miércoles, 18 de marzo de 2026

"No soy más fanfarron porque no quiero"

Por: Kurro

​Hay frases que definen una época. Ese "no soy presidente porque no quiero" de Alberto Núñez Feijóo, que nació como una excusa ante una investidura fallida, se ha convertido hoy, en este convulso marzo de 2026, en el epitafio de la credibilidad de una oposición atrapada en el "antisanchismo" primario. La realidad es más cruda: no son más fanfarrones porque la ética, los datos y su propia soledad internacional se lo impiden.

​Mientras en España se intenta reducir la política exterior de Pedro Sánchez a "meros eslóganes", en Washington el gigante de la fanfarronería, Donald Trump, se desmorona por dentro. La dimisión de Joe Kent, Director del Centro Nacional Antiterrorista, ha dejado al descubierto el engaño: no había amenaza inminente de Irán.

​Kent no se ha ido por cansancio, sino por conciencia, denunciando que Trump ha priorizado la agenda de Benjamín Netanyahu sobre la seguridad de sus propios soldados. Como bien dice el refrán que hoy cobra una fuerza profética: "Quien con Netanyahu pernocta, ensangrentado amanece". Trump eligió ese compañero de cama y hoy amanece con las sábanas manchadas por una guerra que su propia inteligencia califica de innecesaria. El "America First" ha muerto para dar paso al "Netanyahu First".

​La última hora confirma los peores presagios. Según informa elDiario.es, el paso dado por Israel —con el beneplácito de Trump— supone una escalada peligrosa que nos sitúa al borde de un conflicto regional total. No es un movimiento defensivo; es una provocación táctica diseñada para forzar a Occidente a una guerra que Europa no quiere.

​Frente a esta locura, emerge la figura de Sánchez en Bruselas. Le llamaron "iluso", pero su vía pacifista y su denuncia del "triple coste" (humano, energético y social) son hoy el único muro de contención. Sánchez ha entendido que la verdadera fuerza no está en los gritos de Trump, sino en la coherencia diplomática de una Europa que se niega a ser el daño colateral de una estrategia ajena.

​¿Cómo puede Feijóo defender un alineamiento "sin matices" con una administración Trump que está siendo abandonada por sus propios expertos en seguridad? Intentar vender que la apuesta por la paz de España es "puro marketing" mientras Israel incendia la mecha es un ejercicio de ceguera política preocupante.

​La fanfarronería de la oposición se ha topado con una realidad sangrienta que solo el 18% de los españoles está dispuesto a avalar. Al final, los que "no quieren" ser más fanfarrones es porque ya no tienen público que les compre el discurso.

​La política de la gesticulación tiene las patas muy cortas. Trump amanece solo en su laberinto bélico; Sánchez, en cambio, lidera una Europa que ha decidido, por fin, no irse a dormir con quienes solo sueñan con la guerra. El problema es que Trump y sus seguidores pretenden que seamos nosotros quienes lavemos las sábanas. Pero esta vez, España ha dicho que no.

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