viernes, 6 de diciembre de 2013

Orden social vs libertad

Buenos días sr. Rajoy. "El orden social a cambio de libertad es un mal trato." No sin intención elijo esta frase del Marqués de Sade para recordarle un día más que seguimos aquí, sin callar, yo y muchos/as españoles/as.

Es intencionada la elección por el mensaje de la cita y por la trayectoria de autor, pues sus obras están plagadas de antihéroes, que realizan las más aberrantes violaciones y razonamientos en los que, ayudándose de sofismas, justifican cínicamente sus actos.

Usted y los suyos son como son, yo lo sé, muchos lo sabemos, y otros muchos quisieron creer que eran algo que no son. Ya ocurrió algo así en la historia europea.

Han instalado concertinas en la frontera con marruecos, cuchillas de las que cuelgan harapos manchados de sudor, hambre y desesperación, túrdigas piel ensangrentadas que se dejan en el afilado acero personas desesperadas, hombres mujeres y niños que han perdido la esperanza y el futuro. Seres humanos desahuciados por la vida a los que no les importó dejarlas en el mar y que ahora tampoco les va a importar colgarlas en los alambres, recordándoles quienes son ustedes Sr. Rajoy.

Han construido un enorme ghetto racista para evitar que esos "morenitos" afeen nuestras calles y molesten a burgueses y turistas. Negros que mancharían la “Marca España”.

Hoy, otro de sus apocalípticos ministros, intentará, ayudándose de sofismas como hacen los protagonistas de la obra de Sade, justificar cínicamente la Ley de Seguridad Ciudadana. Una ley concebida mediante la manipulación genética de los venerados restos del Valle de los Caídos con la que quieren amordazar, reprimir, aislar, silenciar a los españoles oprimidos por su política.

Quieren engordar la mayoría silenciada por el miedo creando otro ghetto, esta vez no étnico. Esta vez el ghetto es social y la represión legalizada serán las cuchillas de la alambrada sobre la que cuelguen los jirones de los derechos fundamentales como la libertad de expresión y de manifestación que están destrozando.

Solo queda que, en nuestros ya mugrientos abrigos haga coser, en refulgente amarillo, una gran “T”, una gran “P” o una gran “S” para que las porras y bolas de su estado policial puedan golpear y reprimir a sindicalistas, parados o trabajadores, sin riesgo para la clase bien del país.

Como sé que no sabe muy bien cuando empieza y acaba una cita, le ayudaré diciendo que empecé con una cita y que terminaré con otra que debería tener presente, en esta ocasión y para que no me tache de rojo, del presidente Thomas Woodrow Wilson.

” La semilla de la revolución es la represión”.



F. Sánchez
21/11/2013

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