Ya pasó el 9 de enero, ya se celebró el Comité Extraordinario
convocado tras la dimisión de Francisco Fernández
Servilla. Ayer fue el mañana de UGT.
Unos, que no han podido hacer valer sus tesis iniciales, eran
partidarios del punto y aparte propugnando la creacion de una gestora que abriese un espacio de
reflexión y participación hasta la celebración de un congreso extraordinario del que saliese una dirección sin ataduras que liderase una renovación en sincronia con las exigencias sociales actuales.
Otros, que querían un punto y seguido, eran contrarios a que
una gestora intervenida por el confederal tutelara la organización regional y, como si la dimisión fuese algo personal y
ajeno a los escándalos mediáticos, apostaban por cubrir la vacante del dimitido para evitar la "intromisión" confederal, conservando impertérrito todo lo demás para mostrar el apoyo a la gestión del
ayer. No obstante, dejando algunas (pocas) plumas en el camino y optando por el
mal menor, han tenido que hacer ciertas concesiones en el “aquí no pasa nada, es
solo una campaña de la derecha”, sacrificándo a todos/as elegidos en el X
Congreso Regional que, como el propio
Sevilla, fueron coetáneos con Pastrana.
Enmedio las bases, los cascarillas, esa tropa que no cuenta porque no entiende de nada, pero que son vapuleados por hacer su trabajo para, por y con los trabajadores, intentando representarlos, hacer afiliados y ganar elecciones en un escenario de escándalos que no se atajan de forma clara y contundente por aquellos que deben dirigir la organiación.
Por tanto, ni el valiente punto y aparte reclamado por algunos,
ni el taimado punto y seguido defendido por otros. El Comité Regional de la
UGT-A ha optado por los puntos suspensivos que, si bien tiene el mismo
significado gramatical que el punto, indica al lector que la frase precedente podría
continuar.
Y la frase que está escribiendo UGT puede continuar.
Aunque vea inconveniente su vinculación militante política,
no voy a poner en duda antes de empezar el hacer de Carmen Castilla, a la que
por motivos obvios de interés común deseo buen pulso para timonear en esta
borrasca de las presuntas irregularidades, extrañas prácticas informáticas e incongruentes
expedientes regulatorios de empleo.
Y es que los puntos suspensivos suelen mostrar la existencia de
una pausa transitoria que expresa duda, temor, vacilación, suspenso,… sí,
pero no sobre la, ya hoy, secretaria general de una de las uniones territoriales más
poderosa de la confederación.
Duda, temor, vacilación, suspenso,… sobre si este proceso provocará una renovación de verdad; si de verdad dara paso a un tiempo nuevo en el que, desencadenados moralmente de escándalos, la nueva
ejecutiva pueda hacer su trabajo y nosotros, todos, podamos hacer el nuestro
acercando las bases al sindicato con transparencia, generosidad, compromiso, independencia
de las conveniencias políticas y orgullo, porque a los tajos hay que ir con la cabeza alta y la mirada limpia; sobre si este proceso abrirá un nuevo
tiempo donde la arquitectura congresual, el ornato democrático de paso a una ingeniería participativa donde
se creen cauces de participacion renovadora y evite la perpetuación nociva en los cargos.
Duda, temor, vacilación, suspenso,… sobre si este proceso será suficiente para que
los trabajadores y trabajadoras vean que la UGT A está libre de
condicionamientos y está dispuesta a erradicar enérgicamente cualquier conducta
irregular, defendiendo con igual energía su honesto quehacer de las insidias
mediáticas.
Duda, temor, vacilación, suspenso,… sobre si este
proceso ha podido abrir una importante herida en el conjunto de la organización
regional y confederal pues los críticos institucionales ante los continuistas, y los críticos de base, ven el procedimiento como un error que pasará factura. El
confederal parece haber perdido el pulso contra los continuistas,
principalmente contra la FSPA que les acusó de injerencia por las "presiones", diría yo opiniones cabales, para que dimitiese el que fuera segundo de Pastrana y aunque ahora, tanto unos como otros digan otra cosa, también se
ha desoído la, sensata, “recomendación” confederal de ruptura con el pasado mediante una
gestora hasta el congreso extraordinario que, por ahora, no se celebrará.
Duda, temor, vacilacion, suspenso,... sobre si este proceso, en medio del peor momento de prestigio de la UGT y del peor momento social por el tremendo recorte de derechos y de protección social, no abrirá a corto o medio plazo episodios de guerras intestinas a todo lo largo y ancho demla UGT para dar un vuelco en la union confederal, restableciendo equilibrios y reconfigurando un mapa de poder que ha quedado cuestionado.
En fin,... lo que son unos puntos suspensivos.
F. Sánchez
10/01/2014
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