viernes, 6 de diciembre de 2013

Se esta perdiendo el miedo

Buenos días sr. Rajoy. “Se está perdiendo el miedo a perder el empleo”, pero los españoles todavía no están en la fase de aspirar a un empleo mejor. Le sonará pues son palabras de su ministro de Economía y Competitividad.

No es que quiera ensalzar cualidades del conformismo; de hecho, el conformismo es la mayor razón del fracaso de las personas. Tampoco denostaré las de la ambición, puesto que cuando es proporcionada se convierte en motor de éxito.

La una y otra, en justos equilibrios, nos permiten avanzar como sociedad; no obstante, si se exacerban en pasividad o resignación, en codicia o egoísmo, nos estancarán, generarán conflictos sociales y nos harán retroceder en valores.

Vivir en tensión entre valores asociados a la individualidad y valores asociados al conformismo nos convierte en animales sociales; hacerlo en resignación y en codicia y envidia nos hace simplemente animales.

Esta digresión no es baladí pues discrepo del diagnóstico de su ministro cuando, de manera implícita, achaca nuestros males a una supuesta resignación, pasividad o pasotismo de las/os españolas/es y, cual maestro del cuento de la vaca, nos priva de lo que tenemos intentando azuzar nuestra ambición individual para que sirva, parece ser, de motor para el bienestar común.

No, de esa forma no, porque no somos cobayas con las que un chiflado, o un grupo de ellos, experimentan sus crueles recetas aplicando estímulos y esperando unos resultados, que ser resultan otros muy distintos.

Para su ministro de Competitividad, menuda cartera para los que creemos en el impulso humanista de las personas y las sociedades, los trabajadores somos ratas de laboratorio a las que hace perder su empleo por nada, esperando eso sirva de acicate que haga revolvernos y buscar otro trabajo, achacándonos la responsabilidad mejorar como individuos y prosperar como colectivo.

No sr. Rajoy. Ustedes no pueden privarnos de nuestro trabajo, de nuestros ahorros, de nuestras viviendas, de la educación de nuestros hijos, de nuestro bienestar social para entregárselo gratis a los amos del dinero y sumirnos, en definitiva, en la pobreza social para que impere el individualismo y para que ellos, y de rebote ustedes mismos, sigan revolcándose en el confort, en la opulencia y tengan una vida plácida; ustedes no pueden acusarnos de conformistas porque todo lo que teníamos, lo poco o lo mucho, lo ganamos con nuestro esfuerzo social e individual y el de nuestras familias; ustedes no pueden exacerbar la ambición de las personas transformándonos en envidiosos sociales individuos carentes de solidaridad, enfrentando a los pobres con los miserables.

A mi juicio está desequilibrando y quebrando el funcionamiento social de sistema. No piense en ningún momento, porque se equivocaría y las consecuencias de ese error podrían ser desastrosas, que nuestra conformidad con las normas acordadas entre todos es pasotismo.

Ustedes nos quitan el empleo, la educación, la sanidad, las pensiones, nos quitan nuestro futuro y el de nuestros hijos y esperan que nos acostumbremos a ellos aunque no podamos aspirar a un mejor trabajo, a una sanidad universal y de calidad ni a una educación que haga de nuestro hijos/as hombres y mujeres de provecho capaces de hacernos avanzar en el futuro como sociedad solidaria ¿que clase de futuro creen que están construyendo en el país de todos?

Sé que será difícil, pero hagan por un momento la reflexión de que ustedes, que ocupan esos bancos azules que le hemos prestados, se vieran desprovistos de sus sueldos de sus pensiones, piense que sus hijos no puedan estudiar pues se quedaron sin recursos y piense que de pronto se acaban prebendas de las que disfrutan no por su esfuerzo sino por que, como sociedad, les otorgamos una confianza que han defraudado.

No degüellen ustedes la vaca que nos separa de la miseria social, la reacción puede ser muy distinta a la del cuento y es posible que dejemos de respetar las normas. La responsabilidad será solo suya.



F. Sánchez
08/11/2013


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