox y ha acabado arrodillado.

​El supuesto “reseteo” de las conversaciones, escenificado tras la llamada entre Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, saltó por los aires en menos de 24 horas. Génova presentó un documento marco con guiños evidentes a la ultraderecha en inmigración y políticas climáticas, esperando una transición suave. ¿La respuesta de Abascal? Acusarles de tratarles como “salvajes” por el simple hecho de mencionar el respeto a la ley y la unidad de España.

​La dirección popular finge sorpresa, pero la realidad es otra: cuando asumes el marco del adversario, te conviertes en rehén de su estrategia.

​En privado, los populares ya admiten lo inevitable: la primera investidura de María Guardiola apunta al fracaso, y Jorge Azcón en Aragón comprobará cómo su autonomía se diluye bajo el mando nacional.

​¿La excusa? La campaña en Castilla y León para el 15 de marzo. Según el PP, Abascal no puede rebajar el tono en plena contienda. Traducido al lenguaje de la calle: la estrategia electoral de Vox condiciona la gobernabilidad de dos comunidades autónomas. Incluso Miguel Tellado ha empezado a matizar el discurso, diciendo que “exigir no es un verbo que conjugue bien”. Es decir: negociar sin molestar, o lo que es lo mismo, ceder para no incomodar al socio necesario.

​El problema ya no es solo táctico, es político y estructural. Cada vez que el PP incorpora el discurso ultra para facilitar un acuerdo, el centro del debate se desplaza. No se modera a la extrema derecha gobernando con ella; se la fortalece.

​En esta lógica de "Maniobras Orquestales en la Oscuridad" (como los míticos OMD), quien pretendía dirigir la batuta ha terminado gestionando su propia humillación pública. Porque la lección es clara: cuando dependes de quien te desprecia, ya no negocias; simplemente obedeces.

​Hasta José María Aznar, derechonoico donde los haya y gran arquitecto de la unión de la derecha, ha tenido que saltar a la palestra. Su diagnóstico es demoledor: contra lo que algunos quieren creer, la derecha populista —es decir, Vox— no ha venido a compartir el escenario, ha venido a fagocitar al PP. Mientras Feijóo intenta "domar" al salvaje, el salvaje está afilando los cubiertos para merendarse las siglas populares desde dentro. En este karaoke político, el PP corre el riesgo de perder no solo el micro, sino el local entero. Porque, como parece confirmar Aznar, quien se acuesta con hambre de poder, corre el riesgo de despertarse siendo el menú del día.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Es una rendición estratégica o el principio del fin para el PP tal como lo conocemos? ¡Os leo en los comentarios!

domingo, 28 de diciembre de 2025

​La Democracia de Schrödinger.




​Vivimos en un estado de superposición cuántica: la democracia española está, a la vez, viva y muerta.

​Está viva como procedimiento. Las urnas se abren, las encuestas se publican y la maquinaria electoral sigue girando. Pero, al mismo tiempo, está muerta (o anestesiada) como cultura cívica. Las encuestas demoscópicas más recientes no solo nos hablan de escaños; nos hablan de una peligrosa mutación en la percepción de los derechos y las libertades.

​El ascenso de la ultraderecha y el camaleonismo del PP

​Los datos son tozudos: el crecimiento consolidado de Vox ya no es un fenómeno pasajero. Sin embargo, lo más preocupante no es solo el número de papeletas, sino el mimetismo del Partido Popular. En su afán por taponar la fuga de votos hacia su derecha, el PP ha optado por un camaleonismo retórico que legitima el discurso ultra.

​Cuando la derecha tradicional adopta el marco mental de quienes cuestionan consensos básicos —la violencia de género, el cambio climático o la independencia de las instituciones—, la democracia entra en la caja de Schrödinger. Por fuera vemos un partido de Estado; por dentro, estamos asistiendo a una reacción al vaciamiento de las libertades.

​¿Antidemocracia o decepción sistémica?

​Quizá las urnas no están votando antidemocracia de forma consciente. Quizá lo que reflejan las encuestas es un voto contra una democracia percibida como falsa o incapaz. El peligro del "modelo Mazón" o la estrategia de la confusión de Feijóo es que convencen al ciudadano de que la verdad es relativa. Y si la verdad es relativa, los derechos también pueden serlo.

​La paradoja final es devastadora: la democracia necesita ciudadanos que crean en valores que no se deciden por mayoría (como la honestidad o los derechos fundamentales), pero solo puede comprobar si esos ciudadanos aún existen dejándolos votar.

​Al abrir la caja el próximo ciclo electoral, puede que descubramos que el gato no estaba dormido, sino que la cultura democrática ha colapsado bajo el peso de su propia mimetización con el autoritarismo.


F. Sánchez

28/12/2025

sábado, 27 de diciembre de 2025

EL PODER CONSTRUIDO CON LADRILLOS DE BARRO: Del 11-M al 29-O, la arquitectura de la mentira.

El 29-O y el espejo del 11-M: Cuando la mentira es la única estrategia política.


​Dicen que se coge antes a un mentiroso que a un cojo, pero en la política española actual, parece que algunos prefieren caminar dando tumbos antes que admitir una verdad que los incrimine. Lo que hemos vivido en los últimos catorce meses tras la tragedia de la DANA en Valencia no es solo una crisis de gestión; es el retrato de una degradación moral donde la vocación de servicio público ha sido asfixiada por el interés partidista más descarnado.

​La caída de las máscaras

​La entrega de los mensajes de WhatsApp de Carlos Mazón al Juzgado de Catarroja no ha sido un acto de transparencia, sino un sálvese quien pueda que ha terminado por dinamitar el relato oficial del Partido Popular. Durante más de un año, se nos vendió una película de "abandono" estatal y de un presidente autonómico que luchaba en solitario. Hoy, los mensajes nos devuelven una realidad deplorable: a las 23:25 de aquella noche fatídica, Mazón ya le confesaba a Feijóo que había muertos en Utiel. Sin embargo, poco después, mentía sin pudor en el Congreso asegurando que nadie supo de víctimas hasta la madrugada siguiente.

​Mazón no solo falló en la gestión; falló en la ética más elemental al intentar ocultar su negligencia tras una montaña de falsedades.

​Feijóo y la reedición del modelo 11-M

​Pero si la conducta de Mazón es deplorable, la de Alberto Núñez Feijóo resulta ignominiosa. El líder del PP ha liderado una cruzada de trolas, bulos y falsedades contra el Gobierno central, y especialmente contra Pedro Sánchez, con un ensañamiento que nos resulta tristemente familiar.

​Es imposible no ver el paralelismo con el 11-M, aunque con un matiz crucial en los objetivos:

  • En 2004, el PP de Aznar usó la mentira para intentar perpetuarse en el poder, alejando la autoría yihadista para que nadie recordara que nos habían metido en una guerra injusta e ilegítima basada, precisamente, en otra gran mentira.
  • En este 29-O, el PP de Feijóo ha usado la mentira para intentar derrocar al Gobierno, fabricando el mito de un "Estado fallido" para tapar la incompetencia de su propio barón autonómico.

​En ambos casos, el patrón es idéntico: construir una realidad paralela a costa de las víctimas. Si la realidad no encaja con el interés del partido, se cambia la realidad, se manipula la información y se señala al adversario como el único culpable.

​El muro de la justicia

​Afortunadamente, la verdad tiene un registro digital difícil de borrar. Feijóo, que presumía de estar informado "en tiempo real" para alimentar su campaña de acoso al Ejecutivo, tendrá que declarar como testigo el próximo 9 de enero. Allí, bajo juramento y ante una jueza, los eslóganes de partido no sirven. Tendrá que explicar por qué sostuvo durante catorce meses una versión que sus propios chats privados desmentían.

​Estamos ante una de las páginas más oscuras de nuestra historia reciente. No solo por la magnitud de la tragedia natural, sino por la bajeza de quienes, debiendo proteger a la ciudadanía, prefirieron utilizar el dolor de las familias como munición política. La memoria de las víctimas de la DANA, al igual que las del 11-M, merece respeto, justicia y, sobre todo, una verdad que ningún interés partidista debería ser capaz de secuestrar.


F. Sánchez

27/12/2025