Hay interpretaciones que merecen un Grammy al oportunismo. Lo de María Guardiola en Extremadura no es un simple cambio de opinión; es una metamorfosis musical en toda regla que nos deja a todos con el oído pitando por los "gallos" de su nueva afinación política.
Pasamos de aquella solista, rebelde y empoderada, que en 2023 desafiaba al respetable al grito de: “¡No dejaré entrar en mi Gobierno a quienes niegan la violencia machista!”, a la corista de 2026 que hoy, con sumisa disciplina, nos deleita asintiendo al "feminismo" de Vox.
Parece que en la séptima planta de Génova 13 han instalado un karaoke de urgencia. Allí, entre bambalinas, el director de orquesta le ha recordado que en política, cuando los principios estorban a la aritmética, lo mejor es bajar el tono, cuadrarse y seguir la partitura.
Así suena la última versión del éxito de Cecilia, adaptada al "sentidiño" extremeño:
🎤 La Parodia: "Cállate, María"
Estrofa 1: El arranque de rebeldía (2023)
"Dijiste en la prensa, con mucha altivez,
que a Vox ni de lejos, que no esta vez.
Que el machismo es grave, que hay que proteger
lo que tanto tiempo costó defender.
Pero en Madrid alguien se echó a reír:
'No te pongas brava, que hay que decidir'..."
El Estribillo (Paternalismo de Estado)
"Cállate niña, no llores más,
tú sabes que el mundo es así.
Cállate niña, no llores más,
que el pacto lo firmo por ti."
Estrofa 3: El efecto dominó
"Mira hacia el Ebro, mira hacia Aragón,
allí tampoco quieren otra decepción.
No podemos llevar la contraria a Abascal,
que se enfada el socio y nos sale todo mal.
Si en Zaragoza ya han bajado el listón,
en Mérida toca tragar la ración..."
Estrofa 2: La sumisión del presente (Febrero de 2026)
"Ahora en febrero, qué dócil te veo,
el feminismo de Vox ya no es tan feo.
Aquellas verdades de tu indignación
se han vuelto murmullos en tu habitación.
Ya no hay líneas rojas, ni orgullo, ni voz,
cantas la balada que te marca Vox..."
Epílogo: Licor de bellotas y "Flema Plusultra"
Cuentan que, tras la actuación y los pitidos del público por tanto desafine, el director gallego apagó el monitor del karaoke, se sirvió un licor de bellotas y, con esa mirada que no se sabe si sube o baja la escalera, sentenció:
— "Venga, María, tómate un chupito de esto y pasemos a otra cosa. Que yo lo que quiero, lo que tengo que ser, es Presidente del Gobierno. Fíjate en mí, que he evolucionado de mi flema gallega a esta transformación 'plusultra'. Al final, el poder bien vale una canción... aunque la letra dé un poco de grima y los gallos se oigan hasta en el Alentejo".
Reflexión final
Lo malo de las canciones protesta es que, con la necesidad de coche oficial, se convierten en hilo musical de ascensor. Guardiola ha descubierto que sus principios eran como los de Groucho Marx: si al director del karaoke no le gustaban, ella traía otros en la maleta.
Al final, en Extremadura, la música la pone Abascal, la letra la dicta Génova y Guardiola... Guardiola solo mueve los labios.
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