Buenos días Sr. Rajoy, esta mañana me vino a la cabeza la insensibilidad de ciertos políticos, entre los cuales le incluyo, en torno al drama de la pobreza y el paro, que nos ha convertido, como país, en la vergüenza del mundo. Este pensamiento se asoció al de, como en España, hoy por hoy y aun considerando la dureza y efectos de sus medidas antisociales, la denominada “paz social” es un hecho innegable, convenientemente introducido en su argumentario.
Pero no se equivoque, no aluda a esa callada mayoría, ni a ese silencio nacional como aval de sus políticas, que no es así; no yerre en el análisis de causas de esa “tranquilidad social” haciendo pensar que partidos y sindicatos vehiculizan suficientemente la indignación ciudadana, porque no es así. No es así, lo sabe y le importa un bledo. Usted sabe que se pretende, y en parte se ha conseguido, desvertebrar la sociedad civil. Una sociedad civil que siente como a su costa vive un monstruo político, formado por una casta que es elegida por los mismos que nos sentimos parasitados. ¡¡Menuda paradoja!!, y ¡¡Menudo marrón que la sociedad a la que deben servir les consideren lombrices intestinales!!
Su obsesiva forma de llevar al país al futuro empujándonos al pasado, está desmembrando nuestro sistema democrático y eso lleva a que sindicatos y partidos, partidos y sindicatos sean cada vez más, no ya ineficaces para mantener el equilibrio social, sean odiados por el pueblo llano, abonando el terreno discursal de los defensores del golpismo.
Usted, Sr. Rajoy, malversando la aplastante mayoría que le otorgaron las urnas, ha prostituido nuestro aún joven régimen democrático, convirtiéndolo en una democracia orgánica, dando por sentado que el funcionamiento parlamentario es lo que decida su partido y que con mayoría absoluta no hay ni que guardar las formas democráticas.
Usted Sr. Rajoy, sus acólitos, esos empresarios entrecomillados y toda su caverna mediática se ha empeñado, y empeña, en desacreditar el movimiento sindical de clase para devolver a los trabajadores a la desigualdad social de la que es defensor histórico, al miedo de perder el trabajo, a la consternación de no encontrar trabajo, a la rabia de la humillación por un plato de lentejas; pero no se equivoque, eso no es paz social, eso es miedo social.
Usted está protegiendo a la clase financiera a costa de una clase social a la que aplasta; se está cargando todos los mecanismos con los que cuenta una democracia para conseguir una convivencia pacífica y ordenada y aún así la paz social en estos momentos es, por inaudito que parezca, incuestionable. ¿Por qué? ¿Por qué España resiste bien la crisis a pesar de la mentira, de la dureza de sus medidas, de la decepción, de la indignación, de la desafección? ¿Por qué?
Hay quien apunta que la situación parece evidenciar que ante la falta de alternativas políticas, ante el “todos son iguales”, los ciudadanos optan hasta por quitarse la vida antes que rebelarse contra el régimen o ayudar a su derrocamiento o sustitución. Esta afirmación, que parece excesiva, se apuntala en como las estadísticas sobre suicidios apuntan a un importante incremento, significándose el alarmante incremento de suicidios atribuidos a la crisis, como reza el informe de la Organización Mundial de la Salud que la prensa recoge esta semana y sobre lo cual parece que planea la sombra de la censura mediática.
En cualquier caso, Sr. Rajoy, no tiente a la suerte. En cualquier sociedad, y por supuesto en la española, y si hay algo más fuerte, peligroso e incontrolable que el miedo, eso es la desesperanza. No tiente la suerte.
http://wiki.15m.cc/wiki/Lista_de_suicidios_relacionados_con_la_crisis
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/09/17/noticias/1379444254.html?a=ae433b33710aecfa2d7d7e5471860f04&t=1379490532&numero
F. Sánchez
27/09/2013
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