sábado, 3 de enero de 2026

El relato que hace aguas


​El pasado 28 de diciembre escribía en este blog que la gestión de la DANA se había convertido en un espectáculo de "trilerismo digital". Advertía que el uso de capturas de pantalla para atacar al rival no era transparencia, sino una confesión de parte. Hoy, tras conocerse los mensajes íntegros entre Alberto Núñez Feijóo y Carlos Mazón publicados por El Plural, esa estrategia de comunicación no solo ha quedado expuesta: ha hecho aguas definitivamente.

"Lleva la iniciativa... Es la clave"

La frase es de una crudeza insoportable. A las 23:27 de aquella noche de pesadilla, cuando Valencia ya contaba sus muertos, la orden del mandamás del PP a un Mazón superado no fue logística, sino táctica: "Lleva la iniciativa de comunicación... Es la clave".

​Es sencillamente indecente. Resulta intolerable que el líder del PP, el mismo partido que critica ferozmente cada paso del Gobierno de Sánchez, estuviera más preocupado por los daños de "imagen" que por accionar positivamente. Mientras el pueblo pedía auxilio, su "jefe" nacional solo pedía salvar las siglas, buscando cómo instrumentalizar una tragedia humana para desgastar al Ejecutivo central.

El viaje condicionado y la trampa del Nivel 3

Pero la bajeza moral tiene más capas. Se ha revelado que Feijóo solo se ofreció a viajar a Valencia tras informarse de si Sánchez ya había respondido. No era empatía, era una emboscada política.

​Y aquí llegamos al punto más oscuro: ¿quién era el primer responsable? La ley es cristalina: el mando era de Carlos Mazón. Sin embargo, diversos indicios apuntan a que Feijóo pudo aconsejar a Mazón que no solicitara el Nivel 3 (la emergencia nacional). ¿Por qué? Porque pedirlo habría supuesto ceder el mando al Ministerio del Interior. Al no pedirlo, el PP lograba dos cosas: mantener a Mazón como escudo y, cínicamente, acusar al Gobierno de "inacción" por no tomar el mando a la fuerza. Una trampa política diseñada para que, hiciera lo que hiciera el Gobierno, el PP pudiera vender el relato del abandono.

La decencia no se pixeliza

Como dije en mi anterior post, una democracia donde los líderes se comunican como adolescentes enrabietados mientras gestionan catástrofes es una democracia que ha fallado. La lealtad institucional fue sacrificada en el altar del relato.

​Unos por negligencia directa y otros por cálculo electoral, pero todos fallaron a Valencia. Mientras el pueblo pedía ayuda, unos estaban en comidas interminables y otros calculando si el viaje les "rentaba" políticamente mientras bloqueaban la ayuda nacional por puro interés partidista. Hay silencios que son negligencia, pero hay consejos que son, directamente, una bofetada a la decencia. El relato ha hecho aguas, y lo que queda debajo es el lodo de una gestión humana y políticamente miserable.

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