miércoles, 8 de enero de 2014

Mañana, el futuro de UGT

Mañana es un importante día para la UGT, no sólo en Andalucía. Mañana se reunirá el Comité extraordinario regional del sindicato, órgano convocado como consecuencia de la crisis generada por la dimisión de su secretario general Francisco Fernández Sevilla.

Se ha querido dar una apariencia de normalidad en los tiempos para la convocatoria. Puede entenderse mejor o peor. Pero mañana ya toca. Mañana es el día decisivo para el día de mañana de la UGT. Mañana se puede marcar un punto y aparte en los modos de hacer de la unión regional o, por el contrario, solo supondrá un punto y seguido, con lo que mostraremos que todo va a continuar igual, que seremos el armadillo que se enrosca ante los peligros esperando que pasen y no el león que hace frente a las adversidades. Con ese punto y seguido demostraremos que el apego a los cargos puede más que nuestra ideología sindical de clase.

Un día decisivo para los afiliados ugetistas, entre los que me encuentro, y para el conjunto de los trabajadores andaluces, que necesitan de un sindicalismo fuera de toda sospecha.

Una gran responsabilidad pesa sobre los delegados y delegadas a dicho congreso pues en sus manos, que alzaran, valiente o cobardemente, las papeletas de voto está el futuro de la UGT. Ellos/as tienen la posibilidad de demostrar que los mecanismos de este sindicato gozan de salud y funcionan para demostrar la honorabilidad de un sindicato que se debe a la clase trabajadora.

El comité es un órgano de debate y decisión que no debe funcionar condicionado por el chaparrón de acusaciones que vierte la prensa sobre la honestidad del sindicato.

La prensa no puede usurpar la libertad de decisión de los/as delegados/as; pero esa libertad tampoco puede ser rehén de una mal entendida lealtad hacia los líderes ugetistas ni, mucho menos, coartada por el miedo a posibles represalias del aparato sindical. Mal sindicalista es aquel que renuncia o anula su capacidad crítica. Todo ugetista debe lealtad al ideario sindical y no a los que, de manera interesada, puedan interpretarlo a su manera.

Es más que posible que haya quien quiere usar ésta crisis, en mi opinión la más grave que hemos padecido, en beneficio propio, tanto desde dentro como desde fuera de las filas cada vez más esquilmadas de UGT.

Los intereses endógenos pueden estar nuevamente en el “quítate tú para ponerme yo” y eso no se limitaría a Andalucía pues algunos piden, coincidiendo con intereses exógenos, la cabeza de Cándido al interpretar, no menos interesadamente, que Méndez colocó a Fernández Sevilla como hombre de paja en Andalucía; como cortafuego para evitar verse salpicado por unas presuntas irregularidades, cuando menos éticas, de las que es acusado, sin más, de estar implicado. No veo tanto su responsabilidad ahí como posiblemente en querer mantener los equilibrios políticos-sindicales, o en un exceso de celo en preservar la autonomía de la dirección regional en estos momentos, tan graves que hubiesen precisado de mayor contundencia confederal.

Los otros intereses exógenos son los que tienen que ver con la ideología política reaccionaria y con el interés de negocio de esos capitalistas a los que resultaría muy rentable un mercado laboral devaluado y sin capacidad de réplica sindical.

Yo, personalmente, no creo que Fernández Sevilla haya sido el hombre de paja de Cándido Méndez; por el contrario creo, y así lo digo, que Fernández Sevilla ha supuesto en Andalucía el continuismo de Manuel Pastrana y, habrá de tener en cuenta que las presuntas irregularidades que se nos achacan datan del período congresual en el que él era el vicesecretario general y de organización.

Por tanto si Fernández Sevilla ha sido utilizado de corta fuego lo habrá sido de Pastrana, icono del sindicalismo ugetista andaluz en los últimos lustros.

Es esa vinculación la que conducía a la dimisión. Es decir, si el X Congreso de UGT-A no se hubiese decidido en las mesas camillas, si el candidato no se hubiese precocinado, si los delegados/as hubiesen elegido a una dirección desvinculada del mandato anterior, no hubiese tenido que dimitir nadie.

Pero no fue ese el caso. En ese congreso se apostó por poner un punto y seguido del que ahora pagamos las consecuencias.

Mañana es un día importante para recobrar la confianza de los trabajadores y de los propios afiliados/as de base. Se pueden tomar decisiones importantes y estas deben ser acertadas. Serán decisiones vitales para el futuro de la UGT.

Cubrir la vacante sería estatutario pero, en mi opinión, tropezaríamos con la misma piedra, los trabajadores continuarían despegándose del sindicato y muchos afiliados/as, ya totalmente desilusionados y decepcionados, dejarían de serlo. Hay que renovar manteniendo las raíces ideológicas, más necesarias hoy que nunca para defender los intereses de la clase trabajadora, nuestro primer y único objetivo como sindicalistas.

Hay que tomar distancia de las praxis políticas, independizarse de los partidos políticos, mantener la coherencia sindical y diferenciarnos de los sinvergüenzas corruptos que medran a costa de la política, de los sindicatos y de las instituciones.

Mañana debe establecerse un punto y aparte. Un antes y un después. Y eso se hace tomando decisiones que renueven la dirección, promoviendo acciones que fomenten la coherencia del discurso y de la acción sindical, la transparencia contable e institucional y, además, siendo rigurosos, enérgicos y severos con aquellos, fueren quienes fuesen, hayan sido quienes hayan sido, que hayan podido cometer, caso de demostrarse, esas irregularidades de las que nos acusan.

Los/as que lo dieron todo por el sindicalismo de clase así nos lo exigen y a ellos/as, y a nuestros/as hijos/as, se lo debemos. No podemos defraudarles.



F. Sánchez
08/01/2014

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