De la Bajeza de los Buitres a la Exigencia de respeto.
Una tragedia ferroviaria que desnuda la política: cuando el duelo choca con el "todo vale".
La catástrofe ferroviaria de Adamuz, con su desgarrador saldo de 41 fallecidos y más de 150 heridos, ha sumido a España en el luto.
Mientras los equipos de rescate y forenses trabajan incansablemente y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) inicia sus peritajes, la tragedia ha puesto a prueba, una vez más, la fibra ética de nuestra política. Y, como ya hemos analizado en Adamuz: la bajeza de los buitres, el resultado no ha sido homogéneo.
En momentos de dolor colectivo, se espera una pausa, un respeto mínimo. La "pausa ética" no es un capricho, sino un mecanismo de dignidad humana. Es el tiempo para identificar a las víctimas, consolar a las familias y permitir que los técnicos hagan su trabajo, lejos del ruido.
Sorprendentemente, y contra algunas experiencias pasadas como la DANA de 2024, esta vez hemos visto un contraste notorio:
El Partido Popular, con su líder Alberto Núñez Feijóo a la cabeza, ha optado mayoritariamente por una postura institucional. Desde la cancelación de la agenda política hasta el desplazamiento a la zona cero, el mensaje ha sido de respeto y unidad, pidiendo prudencia hasta conocer las causas. Incluso Isabel Díaz Ayuso, figura de confrontación habitual, ha llamado a la calma y decretado luto en Madrid, mostrando una rara sincronía con la dirección nacional. Esta actitud, ¿es un giro genuino hacia la moderación o una estrategia para aislar a sus rivales internos y externos? Solo el tiempo lo dirá, pero, de momento, ha evitado el "todo vale".
Vox, sin embargo, ha elegido el camino opuesto.
Mientras se rescataban cuerpos y se intentaba contener el horror, la formación de Santiago Abascal mantenía su agenda, lanzaba críticas directas a la gestión del Gobierno y exigía responsabilidades antes incluso de que las cajas negras hablaran. Este "oportunismo necrófago", como ya lo calificamos, deshumaniza la tragedia y utiliza el dolor como munición política. Un comportamiento que, en una sociedad que aspira a la madurez, debería ser, sencillamente, inaceptable.
La política actual vive bajo el imperio del clic y el algoritmo. La mesura no vende, el escándalo sí. Es una tentación poderosa para cualquier partido: gritar más alto, culpar antes, monopolizar el relato. Pero, ¿a qué precio?
El precio es la desconfianza ciudadana. Cuando la política se convierte en un circo donde la muerte es un espectáculo más, la gente se desconecta. Dejamos de creer en las instituciones, en la búsqueda de soluciones, en la propia democracia. Una sociedad madura exige responsabilidades, sí, y con la máxima contundencia si hay negligencia. Pero lo hace con datos, en los foros adecuados y, sobre todo, respetando el dolor.
La tragedia de Adamuz, con la respuesta política diferenciada, podría marcar un punto de inflexión. Si la sociedad penaliza el "todo vale" y recompensa la cordura, quizás los partidos se vean obligados a reconsiderar sus estrategias. Es el momento de exigir a nuestros representantes que sepan distinguir entre fiscalizar (su obligación democrática) y carroñear (una bajeza que nos empobrece a todos).
ACTUALIZACIÓN (21 de enero 12:00): La cordura era un espejismo
Como si de una profecía autocumplida se tratase, la "medida justa de la responsabilidad" ha durado apenas 24 horas. Según informan diversos medios, el Partido Popular ha decidido romper la tregua institucional para lanzarse a la yugular del Ministerio de Transportes.
Lo que ayer era prudencia y respeto al duelo, hoy se ha convertido en una ofensiva relámpago exigiendo dimisiones antes de que los peritos hayan podido, siquiera, concluir el análisis de las cajas negras. La tentación del algoritmo y el miedo a que Vox monopolice el ruido han sido más fuertes que la decencia institucional.
Una vez más, la política española demuestra que, por mucho que alardeen de servicio público, prefieren el rédito inmediato del titular que la madurez de una nación que aún está enterrando a sus muertos. La "bajeza de los buitres" parece ser, lamentablemente, una enfermedad contagiosa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario