El año 2026 ha comenzado con una confesión que debería helarnos la sangre. Donald Trump ha dejado claro que los tratados y el Derecho Internacional son, para él, papel mojado. Su única frontera, según confesó al New York Times el pasado viernes, es “su propia mente”. Pero lo más doloroso no es la soberbia de Washington, sino la reacción de la "banda" que le ríe las gracias aquí, en España.
El chantaje al campo español
Hablemos claro: cuando Trump amenaza con aranceles del 100% porque España no gasta el 5% de su PIB en armas, no está atacando a un gobierno, está atacando el modo de vida de Jaén, de Córdoba, de las bodegas de Jerez y de los campos de Extremadura.
En lugar de cerrar filas con nuestros productores, la derecha plus y la ultra actúan como la "corte" del abusador. Culpan al Gobierno de "provocar" al gigante por el simple hecho de no agachar la cabeza. Es la lógica del maltratador trasladada a la política: "Te pego porque me haces enfadar". ¿Desde cuándo ser patriota es justificar que un líder extranjero arruine a nuestras familias para darnos una lección política?
La respuesta: De Madrid al Mercosur
Frente a este "imperialismo de matón", España está jugando una baza histórica. Mientras la banda grita que estamos aislados, nuestro país ha sido el motor para desbloquear el acuerdo UE-Mercosur, cuya rúbrica definitiva se prepara para este lunes tras el "sí" in extremis de Italia.
Es un mensaje directo al despacho oval: el mundo es mucho más grande que la mente de Donald Trump. Si él cierra puertas y levanta muros de aranceles, nosotros tendemos puentes con un continente entero para que nuestro vino y nuestro aceite tengan donde ir sin pedir perdón por existir.
Conclusión: ¿Corte o Nación?
Un matón solo es poderoso mientras tiene una corte que valida sus abusos. Si España se mantiene firme, el hechizo de invencibilidad de Trump se agrieta. No podemos permitir que la "moral" de un hombre sea la regla de convivencia de nuestra tierra. Ser patriota es defender a los nuestros, no besar la mano que nos amenaza con la ruina.
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