Buenos días sr. Rajoy. Otro ataque institucional a la Constitución Española, a otro de los derechos fundamentales que le dan forma y consistencia democrática.
Ayer fue la ley de seguridad ciudadana que coarta el Derecho de Manifestación, hoy el Derecho de Huelga.
Habla usted, aunque eufemisticamente como siempre, de modular el derecho a Huelga. Un derecho que permite a los trabajadores defenderse de los despropósitos empresariales en un país donde estos, los empresarios, pueden oprimir ya, gracias a sus "reformas"; un país donde la balanza se inclina claramente a favor de empresarios y administraciones sin escrúpulos.
A un cuerpo legislativo que ha llevado el mercado laboral a la etapa preconstitucional quiere unir lo que da en llamar "ley de servicios mínimos", por recomendación de Lady Bottle, la política consorte del sr. Aznar, que gobierna la Villa de Madrid.
Los servicios mínimos esenciales están ya tan garantizados en el mundo de las relaciones laborales como que nacen del acuerdo empresario-trabajador o, en su defecto, de la autoridad laboral y que, cuando se incumplen, el empresario puede despedir procedentemente a los trabajadores que los incumplan y, en las mas de las ocasiones, dichos mínimos son declarados abusivos y ustedes, los administradores, lo saben como lo sabemos los trabajadores.
Quiere dar, aprovechándose de la demagogia, un nuevo instrumento a los más poderosos para oprimir aún mas a los débiles llevándolos a la condición de esclavos cuya dignidad se pueda pisotear; pretende desequilibrar aun más el precario equilibrio empresario/trabajador ya casi inexistente.
Valía mas que confeccionaran leyes o códigos deontológicos que regularan mínimos empresariales, salariales, mínimos políticos exigibles para gestionar una empresa, una relación laboral o una administración.
Una ley de vergüenza mínima política es algo utópico, ya lo sé, pero no me negará que la desvergüenza que vemos en la gestión política causa mas alerta social e internacional que el hecho de que Madrid se llenara de basuras por la actitud bárbara de unas empresas que quieren ganarlo todo a costa de los trabajadores, que además han sido beneficiadas por la privatización de lo público y que además están enredadas en las donaciones ilegales a su partido.
No confronte el derecho fundamental a la Huelga con el que tienen los españoles a sacar su perro a pasear sin que mordisqueen los detritos no retirados de las calles por las empresas de recogida de residuos. No sea demagogo. Sea Demócrata.
Haga unas leyes de cualidades mínimas exigibles a gestores públicos y a empresarios sin escrúpulos que quieren obtener beneficios poniendo condiciones salariales y laborales por debajo de limites razonables. Caso contrario las haremos nosotros, pues las salvajadas acaban combatiéndose con respuestas extremas.
Los españoles, los trabajadores españoles, los que vivimos de las rentas del trabajo, lo que vivimos de nuestras pensiones, los que estamos en paro somos más que los españoles empresarios, más que los banqueros, más que los especuladores. ¿porque entonces legisla mirando solo a la derecha del país?
Causa mas daño al país la especulación y la corrupción que unos trabajadores defendiéndose de las agresiones empresariales y políticas.
Reivindico la ley de la vergüenza y honestidad mínima para gobernar un país, una comunidad autónoma o un ayuntamiento.
A un pueblo se le gobierna con democracia o con represión y ustedes han optado por la represión.
Deje el derecho fundamental a la Huelga en paz o la paz social estará gravemente comprometida.
F. Sánchez
25/11/2013
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