No es que la tenga tomada con ustedes sr. Rajoy, de verdad que no. Pero que es dan que hablar. Aunque, por no estar situados en la izquierda ideológica, la aplicación de la justicia es más benevolente de lo que lo seria con un sindicalista, un trabajador o un manifestante.
Normal para personas con tan grandes valores. Dicen que la justicia es ciega.
Si primero le tocó a Dña. Esperanza Fuencisla, sí, esa grande de España, “pobre sexagenaria” que, al darse a la fuga, arrolló con su coche en plena Gran Vía una moto de los agentes que iban a multarlas, ahora ha sido el primogénito de Alberto Ruiz-Gallardón, insigne licenciado de prometedora carrera en el derecho, que colisionó con un vehículo y, en lugar de rellenar la declaración amistosa de accidente, se da a la fuga en una zigzageante carrera, casi atropellando a una señora y colisionando con otro vehículo estacionado para luego refugiarse en el garaje de papá, Sr. Ministro de Justicia, bajo la protección de los seguratas contratados que niegan, a pesar de las denuncias y fotos, que el “Lancia Y” que conducía hubiese entrado en el garaje. Simples incidentes.
Hay que tener en consideración que ustedes son defensores de la moral, de las buenas costumbres; ustedes son los de las conductas intachables y bla, bla y bla; ustedes provienen de la aristocracia y de la burguesía y cuando pasan las cosas que pasan, hay que correr un tupido velo. En cambio, si es un sindicalista, un trabajador o un manifestante quién comete un error y entonces se sataniza al sindicalismo convirtiéndolos en vividores; a la clase trabajadora convirtiéndoles en vagos que quieren vivir sin trabajar; y a los manifestantes en alborotadores antisistema. Un “noble de España”, en cambio, con una prometedora carrera, un futuro y prócer dirigente con proyección de futuro debe ser excusado, por el bien del país.
Ustedes son defensores de valores morales, y por ello son defensores de quienes dicen ser depositarios de tales valores. Es decir, de ustedes mismos, o de sus hijos.
Como se explica, si no, el asuntillo ese del guardia civil que se divirtió gravando la agresión sexual a una señora de 60 años, culpable y condenado por un delito de omisión del deber de perseguir delitos, hijo de concejal del PP e indultado; Mientras, trabajadores que defienden su convenio, o manifestantes del 15 M, son condenados a más de tres años de prisión como es el caso de Ana, Tamara, Carmen y Carlos, entre otros. Se ve que estos, a los ojos del Ministerio de Justicia, de la Fiscalia o del tribunal sentenciador, no son de "tan buena familia".
Dicen que la justicia es ciega, pero más bien parece que debe ser tuerta de un ojo, el derecho.
F. Sánchez
17/06/2014

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