Buenos días Sr. Rajoy. Vaya apuros que pasó Juan Carlos I, rey de España, en la lectura de su discurso en los actos para conmemorar la Pascua Militar.
Ofreció al mundo la imagen de un monarca deslucido, decrépito y con dificultades seniles, en contraposición a la imagen portada con la que la revista Hola celebraba su 70º aniversario editorial. El couché nos mostraba a un señor maduro, pero de aspecto deportivo, bien conservado, informal, juvenil y enérgico gracias a los milagros de photoshop.
Era verdaderamente incómodo ver la cara circunspecta de todos los que le arropaban en el acto, incluido el heredero de la corona. Todos intentaban mantener el tipo ante los balbuceos del primer español.
Dicen que ello fue debido a problemas de luz, lo cual no deja de ser sorprendente ahora que su gobierno dice que ya se ve la luz esa del final del túnel. Quizás la Casa Real este falta de luces por no poder hacer frente, como ocurre a muchos españoles, a un recibo eléctrico cada vez más oneroso por incompetencia de su gobierno.
Eso dio mala imagen de un rey al que quieren hacer parecer al Cid Campeador, obligándole, u obligándose él mismo por la delicada coyuntura de su institución, a librar batallas cuando ya no se tiene en pie; pero, anécdotas al margen, lo que si que da una pésima imagen, y con ello se devalúa esa marca España que ustedes han ligado, también, a la monarquía, es que la séptima heredera en la línea sucesoria haya sido imputada, como ya ocurriera con su esposo, por delito fiscal y blanqueo de capitales. Todo un exponente de lo que está pasando en nuestra saqueada España, porque Doña Cristina de Borbón, Infanta de España, tendrá que responder a la "impertinentes" preguntas de un juez perseverante siendo miembro de pleno derecho de la Casa Real. Eso si el fiscal, defensor en este caso, no lo impide.
Todo un atentado contra la primera institución, contra el prestigio de la Marca España y, por ende, contra el cada vez mas devaluado prestigio de nuestro sistema democrático .
El rey, si aún le quedan luces, no debería permitir que eso sucediera, pero no, como ya hizo, presionando para que se la desimpute. Debería, por salud institucional y por el bien patrio, ordenar a su niña que renuncie a sus derechos en la línea sucesoria.
Diga lo que pueda decir el ABC, o La Razón, creo que estará de acuerdo conmigo en la nefasta imagen que dará el hecho que, el día de la mujer, esa dama de la realeza preste declaración como imputada por, en su caso más aún, execrables delitos en la España de los esfuerzos desiguales.
Quizás, para suplir que, esta vez, la debilidad paterna pueda nublar las entendederas del monarca, su gobierno debiera adoptar el ingrato papel de recomendar a la Casa Real que la Infanta renuncie a sus derechos y se persone ante el juez como una española más. Eso contribuiría a fomentar una imagen de igualdad ante la justicia que no tenemos, porque se demuestra día tras día que no todos somos iguales ante la diosa ciega.
Es lo que debería hacer pero, yo me pregunto ¿que fuerza moral tiene usted o su gobierno para hacerlo si resulta que el partido que les sostiene es el que más imputados por corrupción tiene y han sido objeto recientemente de una intervención judicial en su sede central?
No tienen ninguna Sr. Rajoy y, caso de hacerlo, Cristina de Borbón, aún esposa del balonmanista, podrá decirle a boca llena: No caballero, usted primero.
F. Sánchez
08/01/2014
Ofreció al mundo la imagen de un monarca deslucido, decrépito y con dificultades seniles, en contraposición a la imagen portada con la que la revista Hola celebraba su 70º aniversario editorial. El couché nos mostraba a un señor maduro, pero de aspecto deportivo, bien conservado, informal, juvenil y enérgico gracias a los milagros de photoshop.
Era verdaderamente incómodo ver la cara circunspecta de todos los que le arropaban en el acto, incluido el heredero de la corona. Todos intentaban mantener el tipo ante los balbuceos del primer español.
Dicen que ello fue debido a problemas de luz, lo cual no deja de ser sorprendente ahora que su gobierno dice que ya se ve la luz esa del final del túnel. Quizás la Casa Real este falta de luces por no poder hacer frente, como ocurre a muchos españoles, a un recibo eléctrico cada vez más oneroso por incompetencia de su gobierno.
Eso dio mala imagen de un rey al que quieren hacer parecer al Cid Campeador, obligándole, u obligándose él mismo por la delicada coyuntura de su institución, a librar batallas cuando ya no se tiene en pie; pero, anécdotas al margen, lo que si que da una pésima imagen, y con ello se devalúa esa marca España que ustedes han ligado, también, a la monarquía, es que la séptima heredera en la línea sucesoria haya sido imputada, como ya ocurriera con su esposo, por delito fiscal y blanqueo de capitales. Todo un exponente de lo que está pasando en nuestra saqueada España, porque Doña Cristina de Borbón, Infanta de España, tendrá que responder a la "impertinentes" preguntas de un juez perseverante siendo miembro de pleno derecho de la Casa Real. Eso si el fiscal, defensor en este caso, no lo impide.
Todo un atentado contra la primera institución, contra el prestigio de la Marca España y, por ende, contra el cada vez mas devaluado prestigio de nuestro sistema democrático .
El rey, si aún le quedan luces, no debería permitir que eso sucediera, pero no, como ya hizo, presionando para que se la desimpute. Debería, por salud institucional y por el bien patrio, ordenar a su niña que renuncie a sus derechos en la línea sucesoria.
Diga lo que pueda decir el ABC, o La Razón, creo que estará de acuerdo conmigo en la nefasta imagen que dará el hecho que, el día de la mujer, esa dama de la realeza preste declaración como imputada por, en su caso más aún, execrables delitos en la España de los esfuerzos desiguales.
Quizás, para suplir que, esta vez, la debilidad paterna pueda nublar las entendederas del monarca, su gobierno debiera adoptar el ingrato papel de recomendar a la Casa Real que la Infanta renuncie a sus derechos y se persone ante el juez como una española más. Eso contribuiría a fomentar una imagen de igualdad ante la justicia que no tenemos, porque se demuestra día tras día que no todos somos iguales ante la diosa ciega.
Es lo que debería hacer pero, yo me pregunto ¿que fuerza moral tiene usted o su gobierno para hacerlo si resulta que el partido que les sostiene es el que más imputados por corrupción tiene y han sido objeto recientemente de una intervención judicial en su sede central?
No tienen ninguna Sr. Rajoy y, caso de hacerlo, Cristina de Borbón, aún esposa del balonmanista, podrá decirle a boca llena: No caballero, usted primero.
F. Sánchez
08/01/2014
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