Alcalde, cura, guardia
civil, médico, y maestro eran las autoridades de la España profunda que muchos
de los que militan en las filas conservadoras añoran y que afortunadamente
sobrepasamos a pesar de los esfuerzos gobernantes por devolvernos a esa
sociedad retrógrada, oscura y vetusta.
Hace muy poco saltó a los
medios de comunicación como ciertos individuos, ubicados en los extremos de esa
derecha que en España representa el PP, vomitaban a gusto su más amarga hiel
contra el socialista Pedro Zerolo tras anunciar este que padece cáncer.
En una entrevista
realizada hace unos días en la televisión Alerta Digital (otra de tantas) el
presentador y el cura párroco
de El Burgo Ranero (León),
Jesús Calvo, se despachaban a gusto soltando barbaridades y escarnios, más propios
de energúmenos que de periodistas y sacerdotes, contra el socialista llegando a
decirse, por el hecho de la homosexualidad de Pedro, que la vida de un perro
valía más que la de un hombre y que el cáncer que padecía era un castigo divino
porque "Hay mucha basura social. Se ha quitado la pena capital
desgraciadamente, que es doctrina de la Iglesia católica y habría que eliminar
a mucha gentuza de esa que está haciéndole la vida imposible a los inocentes".
Del “periodista” no diré
nada pues el mismo se califica al valorar la vida de su perro más que la de un
ser humano. Respecto al cura, que es amigo íntimo del golpista Antonio Tejero (cura
y guardia civil como en aquella España), es conocido por sus incendiarias
manifestaciones reaccionarias respecto de todo aquello que no es su propia
comunión.
Así del Islam dijo en
cierta ocasión que “Es una raza fanática. No es una religión sino una filosofía del
desierto. El concepto de religiones en plural es absurdo. Solo hay una religión
verdadera. Las demás son credos, filosofías orientales, herejías desgarradas
del tronco que Cristo fundó. Hay que hablar de religión y no de herejías ni de
filosofías humanas".
Su
postura ante la homosexualidad y el aborto es igualmente conocida, llegando a
decir que “los gays
deben apartarse para no contagiar”. Todo un ejemplo de cura. Tanto que revela una y otra vez la hipocresía
de una curia pues si
alguno hace la declaración: “Yo amo a Dios”, y sin embargo está odiando a su
hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no
puede estar amando a Dios, a quien no ha visto. (1 Juan 4:20) Y este
mandamiento lo tenemos de él, que el que ama a Dios esté amando también a su
hermano. (1 Juan 4:21). Hipocresía. Solo
hipocresía y mucha mala baba.
Después de esas citas bíblicas, quizá por mi
condición de ateo, no hablaré aquí de la renovación moral de la vida cristiana de los fieles, ni de adaptar
la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de nuestro tiempo y ni
de la interrelación con las demás religiones, principalmente las orientales, que
propugnaba el Concilio Vaticano II; como tampoco hablaré de la homosexualidad o
de la pederastia en el seno de la iglesia. Pero si hago un llamamiento a los
valores humanos que debe tener cualquier persona, y más aún si ha dedicado uno
su vida a la vocación de servir a Dios, sea el que sea, y a los hombres.
Aunque para muchos de los
llamados conservadores se sienten cómodos y hasta animan a quienes así se
expresan, si tengo que llamar la atención para decir alto y claro que la
homosexualidad no es un crimen y el cáncer no es un castigo divino, porque si
este existiese la espada de fuego del arcángel segaría la vida de quien pone a
un gay por debajo de la de un perro y quien hace de la pena de muerte un
elemento doctrinal para limpiar la “basura social”
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