viernes, 6 de diciembre de 2013

Orwell

Buenos días Sr. Rajoy. ¡¡Caray!! La cosa del cotilleo internacional se le pone peor cada día que pasa. Que manejos más turbios y difíciles de explicar ¿verdad?

Ya sé que escribí hace unos “buenos días” sobre este asunto, pero es que quiero, a riesgo de pecar de reiterativo, o como dirían en mi tierra de “jartible”, insistir pues los vericuetos que está tomando el asunto me parecen de una gravedad extrema. 

El lunes de la pasada semana supimos que 60 millones de llamadas telefónicas habrían sido tratadas, entre diciembre de 2012 y enero de 2013, por la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos y su respuesta, sr. Rajoy, fue que "no tenía constancia de que España hubiera sido espiada". ¡¡Tócate lo que te cuelga!!

Habrá de disculpar mi vocabulario pero es que es muy fuerte eso de que no tenga constancia de ser espiado, y encima por nuestros aliados, cuando en diciembre 2011 vinculó al Ministerio de la Presidencia el servicio de inteligencia español (CNI), cuyas funciones son proporcionar información al Gobierno y a su presidente para prevenir y evitar peligros, amenazas o agresiones contra la independencia y la integridad de España.

Cómo también es muy fuerte que el CNI no sirva a sus fines, pues, en esa destreza que les caracteriza, buscan una respuesta menos estúpida e inaceptable y, ahora, resulta que la NSA no nos espiaba, o dicen no hacerlo directamente.

Esa respuesta es más inquietante aún pues, si en algún momento de la predemocracia nuestro monarca constitucional hizo de espía para los ahora aliados, no es de recibo que la NSA tenga subcontratado el espionaje con su CNI que, a la postre, es quien pincha nuestro móvil, hurga nuestro correo, cotillea nuestro FaceBook y lee nuestro Twitter para, luego, pasarle la información a la agencia americana. ¡¡A tomar por …. nuestras leyes de Protección de Datos!! Otro derecho, y van, que se ha cepillado usted o que, como picheleiro paradigmático, no ha protegido suficientemente.

Se podría decir que, de ser así, una vez más se han pasado por el denominado forro de los cojones nuestra seguridad jurídica y, como los españolitos simples, esos de a pié, esos que cada día nos levantamos y, sin querer, nos acordamos de usted y de “toas” sus castas; como españolitos del montón a los que la torpeza, o las preocupaciones, nubla las entendederas, no concebimos que el Ministerio de la presidencia nos espíe sin la necesaria autorización judicial.

Este culebrón del espionaje nos evoca, queramos o no, a la sociedad orwelliana de “1984”, donde un omnipresente ojo al servicio del régimen totalitario, el Gran Hermano, que todo lo ve y lo controla todo.

En esa distópica sociedad todas las personas, a excepción de los "proles" que, con todo, constituyen la inmensa mayoría de la población, deben pertenecer a una organización llamada el Partido. A éstos, y siguen las semejanzas, se les considera incapaces de rebelarse y sólo saben obedecer órdenes; se les mantiene sumidos en la miseria más indecente, pero se les distrae de diversas formas para que se sientan felices con su situación.

Es tan sorprendente que una novela de ciencia ficción escrita en 1948 dibuje tan fielmente la sociedad actual, como vergonzante que sea ese degradante modelo social el que construye cada dia su gobierno.

Ni a ustedes les gusta el reflejo que muestra ese espejo y, por eso, se buscan otra versión, oficial, y que dará hoy ante la comisión de secretos oficiales del Congreso Félix Sanz Roldán, Secretario de Estado Director del CNI, que, mirando de reojo, a la Fiscalía contra la Criminalidad Informática, tendrá que hacer malabarismos entre lo que dijo usted y lo que dijo la NSA.

Probablemente esa versión será que, bueno que sí, … que espiamos a nuestros conciudadanos pero, para hacerlo, nos fuimos allende los Pirineos con lo cual no infringimos ninguna ley nacional, ni informamos a nuestro gobierno porque ¿para qué? para que preocupar al Presidente con esas cosillas, ya si tuviéramos alguna información relevante de algún partido, o de algún sindicato rojo, le informaríamos a él o, para no implicarlo, a sus plumillas.

Si el tema después de la comparecencia se le pone crudo, y hay que dar explicaciones a la fiscalía, podrá salirse por la tangente, que para eso es el Jefe de los superagentes españoles, diciendo que no hay nada que decir porque los servicios secretos son secretos.

Vamos alguna desfachatez parecida a aquello de que hemos destrozado y borrado los discos duros que usaba Bárcenas porque eran propiedad de nuestro partido.

Contentos nos tiene Sr. Rajoy.


F. Sánchez
06/11/2013

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