miércoles, 4 de diciembre de 2013

Aborto, un derecho no una obligación

Buenos días Sr. Rajoy. Cuando no ejercita la mentira como instrumento de manipulación, gusta de mirar al entorno europeo para entresacar ejemplos que hagan justificables sus más rancias medidas ideológicas, sus mas antisociales medidas económicas o incluso aquéllas bajo la coartada de éstas y, así, hacernos ver que en España vivimos aún muy bien y que no nos esforzamos de la misma forma que nuestros europaisanos.

Nos ponen por delante datos y números, bonitas gráficas, coloreadas de engaño para justificar, por ejemplo, una “devaluación competitiva” o un “cambio de ponderación impositiva”, hablando en plata para colarnos, contra lo prometido, un recorte salarial o una subida del IVA –algún día deberemos hablar del eufemismo en la política– o para, no ya sólo derogar, sino abolir derechos sociales que consideran atentatorios a sus estrechos conceptos éticos y morales.

El aborto como gustan de llamar o, y esto no es un eufemismo, la interrupción voluntaria del embarazo, como lo vemos muchos/as, es una de esas cuestiones a abolir. Se lo impone, no Europa pero sí sus mas farisaicos principios ético-morales y, como no, la Santa Iglesia Católica beneficiaria de miles de millones de nuestros euros

Como en la mayoría de los países de la Unión Europea, la ley española vigente es una ley de plazos que equipara el modelo español con la legislación de otros países de Europa, como Holanda o Francia. Una ley como la vigente conjuga las cuestiones de conciencia y de decisión individual con el papel regulador del Estado.

Pero, cuando como es el caso no encuentran en ese espigueo referentes afines en el teatro europeo pues, … las imponen porque les sale de las narices, vamos por urnasterona.

Y es que, la democracia es el sistema de convivencia menos malo, pero una mayoría por amplia que sea no debe imponerse sobre cuestiones que afectan al ámbito de las decisiones individuales, sobre las que además los hombre podrán opinar, pero no imponer.

En la oposición recurrieron la cabida constitucional de la ley actual pidiendo que se suprimieran supuestos como el aborto por malformación fetal, comparándolo con las leyes de la Alemania nazi.

Sabe usted, y eso Grouxo que tiene por ministro, que el supuesto de malformación fetal fue avalado por el Constitucional en 1985; su partido, sin embargo, aseguraba en ese recurso que la situación ha cambiado porque ahora hay una Ley de Dependencia, la cual han desdotado, para ayudar a los discapacitados y a sus familias.

¿Ve a lo que me refiero con los de sus farisaicos principios ético-morales?

Dicen que la orientación de la nueva ley que prepara se basará, con respeto al Tribunal Constitucional (faltaría más que dijeran otra cosa, aunque lo que dicen no suele ir a las parejas de lo que hacen), en el “discurso histórico” del PP, en su programa electoral y, “sobre todo”, en el recurso de inconstitucionalidad presentado por los populares en 2010 contra la ley de la interrupción voluntaria del embarazo del Gobierno de Zapatero.

Se espera pues, lo peor en esta ley que intentar sacar adelante.

Dígale a su AR-Gallardón, ese grotesco ministro de Justicia, que en la actualidad la ley de interrupción voluntaria del embarazo no obliga a abortar, permite a una mujer, que así lo decida, interrumpir, libremente, su embarazo hasta la semana 14 de gestación y a partir de ahí, si se dan las circunstancias previstas en la propia ley.

Dígale, y sepa usted, que es muy duro para una mujer tomar esa decisión y que son ellas, consideradas individualmente, las que deben tener en su mano la capacidad de decidir en función de sus principios morales y no en base a los de la mayoría.

Dígale, y sepa usted, que la potestad legislativa no alcanza el imponer determinada conciencia individual basada en principios religiosos.

Dígale, y sepa usted mismo, que no vale poner en riesgo mediante ley la vida y la libertad de una mujer condenándola a buscar una interrupción del embarazo sin las suficientes garantías médicas y sociales.

Dígale, y sepa usted mismo, que no vale hacer aquí una cosa y que ustedes, y aquellos pudientes a los que representan y se rasgan las vestidura con estas cuestiones, envíen a sus hijas y amantes a Londres cuando la lujuria le ciega el sentido o cuando los condicionamientos sociales de su clase les hace olvidar esos principios ético morales que en realidad son tan volubles.

¿Ve dónde esta el fariseísmo de sus principios sr. Rajoy?



F. Sánchez
18/10/2013

No hay comentarios:

Publicar un comentario