lunes, 16 de diciembre de 2013

Mientras más te agachas,... más se te ve el culo.

Buenos días Sr. Rajoy. "Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a pagar, que yo, como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y …" repite D. Pablo desde el balcón consistorial en un redundante e incoherente bucle, intentando justificar los preparativos para recibir a Mr. Marshall.
"Americanos, vienen a España guapos y sanos, viva el tronío de ese gran pueblo con poderío, olé Virginia, y Michigan, y viva Texas, que no está mal, os recibimos americanos con alegría, olé mi mare, olé mi suegra y olé mi tía", cantaban ilusionados los protagonistas de ¡¡Bienvenido Mr Marshall!!, confundiendo el plan americano de reconstrucción de Europa, con un tal Mr. Marshall, rico y generoso norteamericano al que había que agradar, dado que su dinero solucionaría los problemas de Villar del Río, un pueblo español acosado, al igual que cualquier otro pueblito de la España de la postguerra, por la pobreza, por el hambre y por la miseria.
Y, poniendo notas folclóricas a la contagiada ensoñación del alcalde sordo, los castigados pueblerinos seguían la copla "El plan Marshall nos llega del extranjero pá nuestro avío, y con tantos parneses va a echar buen pelo Villar del Río. Traerán divisas pá quien toree mejor corría, y medias y camisas pá las mositas más presumías."
Tales fueron los esfuerzos exigidos a todo un pueblo, tantos y costosos preparativos que no reparaban en nada, financiados por el "desinteresado" Manolo, tal la transformación operada en cartón piedra y disfraz, que el pueblo manchego fue convertido en andaluz, cultura escaparate de entonces, para atraer a la comitiva americana. Pronto, cuando los americanos pasaron de largo sin dejar un solo dólar, sus habitantes fueron sacados bruscamente de la ensoñación por la decepción que les devolvía a una realidad recrudecida.
El día siguiente entre todos tienen que pagar los gastos ocasionados, lo que acentúa aún más la miseria en el pequeño pueblo y en todos amarguea el regusto de la frustración y la resignación que les acompañará durante tanto o más tiempo que su miseria.
En abril de 1953, hace más de 60 años, se estrenó ¡¡Bienvenido, Mr. Marshall!!, obra maestra de Luís Berlanga; denuncia social que supo burlar la censura franquista y que conforma la expresión de los deseos colectivos de un país en la miseria que cree que, gracias a una nueva coyuntura política o económica, sus resecos campos iban volver fértiles después de la lluvia de dólares. Un deseo que es utilizado una y otra vez por políticos sordos y cacofónicos que repiten los mismos discursos vacíos de propuestas comprometidas y honestas y cargados, sin embargo, de engaños que explotan en decepción ciudadana.
¿Sesenta años?, pero más bien parece que esta ficción es la realidad de hoy y Villar del Rio, Madrid, un pueblito como cualquier otro de la España de la postcrisis. La pobreza, el hambre, la miseria y la ideología siguen siendo, no obstante, las mismas.
Ya le vaticiné, y no me repetiré en detalles, sobre Eurovegas y Adelson en el Buenos días Sr. Rajoy, del 3 de octubre. También sobre los esfuerzos que pagaremos todos menos ustedes, pero visto que lo anticipado entonces ha ocurrido ahora, no puedo, ni quiero evitar aprovechar el de hoy para decirle: “Te lo dije carajote”.

Dice un dicho que mientras más te agaches, más se te verá el culo y ustedes, por agradar a los americanos, ya han agachado a los españoles más de lo que permite la cordura y el sentido común.
¿Cuánto nos ha costado a todos el cartón piedra y los disfraces del macro engaño de Eurovegas? Para los españoles ya no eran aceptables las condiciones aceptadas entonces ¿Qué otras condiciones y porqué han sido inaceptables para usted Sr. Rajoy, que ya habían tragado por todo? No me entienda mal. Era y soy contrario del circo que se montó alrededor de ludolandia.
"Americanos, vienen a España guapos y sanos, viva el tronío de ese gran pueblo con poderío, olé Virginia,…”






F. Sánchez
16/12/2013

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