miércoles, 8 de abril de 2015

Mariano Rajoy, Barón de Münchhausen


La economía está yendo bien. Ya salimos de la crisis. El paro disminuye, el empleo aumenta. Ya podemos gastar porque hay más alegría en la calle. Los consumidores han perdido el miedo. Todo vuelve a ir bien. Las medidas adoptadas por el gobierno Rajoy se demuestran hoy tan acertadas que pareciera que no estamos ya en la España negra y oscura en la que llevábamos sumidos desde hace años. La enferma economía no solo ha mejorado, muestra unos signos de vigor que hacen milagrosa, y hasta sospechosa, la recuperación justo cuando nos hemos metido en la vorágine pre electoral que puede sacar al PP del gobierno. Esto ya no es España; empieza a ser Yupilandia.

Si lo importante es la economía, como dice ese -nominado por D. Alfonso- mariposón, será de lo más oportuno que los eminentes europeos, o los que más suenan, coincidan ahora en anunciar signos positivos en la recuperación del, todavía grave, enfermo; pero igual de oportuno será obviar del diagnóstico los índices de pobreza y de gente que no puede cubrir sus mínimas necesidades vitales ni, en su caso, las de sus familias.

Si lo importante y preocupante para la sociedad española es el paro, resulta ahora tan conveniente mostrar que estadísticamente hay más altas en la seguridad social y más empleados; como conveniente resultara escurrirse de la realidad precaria de tales empleos, del segado de derechos a la clase trabajadora y del millón largo de parados producidos.
Si resulta bueno decir que ahora los consumidores han perdido el miedo a gastar y eso, ahora sí, es magnífico para la economía; mejor será omitir que la sociedad tiene miedo a manifestarse y decir, porqué ésta democracia ha sido amordazada y mutilada.

Esto se veía venir. En España se ha producido una forma de maltrato social, en la que el gobernante –papá/mamá gobierno– ha inducido en la sociedad –hijo/hija pequeño/a– síntomas reales o aparentes de una enfermedad que solo ese gobernante ha producido, conoce y que, por ello, solo él/ella es capaz de sanar, por lo que su presencia se hace imprescindible.

El gobierno Rajoy se ve afectado desde mi punto de vista, por una variante, social y colectiva, del llamado síndrome de Münchhausen por poderes.

Según los entendidos, este trastorno psicológico casi siempre involucra a una madre que abusa de su hijo/a buscándole atención médica innecesaria. La madre puede simular síntomas de enfermedad en su hijo añadiendo sangre a su orina o heces, dejando de alimentarlo, falsificando fiebres, administrándole secretamente fármacos que le produzcan vómito o diarrea o empleando otros trucos como infectar las vías intravenosas (a través de una vena) para que el niño aparente o en realidad resulte enfermo.

Estos niños suelen ser hospitalizados por presentar grupos de síntomas que no encajan mucho en ninguna enfermedad conocida. Con frecuencia, a los niños se les hace sufrir a través de exámenes, cirugías u otros procedimientos molestos e innecesarios.

La madre generalmente es muy colaboradora en el escenario del hospital y, a menudo, es muy apreciada por el personal de enfermería por el cuidado que le prodiga a su hijo. Con frecuencia, se la ve como una persona dedicada y abnegada, cundo en realidad en la única responsable de los males de menor.

El síndrome de Münchhausen ocurre debido a problemas psicológicos del adulto y es generalmente un comportamiento que busca llamar la atención de los demás y, según entiendo, hacerse portador de la cura magistral y, con ello, imprescindible. El síndrome puede ser potencialmente mortal para el niño implicado.
 
 
 
 
F. Sánchez
08/Abril/2015

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