Buenos días Sr. Rajoy. Carlos Fabra hace muchos años que se afeita y por eso tendrá de piel tan curtida como dura la cara; en cambio usted que no se rasura, protegido por esa barba que oculta su rostro, será de cutis delicado pero de facha igualmente dura.
La semana pasada nos validaba falazmente su política de manostijeras a través de RNE diciendo que "hay que seguir haciendo reformas para crecer y crear empleo" y, el viernes, la portada del de pedrojota aseguraba que creará un millón de puestos de trabajo en 2 años.
Ayer en el coso parlamentario, con impávida e inmutable apariencia, cual marmóreo don Tancredo en la arena taurina, mantenía que “Este año ya no se ha destruido empleo” gracias a las bondades que solo los suyos ven en su reforma laboral.
La mentira, por ser mil veces repetidas, no se convierte en verdad y la verdad, la terca verdad no deja de serlo por ser mil veces negada.
Una y otra son formas de disfrazar la realidad y, en boca del presidente de un gobierno democrático, se convierten en insulto social.
Se ha destruido empleo, y mucho Sr. Rajoy.
No lo digo yo. Lo dicen desde los empresarios hasta la EPA, o desde la EPA a los empresarios pasando por los organismos internacionales. En lo que va de año 134000 empleos, en los últimos 12 meses las personas ocupadas han descendido en 497.100 y, en lo que lleva de mandato, un total de 984.000 personas que han perdido el empleo.
Se ha perdido empleo, y mucho sr. Rajoy; pero también se ha perdido, si alguna vez se tuvo, la vergüenza política y el respeto democrático.
Ya sé que se juega esa delicada y pilosa dermis facial. Le va el pellejo en que sus medidas funcionen y por eso, junto con sus acólitos, se empeña en contar una y mil veces las mismas milongas. Le va la piel política ante un poderoso sector crítico intestino que quiere despellejarle y se juega la toga bordada de oro y las prebendas presidenciales que acarrea.
Eso lo sé. Pero eso no le da patente para faltar al respeto de españoles y españolas negando la verdad para disfrazar de ella la mentira que le conviene.
En otro orden de cosas, como ya por fin se está planteando quitar las alambradas de cuchillas en nuestra fronteras con territorio de infieles, siempre y cuando, dice, haya alguna alternativa disuasoria y pasiva que haga desistir a los negritos de saltar la verja, le digo que hay una alternativa a las cruentas alambradas.
Hay una alternativa, barata y efectiva. Muy apropiada para estos tiempos austeros.
Encargue quitar las concertinas y en su lugar delimite la frontera mediante enormes pósteres con su cara, la de sus ministros y ministras fotografiadas en ellos.
Le aseguro que eso funcionará y disuadirá a cualquiera que aun crea que en España le espera un mundo mejor y con futuro.
F. Sánchez
28/11/2013
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