jueves, 10 de septiembre de 2026

La tumba interminable: la hipérbole de la derecha frente al Perro que no cae.


​Llevamos años escuchando que el fin está cerca. Que cada crisis, cada sobresalto y cada pleno del Congreso es la tumba definitiva de Pedro Sánchez. La oposición ha construido su estrategia sobre una profecía autocumplida que nunca llega a cumplirse: desde las emergencias sanitarias o las mociones estrafalarias con Ramón Tamames, hasta el desgaste por el entorno familiar y la deshumanización personal. Sin embargo, la aritmética aguanta y el "Perro", aunque acuse el cansancio, sigue demostrando que sabe morder cuando lo acorralan.

​El verdadero problema para el bloque de la derecha no es solo la resistencia del Gobierno, sino el monstruo retórico que han alimentado. En su afán por no dejarse adelantar por Vox, el PP ha asumido el lenguaje de la hipérbole y la trinchera. Lo hemos visto recientemente con la crisis de Ceuta: al calificar cualquier situación límite como "invasión" o "traición", la derecha tradicional busca la bala de plata
que nunca llega.  

​Pero la hiperventilación tiene un precio. Mientras Feijóo y sus portavoces elevan la temperatura parlamentaria al límite, la demoscopia deja una lección clara: cuanto más se enfurece el PP, más engorda Vox. Al renunciar al contraste de programas y fiarlo todo a la cacería política, la oposición se atrapa en su propia impaciencia. Llegará el día en que tengan que explicar un proyecto de país frente a un electorado cansado del ruido, y para entonces, el Perro —sin amo y con cicatrices— seguirá ahí, esperando en el barro. 

M

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