Buenos días Sr. Rajoy. Debe estar pletórico pues la campaña mediática orquestada contra UGT ha dado un pequeño fruto que a la larga se les tornara agrio, pero que ahora usarán para avalar su discurso y otras reformas antisindicales, apretando más si cabe la tuerca a los trabajadores mutilando el derecho de huelga, las garantías y medios sindicales, el derecho de reunión quizá, el de manifestación, etc.
Cierto es que lo que viene saliendo en los medios, la verdad y la intención de lo que viene saliendo, puede ser, y seguro que es, motivo de alegría para la derecha más rancia pero debe ser y es motivo de preocupación para la gente normal entre la que se incluye la mayoría de trabajadores de este país.
Hoy más que nunca es necesario el sindicalismo de clase para unos y, para otros, hoy más que nunca es incomodo a los intereses y políticas de mercado.
Se les nota la especial antipatía que les inspira el sindicalismo de clase a usted, a Espe, a Lady Bottle of Aznar, y a un largo etcétera de políticos y empresarios de la derecha y, por ello y por el manto de niebla que hace caer sobre los Gürtel, los Bárcenas, los Palma Arena, los sobresueldos, las donaciones empresariales, las leyes regresivas, etc., la dimisión del secretario general de la UGT-A les habrá dado un respiro y un buen subidón.
Ahora forzarán la maquina parlamentaria andaluza para dar una densidad política a la situación y buscar la implicación del PSOE, pidiendo la personación de la Junta y la comparecencia parlamentaria del tesorero de UGT.
Me parece bien todo lo que hagan con el honesto propósito de esclarecer todo lo que haya que esclarecer fuera de su partido, pero miren también dentro Sr. Rajoy. Caso contrario se les verá como ya se les ve el plumero.
Por lo que respecta a la dimisión por hechos que datan del mandato anterior y que es la que da cuerpo hoy a mi salutación, a la vista del ataque sistemático que, desde agosto, se ceba con la UGT Andalucía y que, en intención, apunta más alto, contemplo la decisión un tardo acierto. Los verdaderos hombres y mujeres de la UGT han sido siempre generosos, entregados a la defensa de los trabajadores y defensores de las siglas por encima de egoísmos.
Por eso se que la organización, sus afiliados/as de base, sus delegados/as en los centros, sus secciones sindicales, los miembros de comités de empresa y sus cargos electos reaccionaran y exigirán transparencia, en su caso, la depuración interna, la renovación y la participación como siempre ha sido y como nunca debió dejar de ser.
Espero que la dimisión del que fuera segundo de Manuel Pastrana sirva para rebajar la presión mediática interesada, aunque no confío demasiado en ello, y espero que eso permita a UGT, organización en la que milito con la cabeza bien alta, poder determinar sin injerencias, externas o internas, cuánto hay de cierto, qué actuaciones irregulares -hasta ahora en grado de presunción- se han cometido y, en su caso, quién es responsable.
Como trabajador, como sindicalista y como UGTista quiero que todo quede meridianamente claro dentro de mi organización y que quede también meridianamente claro cuánto es pura campaña orquestada, cuál es su oscuro objetivo y quién la promueve y financia.
En UGT, al igual que cualquier otra organización, habremos cometido errores, seguramente muchos, y todos serán perdonables pues la defensa de la clase trabajadora, de más y mejores condiciones sociales, de una sociedad más justa e igualitaria es lo que ha orientado nuestros 125 años de historia.
Los errores de gestión son democráticamente asumibles y corregidos; los horrores no los perdonaremos, ni indultaremos, como ustedes, a aquellos que se han querido servir de esa trayectoria de lucha para beneficio de cualquier interés espurio a nuestros principios constituyentes.
Y quiero que todo quede, también en el ámbito de las responsabilidades penales, meridianamente claro sin necesidad de montar circos; que, al margen de las responsabilidades políticas sindicales, se determine si ha habido o no actos constitutivos de delito, sin juicios paralelos, porque el propósito de los demócratas ha de ser depurar presuntas irregularidades.
Quien quiera aprovechar de forma artera y miserable las presuntas irregularidades de unos pocos para destruir la capacidad de todos los trabajadores para organizarse en la defensa de sus intereses tiene un nombre y no es el de demócrata, esté dentro fuera del sindicato, esté dentro o fuera de un partido político.
F. Sánchez
02/12/2013
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