miércoles, 4 de diciembre de 2013

La niña de Rajoy ha crecido

Buenos días Sr. Rajoy. Su niña, aquella angelical criatura nacida de su ADN político, de blanca e inocente sonrisa, dorado pelo, de azul, casi nórdica mirada, bien vestida, rozaría ya los seis años y residiría junto con sus papás en un estupendo piso con vistas a la Castellana y a la embajada de Portugal, situado en un soberbio edificio en Emilio Castelar, en pleno barrio de Salamanca. Estaría a punto de terminar el segundo ciclo de educación infantil en un colegio religioso de pago y ya hablaría, con cierta soltura para sus años, alemán, chino e inglés.

Esa monada de chiquilla que usted nos hizo imaginar se llama Crisis y su papá es una de esas personas que en estos casi seis años han incrementado su fortuna en hasta un 50%; no suele salir de su lujoso, tranquilo y seguro barrio, ¿para qué? En él encuentra todo cuanto necesita.

Un buen día esa niña, azuzada por la curiosidad infantil, pidió a su aya, una inmigrante ilegal sudamericana que la cuida por poco más que el sustento diario, salir de su barrio.

Fuera de él pudo ver otra chiquilla como ella, pero famélica, con desaliñado aspecto, pelo grasiento y ropa sucia hurgando con su padre en un contenedor en busca de comida mientras, recelosa, mira si se acercaba algún municipal que los detenga. Esta es la niña que realmente ha engendrado.

Supimos de esta otra niña, de la misma edad que la suya sr. Mariano Rajoy Brey, no va a cole, vive, o está condenada a vivir en la calle, en los pasajes subterráneos de plaza de España, o en cualquier portal o lugar que pueda servirle de refugio ahora que se acerca el invierno; su hermana, licenciada en derecho, ya inexistente la Justicia, tuvo que emigrar y ahora trabaja en una fábrica alemana con uno de esos minijobs que apenas le dan para vivir; su madre enfermó al poco de tenerla y, finalmente, murió, pues su padre, en paro desde que ella nació, no pudo pagar su hipoteca para mantener la vivienda, ni los medicamentos y doctores necesarios para curar la enfermedad de su pareja.

De vuelta a casa, impresionada por lo visto, su idílica niña bien preguntó a su papá sobre como podían existir niñitas como ella, sin colegio, sin sanidad, sin tres comidas al día, viviendo en esas condiciones tan distintas a las que ellos disfrutaban.

Su padre le explicó que en España hay personas irresponsables, que no quieren trabajar, que no saben conservar empleo ni vivienda para mantener a sus niñitas a salvo del frío y de las calamidades; personas que quieren un estado de bienestar social para poder vivir a costa del trabajo y negocios de honradas y cristianas personas como él. Le dijo que con esas personas mejor no relacionarse porque además no creen en Dios, ese buen Dios que guarda su sueño y el de todos los buenos cristianos todas las noches. La tata sudamericana fue puesta de patitas en la calle y deportada.

Y es que, sr. Rajoy, obcecado por esa niña con la que usted soñaba en 2008, esa metafórica visión de España era, también, pura superchería. usted ha dedicado su política en hacer una España desigual, ayudando a los ricos a serlo aún más y la niña que usted ha criado, y que crece cada día, se llama Miseria.

http://youtu.be/WZjgtVuJ0NE

http://www.expansion.com/agencia/efe/2012/10/14/17706005.html



F. Sánchez
15/10/2013

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