La empresa editora de OKDiario pagó la defensa jurídica de Koldo García. Las facturas están documentadas. Las razones de esa financiación y su posible relación con determinadas exclusivas periodísticas merecen explicaciones.
Hay noticias que resultan llamativas por sí solas. Y otras que, cuando se colocan junto a determinados acontecimientos, despiertan preguntas bastante más incómodas.
La información conocida este 29 de octubre de 2026 pertenece, a mi juicio, a esta segunda categoría.
Según han publicado RTVE, El País, la Cadena SER, elDiario.es y otros medios, Dos Mil Palabras, S. L., empresa editora de OKDiario, periódico dirigido por Eduardo Inda, abonó 242.000 euros, IVA incluido, por la defensa jurídica de Koldo García.
No se trata de una filtración anónima sin respaldo documental. La información procede de dos facturas y sus correspondientes justificantes bancarios, aportados por la abogada Leticia de la Hoz a la Audiencia Nacional, a requerimiento del juez Santiago Pedraz.
Los importes son concretos:
- 181.500 euros, abonados el 27 de noviembre de 2025.
- 60.500 euros, abonados el 23 de enero de 2026.
En ambos casos, el concepto corresponde a honorarios y gastos de asesoramiento jurídico relacionados con Koldo García.
Hasta aquí, los hechos publicados.
Pero hay algo más.
1. Una entrevista y una transferencia
Según la información de la Cadena SER, el primero de esos pagos se produjo al día siguiente de que OKDiario publicara una entrevista con José Luis Ábalos y Koldo García en la que se formularon acusaciones contra Pedro Sánchez y su entorno.
La proximidad temporal entre ambos acontecimientos resulta llamativa.
Naturalmente, una coincidencia de fechas no demuestra que exista una relación causal.
Pero cuando una empresa periodística financia la defensa jurídica de una persona que protagoniza informaciones políticamente relevantes en ese mismo medio, considero razonable preguntarse por la naturaleza de esa relación.
¿Quién decidió asumir esos gastos?
¿Qué interés empresarial justificaba semejante desembolso?
¿Existía algún acuerdo relacionado con la actividad informativa?
¿Conocían los lectores que la empresa editora estaba financiando la defensa jurídica de uno de los protagonistas de sus exclusivas?
Son preguntas. No acusaciones.
Y merecen respuestas.
2. Las declaraciones de Koldo García
Hay otra circunstancia que no debería pasar inadvertida.
Según publicó elDiario.es, durante su intervención final ante el Tribunal Supremo, Koldo García aseguró que representantes de dos medios de comunicación se habían reunido con él y le habían ofrecido supuestas ventajas procesales si realizaba declaraciones falsas contra el Gobierno.
Koldo afirmó que podía demostrarlo.
Ahora bien, conviene precisar algo fundamental: no identificó en esas declaraciones a OKDiario como uno de esos medios, ni consta acreditada la veracidad de aquellas supuestas ofertas.
Por tanto, sería incorrecto presentar ambas circunstancias como si estuvieran necesariamente relacionadas.
Pero sí considero de interés público que se esclarezca a qué se refería Koldo, si existen pruebas de sus afirmaciones y qué relación, si alguna, podrían tener con otros acontecimientos conocidos.
Porque una cosa es investigar una hipótesis y otra convertirla anticipadamente en sentencia.
3. ¿Qué se estaba pagando exactamente?
Las facturas describen servicios jurídicos.
No acreditan por sí mismas ningún acuerdo para obtener entrevistas, declaraciones o acusaciones contra terceros.
Pero tampoco explican cuál fue el interés de la empresa periodística en asumir esos costes.
Esa diferencia merece atención.
Una empresa puede celebrar acuerdos económicos lícitos y financiar servicios profesionales de terceros. La existencia de esos pagos no constituye, por sí sola, una irregularidad penal.
Sin embargo, desde una perspectiva periodística y de transparencia, parece razonable exigir claridad cuando la empresa que paga tiene simultáneamente una relación informativa relevante con la persona beneficiaria.
La pregunta no es únicamente cuánto se pagó. También importa por qué se pagó, en qué condiciones y qué compromisos, si los hubo, acompañaban esa financiación.
Y eso, con la documentación conocida hasta ahora, no está suficientemente explicado.
4. Si tiene pico de pato...
Existe un viejo dicho popular: si algo tiene pico de pato, anda como un pato y grazna como un pato, posiblemente sea un pato.
Es una metáfora que utilizamos para expresar cómo distintas circunstancias pueden alimentar una sospecha razonable.
Pero hay que saber dónde termina la metáfora y dónde comienza la exigencia de pruebas.
En este caso tenemos pagos documentados, una proximidad temporal con determinadas entrevistas y unas declaraciones posteriores de Koldo García sobre supuestas ofertas de medios de comunicación.
Son circunstancias que merecen ser examinadas.
No permiten, sin embargo, afirmar que existiera un acuerdo para fabricar acusaciones ni que alguien pagara para conseguir testimonios falsos.
Sospechar no es demostrar. Pero investigar tampoco es difamar.
La prudencia obliga a no dar por acreditado aquello que desconocemos. No obliga a renunciar a las preguntas.
5. El periodismo también debe rendir cuentas
Quienes ejercen el periodismo tienen una función esencial en una sociedad democrática: investigar, contrastar, denunciar irregularidades y fiscalizar el poder.
Pero esa función también exige transparencia sobre las relaciones económicas que puedan afectar, o parecer afectar, a la independencia informativa.
La exigencia debe ser idéntica para todos los medios, cualquiera que sea su orientación editorial.
Porque la credibilidad no depende únicamente de lo que se publica, sino también de cómo se obtiene la información y de qué relaciones mantiene el medio con sus fuentes.
Y cuando existen relaciones económicas de esta magnitud, resulta legítimo preguntarse si los lectores recibieron información suficiente para valorar la independencia de las publicaciones.
No se trata de limitar la libertad de prensa.
Se trata de defender su credibilidad.
6. Ni condenas anticipadas ni silencios complacientes
La documentación publicada permite identificar quién asumió los gastos jurídicos de Koldo García.
No permite concluir que se pagara para incriminar falsamente a Pedro Sánchez o a cualquier otra persona.
Esa distinción debe mantenerse con absoluta claridad.
Pero también es legítimo exigir explicaciones sobre una operación económica que involucra a una empresa periodística y a uno de los protagonistas de un asunto de extraordinaria trascendencia política y judicial.
Quizá exista una explicación perfectamente legítima.
Quizá las coincidencias temporales no tengan ninguna relación con los pagos.
Quizá todo responda a un acuerdo cuya naturaleza todavía desconocemos.
Precisamente por eso sería conveniente que sus protagonistas lo aclararan.
Porque quienes reclaman transparencia a los demás no deberían considerar impertinente que se les reclame esa misma transparencia.
Y termino como empecé.
Si algo tiene pico de pato, anda como un pato y grazna como un pato, podemos preguntarnos razonablemente si estamos ante un pato.
Pero antes de asegurarlo, habrá que comprobarlo.
Lo que no parece razonable es exigirnos que cerremos los ojos y dejemos de hacer preguntas.
Fuentes consultadas
- RTVE, 29/10/2026. La defensa de Koldo aporta facturas por 242.000 euros.
- Cadena SER, 29/10/2026. La empresa editora de OKDiario pagó 200.000 euros más IVA.
- elDiario.es, 29/10/2026. OKDiario pagó la defensa de Koldo García.
- El Español, 29/10/2026. La empresa editora pagó 242.000 euros.
Artículo de opinión basado en informaciones periodísticas publicadas el 29 de octubre de 2026. Las hipótesis y preguntas expuestas no constituyen imputaciones de conductas delictivas ni afirmaciones de hechos no acreditados.
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